Atras


UNA OREJA PARA EL EFECTISTA LAGRAVERE
Por: Sergio Martín del Campo. R.
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-04-02 03:07:34

Coso San Marcos de Aguascalientes en cuyo círculo arenoso se dio la sexta novillada de la campaña este domingo a las cinco de la tarde. Los escaños del rancio edificio taurómaco, para esta función, se vieron ocupados apenas en su mitad.

Ahora le correspondió al patrón de la dehesa jalisciense de Rosas Viejas, don Fernando Topete Cevallos, desembarcar seis novillos desiguales en cuajo, presencia y tipo. Pero en juego hubo tres ejemplares de esos que alegran y sobre todo emocionan a los aficionados aquellos que aún aprecian la bravura: cuarto, quinto y sexto.

La mayoría de las reses cumplieron en la hermosa y primordial suerte de varas, y a la hora buena de la lidia hubo, por parte de las subrayadas, casta, fijeza, calidad y esencia taurómaca como suma.

De arrastre lento eran el cuarto y sexto utreros, pero el bajo criterio del juez dejó sin premios a la ganadería. Un destanteo grave, desprecio a la sangre y buena crianza que puso en su esfuerzo el ganadero y desinformación para las nuevas generaciones de aficionados son solo algunos puntos garrafales en su contra.

Los despojos de esta tercia de ungulados fueron arrastrados, a despecho, bajo las palmas de los entendidos.

Queden como buen recuerdo “Labrador”, No. 684 de 421 kilos, el cuarto, “Hilandero”, quemado con el No. 740 de 403 kilos, el quinto, y “Aldeano”, No. 721 y 442 de romana, un toro bien cortado que cerró plaza, cárdeno de capa, largo y alto que derramó su casta sin reservas en embestidas longitudinales, abiertas y nítidas.

La flojedad del primero casi convirtió en añicos la posibilidad de éxito; y pese a la disposición de Rafael Reynoso -que compareció a su “última llamada”- (palmas y al tercio) y algunos pases robados de claro mérito, su labor en general careció de plenitud y del color intenso que este entronque de su carrera le demanda. Como extendiera de más la labor muletera, el astado se ancló en la corteza y se hicieron presentes dos pinchazos antes de la estocada definitiva, caída y delantera de colocación.

Hermosa y hondamente toreó con el percal al recibir al cuarto. Si las verónicas y la media suntuosa ahí quedaron, cuando tomó la sarga se dedicó a pegar pases, algunos con temple, los menos, y la mayoría sin mando, quedando por debajo de un novillo con calidad y recorrido formidables al que despachó con una estocada delantera y un descabello.

Con regusto, entusiasmo y variedad protagonizó los dos primeros tercios André Lagravere (vuelta tras petición y oreja), y aunque el utrero soseó en viendo la muleta, a la que siguió con la cara por los focos, no sin cierta nobleza, el joven jamás desistió en su empeño y le hurtó buen partido sobre el basamento, además, de manejar el engaño con tiento y colocándose correctamente. El espadazo fue tendido y contrario pero efectivo, suficiente para ganar el agrado de la mayoría.

Estando el quinto en escena, no mermó su buen ánimo y realizó un quehacer completo, con momentos que repercutieron entre los del barrio. En descargo de sus bienes, habremos de apuntar que no se vio acongojado ante el demandante adversario, el cual siempre acometió con poder y al que mató con tres cuartos de acero, delanteros y tendidos.

Por la sosería mostrada de inmediato de parte del tercer astado, “Curro” Durán (palmas y división) se observó discreto al manejar la tela rosa. No obstante la cierta nobleza que se le apreció en el último tercio a aquel, sirvió para que el peninsular enseñara su calidad durante una calibrada faena, llena de pases que resultaron como estampas, pero no totalmente aquilatados por la clientela. Firmó su buena labor muletera tirándose a matar dejando una estocada pasada y caída.

El sexto fue un novillo muy interesante. Con casta, bravura, recorrido y calidad embistió durante el largo trasteo, propuesto que fue en el centro del anillo. Faena bien hecha, sin embargo, con el enorme pero de no haber transmitido al tendido. Se vio hueco, seco, desalmado, pese a sus excelentes y finas maneras, y generó abundantes gritos de ¡toro, toro! Para acabarla de desafinar se destanteó a la hora de empuñar el estoque y señaló varios pinchazos antes de una estocada decente.

 
   

Noticiero Taurino

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