Atras


UN AURICULAR A LA CUENTA DE HERMOSILLO
Por: Sergio Martín del Campo. R.
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-03-05 04:30:47

El público está empapado y bien penetrado en el mundo de los toros. Esta entusiasta, ingenua muchas veces, y noble clientela, como consecuencia, cubrió en su totalidad los escaños del añoso coso del barrio de San Marcos de Aguascalientes. Lleno hasta los fortines, debió registrar en las fojas de su historia el querido edificio.

Para el efecto de la función, segunda del ciclo, se propuso una partida de seis utreros quemados con la efigie ganadera de San Martín, otrora criadero de Pepe Chafik, y hoy propiedad del poderoso Alberto Bailleres quien así hizo dos papeles esta tarde: empresario poderoso y ganadero.

Seis ejemplares remitió, desiguales en tipo, pero hechos, que manifestaron a la simple apreciación ocular su edad cabal de novillos. Todos acudieron a la cita con los varilargueros recargando abajo del estribo con casta y poder.

En juego destacaron los tres primeros. El que abrió plaza fue de concurso, no menos resultó el segundo y el tercero no desentonó. Pero si éste fue honrado con el arrastre lento, ¿Qué merecían aquellos? Descalibrada actuación del juez por otra parte.

El no ordenar algún premio cuando es merecido flagrantemente es mancillar la moral de la fiesta, distorsionar el espectáculo y desorientar a los aficionados de nueva hornada. A despecho, los despojos de esta subrayada tercia de bóvidos fueron halagados con las palmas de los entendidos que, lamentablemente, cada tarde son menos.

José María Hermosillo, o no fue consciente o no pudo ponerse en consonancia con las excelentes virtudes de su primero, un bicorne de bella lámina, bien comido, bajo y proporcionado, fijo, que embistió con bravura, clase y recorrido. En la libreta de los haberes del espigado joven, anote el amable lector las derechistas tandas iniciales, que tuvieron calidad y temple, el resto de su quehacer resultó pleno de incorreciones relacionadas con el son y la distancia, dejando ir de este mal e inmisericorde modo al sensacional animal al que despachó con un certero descabello luego de ejecutarle un pinchazo y media estocada trasera y atravesada.

En su segundo ofreció otro perfil. Más centrado y asentado, acogió la fijeza y calidad de embestidas de la res, burilándole un trasteo bien planteado, de buena estructura, con fino gusto y lleno de la clase que se le conoce. Ya forjada la labor dejó ver una estocada pasada y caída, aunque de réditos mortales casi inmediatos.

La actuación del otro local, Juan Pedro Herrera, fue desastrosa. El imberbe, de graciosa y más bien desgarbada figura, no tiene ni la menor idea de lo que se trata la tauromaquia práctica. Capazos, pases por todos lados, maromas y saltos salvajes hubo a manera de granel. Embriagado de espejismos y rodeado de inconscientes que le aconsejan de todo, menos algo sensato, se atrevió aún a clavar con furia banderillas a sus dos adversarios divirtiendo al barrio. ¡Que recio pone banderillas este muchacho! De plano dijo un cliente del tendido económico… jugársela y exponerse estúpidamente son dos cosas radicalmente distintas. Esto segundo fue lo que hizo el alegre chaval quien acabó como un Nazareno en Viernes Santo. Aquello fue un relajo indigno de una plaza de toros.

Diego San Román, natural de Querétaro y vástago del matador Oscar, tiene empaque, buen gusto y personalidad, pero carece todavía de las suficientes armas técnicas como para haber resuelto en buena forma la lidia de sus dos antagonistas. Su primero fue un bicorne demandante que con poder trató en todo instante de hacerse de la situación; sin embargo cuando lo mandaba, se iba muy largo tras el engaño embistiendo con la testa baja. Pero para sostener imperio en la muleta es necesario estar siempre bien colocado, asunto que no practicó el chaval quien más bien se embarulló nítidamente toda la tarde. De la suerte suprema refiérase a él con dos pinchazos demasiado caídos y un bajonazo cabal.

Su segundo fue la mancha del encierro y el queretano no pudo más que darse voluntarioso.

Plaza de toros San Marcos, Aguascalientes. Lleno. Segunda novillada de la campaña “Soñadores de Gloria”. Seis novillos de San Martín bien presentados pero desiguales en tipo y de buena lidia en general, destacando los tres primeros, ordenándose el arrastre lento para el tercero.

José María Hermosillo, al tercio y oreja.

Juan Pedro Herrera, al tercio tras leve petición y división.

Diego San Román, al tercio y discretas palmas.

 
   

Noticiero Taurino

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