Atras


MATADORES POBLANOS… AGUSTÍN SÁNCHEZ
Por: Jaime Silva Gutiérrez.
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-02-24 05:06:08

En Tehuacán, Puebla, nace el 28 de agosto de 1942 Agustín Sánchez Altamirano que a muy corta edad se inicia en las lides taurinas en los pueblos de la región, siguiendo los pasos de su hermano Fidel que con otros aficionados de la ciudad de las granadas buscan “echar la capa”, para más tarde buscar las oportunidades con ganado de casta, tanto en su lugar de origen como con las cuadrillas de Orizaba y Puebla.

Más tarde se dirige a Tlaxcala a la ciudad de Apizaco, en donde al lado de don Othón Ortega, transportista de ganado bravo y empresario, (años después padre de los Matadores Alberto y Rafael) que lo coloca frecuentemente, afina su toreo. Enterado que en Yucatán hay abundantes ferias taurinas, se va a la península para ingresar al Sindicato de toreros Yucatecos a finales de 1965.

Debuta al poco tiempo en Tizimin el 1° de enero de 1966 al lado de los capitalinos Benjamín Campos, Lalo Ochoa y Jorge Oliva, con tan gran éxito. Otra tarde salió en hombros del público por la estupenda lidia que dio al toro de Sinkehuel que le correspondió, lo que hacía ya 40 años que no salía en hombros un torero en ese lugar. Cabe decir que Agustín ya estaba acostumbrado a ese tipo de paseos, los que había logrado en Puebla en sus actuaciones en la Plaza del Charro en varias temporadas.

Esa tarde lo vio Salvador de la Cruz, que notando su capacidad torera, lo llevó a todas las ferias que aquel contrataba. Después se fue un año a la ganadería guanajuatense “La Concepción”, donde toreó mucho, pero regresó a Yucatán donde toreaba de 30 a 35 ferias al año en que se lidiaban por entonces un promedio de 20 toros, cada día. Para entonces, Agustín, ya era el ídolo en aquellos lugares.

Las principales ferias que toreaba eran en Tizimin, Valladolid, Italacho, Izamal, Cancún, Hunucma, Chumayel, Teabo, Tekit, Chicen Itza, Chunchucmil y otras que sería largo enumerar.

Lo apoderaba el malogrado torero yucateco Raúl Basso, que ya lo tenía apalabrado para debutar en la plaza “México” de la capital del país, lo que no se hizo por la trágica muerte del banderillero.

En la plaza de Valladolid, Víctor Pastor le concedió la alternativa de matador de toros. Durante su carrera recibió cinco cornadas: en el brazo, estómago, dos en pantorrillas, dos puntazos en el rostro, cuatro costillas fracturadas, dos costillas sumidas. Ocupó puestos directivos en el Sindicato de Toreros Yucatecos y a su retiro se dedicó a la fabricación de ternos de luces, capotes y muletas.

Agustín falleció el pasado lunes 12 de febrero. Descanse en Paz, el que fuera magnífico y valiente torero poblano.

Y… ¡Suerte!

 
   

Noticiero Taurino

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