Atras


JERÓNIMO Y LA VERDAD DEL TOREO
Por: Gastón Ramírez Cuevas.
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-01-09 02:22:06

Novena corrida de la temporada de la Plaza de toros México.

Toros: Seis de Caparica, muy bien presentados (salvo el sexto) con edad, trapío, casta, kilos y pitones. El primero y el cuarto fueron ovacionados con fuerza en el arrastre y el tercero fue muy aplaudido al salir por toriles. Los ganaderos fueron sacados al tercio por Jerónimo durante su vuelta al ruedo en el segundo y se llevaron una merecida carretada de aplausos.

Toreros: Jerónimo, al primero de su lote lo despachó de un pinchazo arriba y una gran estocada que tumbó sin puntilla: petición de oreja y vuelta. Al cuarto de la tarde lo mató de estocada delanterilla y un poco caída: oreja con fuerte petición de la segunda.

Juan Pablo Llaguno, al tercero le atizó dos pinchazos y una estocada en el rincón: al tercio tras aviso. Al quinto le pasaportó de estocada caída y perpendicular: leves palmas.

Antonio Lomelín confirmó la alternativa. Al primero de la tarde le pegó una buena entera que no fue de efectos inmediatos: silencio tras aviso. Al que cerró plaza se lo quitó de enfrente con un espadazo muy bajo: algunas palmas.

Entrada: unas tres mil personas.

Iniciamos el año taurino con un milagro, pues en la novena corrida del serial hubo toros dignos de ese nombre y toreros que sí merecen vestir el traje de luces. Desafortunadamente, en la aseveración anterior resulta difícil incluir a Antonio Lomelín junior, quien confirmó la alternativa y nos demostró fehacientemente que anda cortito de ideas, de oficio y de valor. Claro, en su incipiente trayectoria profesional quizá jamás se había enfrentado a toros que pedían el proverbial carné.

El de la confirmación fue un animal de imponente estampa aunque basto; bravo, noble pero no tonto, fuerte y codicioso. Vamos, que en otras manos ese toro hubiera sido de triunfo grande. En el primer tercio, el toro midió su fuerza con los montados y les ganó la pelea, tumbando de manera colosal al varilarguero que guardaba la puerta. Lomelín anduvo intentando pegar el segundo muletazo de cada tanda, pero no lo consiguió. Intercaló por ahí un pase de pecho elegante y eso fue todo.

 
   

Noticiero Taurino

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