Atras


TODO UN PERSONAJE... ROBERTO "EL LOCO" GOMEZ, VIVIRA POR SIEMPRE GRACAIS A SU BUEN HUMOR. SIMPATICOS PERO FUERTES RECUERDOS
Por: Pedro Julio Jiménez Villaseñor
Fotografía del Autor
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Es muy probable que el aficionado joven no recuerde a un personaje nacido en esta tierra de Aguascalientes llamado Roberto Gómez, famoso por todos lados y conocido por como "El Loco", todo un personaje que nos dejó a principios de los años sesenta. Se fue físicamente, sus "puntadas" por la simpatía y agilidad mental están vivas todavía entre nosotros. Roberto fue un hombre más bueno que el pan, un enamorado de su señora esposa, de la única hija que procrearon pero a la par de las ingeniosidades que se le ocurrían, los toros siempre le acompañaba a donde fuera. Le conocí perfectamente bien a pesar de la diferencia de edades, edades físicas solamente, su amistad no contemplaba tiempos, épocas, ha todos trataba por igual, taurinos y aficionados, campesinos y altos políticos, para Roberto la amistad era un don y la dispensaba a todo semejante. Muchas, incontables en números son sus anécdotas. Roberto fue hijo de D. Silvestre un trabajador hombre de campo que logro amasar tierras y fortuna explotando debidamente los suelos de "San Bartolo", la hacienda de su propiedad muy cercana a esta ciudad de Aguascalientes y vecina a los largos potreros de "Peñuelas", colindantes pues lo eran. Pero no por esas cuestiones su taurina afición le llevo a debutar en el máximo coso nacional saliendo de él con un triunfo y por lo mismo es que prefirió no regresar a la plaza México. Pero por ahora este escrito no es para referir su paso por los ruedos, ahora vamos a contarles solo dos de sus famosas agudezas. Su señor padre trabajaba tan de buenas maneras las tierras de su hacienda que debía de tener en su casa de esta ciudad bodegas que siempre estaban atestadas de fríjol, maíz, avena, trigo y diferentes clases de chiles. Roberto iniciaba con su sueño de hacerse torero y por supuesto que le dedicaba todo su tiempo a entrenamientos, platicas con sus compañeros y de vez en cuando a ganaderías cercanas. Había abandonado la preparación escolar, no trabajaba y esto por deducido que molestaba a la máxima autoridad en casa. A toda hora se le veía salir de la misma con el consabido enojo paterno... "Voy a entrenar"... "Voy a la plaza"... "Voy por unos capotes"... "Vamos a un pueblo a torear". Don Silvestre había intentado mil veces que su hijo hiciera algo más formal, que estudiara una carrera corta, que hiciera lo que fuera pero que se olvidara de todo tema taurino por lo que en la ocasión que Roberto le comento su inquietud por estudiar guitarra el rostro de su señor padre se ilumino de alegría y de inmediato le indico que le acompañara a comprar el instrumento de cuerdas. Y no solo fue eso ya que una vez adquirida la mentada guitarra se le encaminó al lugar de residencia del mejor maestro de esos instrumentos por aquellos años y todo quedo formalizado y encauzado para que capotes y muletas pasaran a segundo termino y muy probable en el total olvido... ¡Aleluya!... ¡Por fin Roberto estudiaba! "Parecía" que todo cambiaba, con dos o tres "pisadas" aprendidas Roberto despertaba a sus familiares, se dormían de igual manera y se notaba que el musical objeto aparentemente cambiaba la vida del antiguo aspirante a torero. Las palabras cambiaron, no así las constantes salidas... "Voy a ensayar"... Voy a clases"... "Voy a tocar". Semanas pasaron de "sana tranquilidad musical", la armonía entre padre e hijo era de lo mejor por lo que el futuro músico solicito se le allegara un buen estuche para no maltratar la fina guitarra y de inmediato la solicitud fue atendida, ese mismo día estreno la elegante solicitud demostrando su intención por continuar con su nueva vocación. Las semanas pasaron al parejo que las constantes salidas de "El Loco", pero cierta tarde que "las cucharadas" se le habían pasado a nuestro buen amigo, este por enésima vez salía muy derechito tratando de disimular lo mareado que estaba solo avisó a D. Silvestre secamente que se encontraba sentado a orillas de la puerta saboreando el fresco del ambiente. "No tardo"... Mala fue su suerte puesto que tropezó frente al hacendado, desde luego que el elegante y fino estuche fue a dar a dos, tres metros de sus pies y se abrió descubriendo que el mismo se encontraba lleno de fríjol sin guitarra listo para su venta y solventar los próximos gastos del festejo taurino en puerta ante lo que el jefe familiar solo hubo de exclamar. ¡Ai´mijo, que bueno que no te dio por estudiar tololoche por que me llevas a la quiebra! Estas repuestas causaba Roberto con su ingenio... Pasaron los años y Aguascalientes contaba entre sus deportistas profesionales con un campeón mundial en lucha libre en peso completo, hablo de los años cincuenta, que desde luego tenia un gran numero de amigos y entre ellos se encontraba "el ex guitarrista" pero eterno taurino. Cierta noche de esas de farra, de bohemia, en casa de un soltero del grupo, amanecía después de la tremenda "asamblea liquida", pocos sobrevivían de pie, camas y sillones estaban ocupados por los que de plano prefirieron descansar un poco para poder continuar al renovar bríos proporcionados por el reparador sueño. El sol aparecía y uno de ellos trataba de despertar ante el malestar causado por lo ingerido solo unas horas antes. Desde luego que era el luchador. No solo la cabeza le dolía, no recordaba absolutamente nada, el malestar le llegaba hasta la parte mas intima debajo de su cintura, una chamusquina, un ardor que no le dejaba estar en paz ni sentarse cuando menos con cierta calma. Roberto había dejado a sus amigos muy de madrugada, fue de los pocos que abandono al grupo. El humo de los cigarros y el olor tan peculiar de esas encerradas parrandas es bastante singular, atestiguaba el fortachón hombre copa "vuelve a la vida" en mano se quejaba de los ardores en "salva sea la parte" lo que a los presentes les causaba una disimulada risa y fue precisamente la que le hizo sospechar ser el blanco de alguna broma en su inconciencia etílica. Ante la insistencia del luchador uno de los "amigos" le confió que Roberto le había violado horas antes lo que fue mas que suficiente para que sin escuchar palabra optara por salir de inmediato a levantar la correspondiente demanda legal medio conocido abogado el cual al conocer "los hechos" y conociendo las bromas de Roberto o bien que todas se las achacaban al buen amigo, prefirió mediar y llamarlo para arreglar ese raro asunto indicando al quejante se quedara en la sala contigua para que escuchara la versión del presunto violador. Una vez que llega Roberto, se le hizo saber el porque del llamado tan temprano para una persona que realmente acababa de meterse a la cama y la contestación tenia que ser muy a su estilo. ¿Quéeee yo lo viole?. No entendía de que se trataba y menos de asunto tan delicado. El licenciado le repetía con voz más alta la demanda para que "su cliente" escuchara a la perfección el casual interrogatorio y a la segunda ocasión solo como contestación increíble oyó un. "Llévelo con un doctor y si este certifica que es cierto... pues nos casamos". De inmediato el que se escondía salió de su improvisado escondite asombrado de la ya comentada agilidad de a quien sé hacia pasar como el actor de pesada broma y que todo fue aclarado. El resquemor sentido no era mas allá de una muy buena cantidad de vinagre de chile habanero puesto en el lugar indicado preparado de antemano en la silla lista para recibir a quien tuviera la mala suerte de sentarse en el semi húmedo asiento. Con todo y bromas estos personajes pasaron a mejor vida ya hace años, el tiempo no perdona y no nos queda mas que desear que estén al lado de El Señor... ¡Que en paz descansen tanto buen amigo que nos ha dejado!...

 
   

Noticiero Taurino

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