Atras


41 AÑOS DE LLORAR A CARLOS ARRUZA
Por: Pedro Julio Jiménez Villaseñor
Fotografía del Autor
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El pasado día 20 se cumplieron 41 años de la muerte de una verdadera figura del toreo mundial, de Carlos Arruza de quien mucho se ha hablado como torero pero no debemos de olvidar mencionar su calidad humana. Conocemos que el llamado "Pasmo de Triana", don Juan Belmonte había logrado imponer un record de corridas toreadas en solo un año y el valor de esa hazaña en tiempos en que no se contaba con buenas carreteras, con aviones, con automóviles cómodos e inclusive con suficientes gasolineras para garantizar la debida y correcta continuidad de cualesquier viaje largo. Belmonte lo logra y años después Arruza iba a la cabeza de corridas toreadas por la península ibérica, encabezaba el escalafón y superaba a compañeros como el mismo "Manolete", Domingo Ortega, "Gitanillo de Triana", "Cagancho" y varios mas que interesaban al aficionado por lo que el paisano al notar que al terminar la temporada bien y fácil sobrepasaría la cantidad impuesta por el trianero, desiste a continuar sumando fechas pendientes como respeto a los logros del viejo ídolo... Ese hombre respetuoso era Carlos Arruza, ese era el torero que no necesitaba record alguno, ese fue un hombre a carta cabal y que su gesto habla por si solo... "PA´LO QUE OS OFREZCA POR EL CAMINO"... Llega Rubén Salazar Ávila a mediados de 1950 a España tratando de reafirmar sus triunfos en ruedos mexicanos. El apoderado le manda a vivir a Sevilla de donde se mueve y sale a torear cuando es programado. Debuta en Madrid la tarde que lo hace el venezolano César Girón, no esta mal pero no corta orejas. Le anuncian en un pueblecito con novillos de "Conde de la Maza" y su sorpresa es mayúscula al llegar al sorteo y darse cuenta que lo que le espera es una muy fuerte corrida de "Miura" con la cual logra dar ocho vueltas al ruedo, cuatro y cuatro, ante la algarabía del público al ver al aguascalentense "ligar" dos "arrucinas" en cada uno de sus fuertes y bravos enemigos que de no tener fallas con la espada su actuación hubiese causado una verdadera explosión por toda la España de Franco. Sale de esta ciudad lleno de ilusiones, llega a Madrid y gracias a una amistad lograda en el avión, su compañero de asiento, es como consigue llegar a la dirección indicada previamente, no llevaba dinero, pero aun así logra sobrevivir mientras comienza a torear, llevaba fama de valiente y por lo mismo es que no tarda en vestirse de luces. Desgraciadamente el convenio taurino entre los dos países fue roto, como rotas las ilusiones y el gran numero de contratos logrados a base de un valor indomable hubo de regresar peor que como se fue. Las empresas mexicanas le querían contratar por tortillas duras y este mal constante y hasta la fecha no deja nada bueno. Pasando los años acepta torear la tarde de su alternativa conociendo que sus facultades no eran ya las idóneas para tan desgastante profesión máxime que su valor nunca decreció. Pero el motivo de estos recuerdos no es mencionar sus logros taurinos. Lo que queremos es dar a conocer el lado humano de este ser al que todos queríamos, al que todos extrañamos, al "Compañero" como llamaba a todos los que íbamos a una plaza de toros y que fue precisamente durante su estancia por España que como su propia sombra "se le pega" un jovencito de escasos doce años. No lo dejaba ni a sol ni a sombra, le presumía con amigos y familiares y en cuanta oportunidad se le presentaba le acompañaba a entrenar en la tierra de "La Giralda", Sevilla, lugar en donde residía el novillero paisano que de pasada le compartía conocimientos a su imberbe admirador. Ese mocito aspirante lloró al conocer el problema sindical entre los países hermanos, comprendía que su amigo, "su hermano mayor" dejaría la llamada Madre Patria y difícil era volvieran a verse, inclusive la mañana en que Rubén se trepo al tren que lo transportaría a Madrid para iniciar el regreso a la tierra, le llevo unas tortas, unos bocadillos como le llaman por allá a ese bolillo con algo por dentro y le hacia saber que él mismo con sus manos lo elaboró en la panadería de donde era uno de los ayudantes y le entregaba unas pocas pesetas, "Pa´lo que os ofrezca por el camino", que recibiera como paga esa noche de duro trabajo. Mucho le insistió que le escribiera de vez en cuando, le querían bien él y toda su familia, se había ganado su cariño por su don de gentes. Llegando a casa Rubén se olvido de todo, arreglar los problemas lógicos para retomar su carrera le ocupaban todo su tiempo, fue él volver a tocar puertas, visitar oficinas de empresas según se acostumbra por México, recuperar viejos recuerdos de pasados triunfos como en Guadalajara donde fue un verdadero ejemplo con un sin numero de salidas en hombros al lado de novilleros como Joselito Huerta, José Ramón Tirado, Antonio del Olivar y tanto y tanto buen torero de esos años. Sin embargo el pequeño admirador escribía haciéndole saber... "Rubén, ya toree sin picadores". "Rubén ya debute con cuadrillas". "Rubén, triunfe en Málaga, en Valencia, en Zaragoza, en Sevilla, en Bilbao, en Barcelona, en Madrid". Las empresas se lo peleaban, todos querían contratarlo, todos querían verlo y en México no era la excepción y la fecha llega, por fin se volverían a encontrar Rubén Salazar Ávila y su pequeño admirador... Paco Camino, "El Niño Sabio de Camas". El mismo niño al cual inspiro un aguascalentense recién fallecido y siempre bien recordado. Dios me permitió estar a solas con él en la madrugada en que falleció, solos en la funeraria, el torero, el amigo, el compañero, es el mismo, y su servidor. La monóloga charla fue larga, fue sustanciosa pues aunque jamás me contestó, adivinaba sus respuestas. La conclusión a la que llegue es que se fue pensando como ayudar a sus hijos al lado a donde fuera, eran su principal preocupación ya que por su bonhomía nunca guardo un centavo, todo lo gasto tratando en vano de sacar a un torero, por cierto pocos de ellos presentes en su funeral. ¡Ese, ese era Rubén Salazar, el valiente entre los valientes!. Se fue mi amigo y compañero Rubén, se acabo para mí el conquian. La baraja la guardo no como recuerdo puesto que tarde o temprano nos volveremos a ver y no pienso desequilibrar mis ahorritos con los que pueda llegar, sé que seguirá "cooperando" para "mis" fieles causas en caso que quien en veces completaba la tercia le haya dejado algo, Don Alfonso Ramírez "El Calesero". ¡Que en paz estén los dos paisanos!.

 
   

Noticiero Taurino

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