Atras


LOS PUYAZOS DE SERGIO.
Por: Sergio Martín del Campo. R.
Fotografía del Autor
Fecha:
2017-12-11 17:18:18

Los museos cultivan, conmueven, desatan la imaginación, promueven, inquietan, educan e iluminan el alma.

Un día, alguien creyó que sería de mayor provecho vender las valiosísimas piezas que componían la colección Domecq; entonces, sin dilación, se puso a subastarlas y así, dramáticamente, invaluables objetos charros y taurinos se atomizaron y fueron a parar a colecciones particulares en quien sabe que domicilios.

Aguascalientes, autroproclamada como la ciudad más taurina de México, no cuenta hoy, como correspondería a semejante título, con un sitio en el que se pueda hacer cultura de la fiesta, ya muy pocas veces brava.

Sin embargo bulle en el corazón de un loco, la grandiosa idea de forjar un lugar en el que se puedan exhibir objetos relacionados con la tauromaquia; y para ello propone su propia colección, notada en preponderantes documentos y otros recuerdos que muy bien pueden construir un primer escalón para dar entidad al proyecto.

Este loco es don Pedro Julio Jiménez Villaseñor, a quien a diario le impulsa su amor por la tauromaquia.

Solo falta, poca cosa, la voluntad y sensibilidad de los diversos sectores de que está armado el espectáculo y del gobierno municipal.

Las grandes cosas, los hechos trascendentales comenzaron con un sueño.

Hoy, el día más importante, luego de Semana Santa y Navidad, en la “liturgia mexicana”, por la tarde se estará dando la que pretensiosamente se ha dado en llamar la “corrida del siglo”.

El fin de esta función es noble.

A la mayoría de los actores les dio por ponerse éticos, y por otro lado ejercieron su doble moral, y les dio en escoger ganado de divisas que se antojaba imposible que en sus vidas lidiaran: Hermoso de Mendoza rejoneará uno de La Joya, José Tomás enfrentará un ejemplar de Jaral de Peñas, “El Juli” toreará uno de Montecristo, Manzanares uno de Xajay, Joselito Adame uno de Santa María de Xalpa, “El Payo”, uno de Fernando de la Mora, Sergio Flores uno de Villar del Águila y Luis David Adame uno de Villa Carmela.

Pero no faltarán las pillerías y los abusos. El intocable diestro de Galapagar, como es su costumbre, expulsó del coso a las cámaras de televisión, y las “autoridades”, tan complacientes y sumisas accedieron y nuevamente, no es novedad, le endosaron lo que nos queda de fiesta al caprichoso y caprichudo espada. Con el insoportable pretexto de que la corrida tenga “buena y original dinámica”, y que los mexicanos y los extranjeros alternen, se dio licencia para que se alterara el orden de lidia sin respeto ni acato a las normas añosas. De tal suerte el orden de las alternativas no se respetará...

A modo de vísperas a la esperada función, que llenará el coso hasta las cornisas, se dio el domingo la cuarta corrida de la primera parte de la campaña, se entiende que grande, en la vieja plaza de la “Ciudad de los Deportes”.

Para el motivo, el patrón de Xajay desencajonó un encierro de irregular tipo, con toros muy bellos de lámina, cuajados y bien armados, y otros de cornamentas sin chiste.

Sergio Flores, de los cuatro alternantes, fue el único en empuñar un auricular; se lo cortó a un toro precioso, bueno él, claro, pronto con clase al embestir y fijo, ante el cual el de Tlaxcala no pudo relacionarse bien con la distancia y el son exactos que demandaba, dejando una actuación no del todo mala, concluida con una estocada seriamente trasera.

Castella destiñó una buena actuación con el acero; ahí anduvo en tono desabrido Ginés Marín y Luis David Adame dejó nuevamente la impresión que sigue creciendo.

 
   

Noticiero Taurino

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