Atras


2a CORRIDA DE LA TEMPORADA 1934… ENORME TRIUNFO DE ARMILLITA
Por: Redacción.
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-05-11 20:30:19

Domingo 18 de noviembre.
La tarde es espléndida y la entrada le hace gala. La gente se encuentra hasta el tejado.

Las cuadrillas son recibidas con enorme ovación, al frente de las cuales marcha José Ortiz de azul y oro, y Armillita de canario y plata, portando ambos matadores listón negro en señal de duelo por la muerte del pundonoroso matador Luis Frag.

Primero.- Ortiz torea con el capote en tres ocasiones rematando con una rebolera, siendo ovacionado. Nada vemos en quites. Ortiz muleta en mano lleva a su enemigo a los medios, toreando por delante.

El lagunero ha perdido la vista, y su lidia se hace difícil, media tendenciosa entrando mal, una honda perpendicular con las anteriores precauciones y siete intentos de descabello dan lugar a la primera pita de la tarde.

Segundo.- Armillita en los quites es ovacionado. Juan Espinosa coloca dos pares de los suyos. Fermín tranquilo y torero ejecuta un fáenón, del que sobresalen los rodillazos y los adornos. En una ocasión es desarmado y el matador permanece así frente a su enemigo, aplaudiéndosele con calor. Siguen los tocamientos de pitón y demás monerías. Un pinchazo y una estocada alargando el brazo, de efectos rápidos. Gran ovación, vuelta al ruedo y salida a los medios.

Tercero.- Ortiz torea despegado, sin nada en quites, pasamos al último tercio ya que en el segundo tampoco, vimos nada de notable. Ortiz sin confiarse torea desde lejos. Aún cuando por momentos parece que el matador se va a animar, pero nada. Termina con una honda tendenciosa y un intento de descabello. Pitos.

Cuarto.- Sale en sustitución de un toro que fué devuelto al corral, y Fermín escucha gran ovación al iniciar el toreo por verónicas. Fermín es nuevamente ovacionado al torear en los quites.

Con las banderillas coloca tres pares al cuarteo, de los cuales el primero y segundo fueron soberbios. Con la muleta en la mano izquierda, ejecuta Fermín la segunda faena de la tarde, sobresaliendo dos pases naturales, con dicha mano, propinados con enorme maestría, dado que el toro conserva fuerza de patas. Con la muleta en la derecha, derechazos soberbios, afarolados cambiándose la muleta por la espalda, en fin todo lo que este gran torero, figura máxima del toreo, sabe y puede ejecutar en este su año máximo. Saca al toro de las tablas donde se ha refugiado con pases suavísimos de tirón hasta llevarlo a los medios, donde coloca media desprendida y descabella. Nuevamente es ovacionado, teniendo que recorrer el anillo y salir a los medios, pues la ovación no termina.

Quinto.- Ortiz es ruidosamente aplaudido al torear con el capote por su manera fina. Nuevamente es ovacionado al dar su original lance de las “orticinas”, y en medio del entusiasmo general transcurre el primer tercio. El toro al llegar al tercero ha perdido la vista, y solamente de lejos es posible hacerse ver. Ortiz torea por alto en varias ocasiones, con los pies juntos, instrumentando luego tres enormes derechazos a los que siguen dos molinetes modernistas de perfecta ejecución. Al tratar el matador de torear de pitón a pitón sufre serio achuchón, por las condiciones del toro antes mencionadas. Un pinchazo, otro pinchazo, una tendenciosa y seis intentos de descabello. Pitos.

Sexto.- Armillita veroniquea con los pies juntos y es calurosamente ovacionado. Con la muleta en la mano ejecuta el tercer faenón de la tarde, que para gusto del aficionado fué el mejor, el mejor de los tres, por la perfecta ejecución de los pases de que se compuso dicha faena. A los naturales con la izquierda suavísimos y toreando perfectamente al toro, sucediéndose los derechazos de impecable lentitud, luego vinieron los afarolados, los cambiados de mano, cambiándose la muleta por la espalda, y en fin toda clase de monerías. Rodilla en tierra y tomando al toro de un pitón le hace pasar, en más de tres ocasiones permaneciendo con las dos rodillas en tierra, al terminar varios de sus pases frente al toro que parecía hipnotizado. Un buen pinchazo, media estocada en buen sitio y un descabello. Ultima ovación de la tarde que Fermín recoge desde el centro de la plaza.

Hay que hacer notar que la última parte de esta faena, el torero más ha toreado con el cuerpo que con la muleta, pues solamente así se explica que de un pedazo de mármol en que se había convertido el toro, se pudiese hacer la faena que Fermín logró con este bicho.

Resumiendo.- Ortiz tuvo una tarde fatal, se le vió medroso y desconfiado además de falto de facultades físicas.

Armillita en el plan “aplanadora” en que este año se nos presenta, ejecutó ante nuestra vista tres auténticas faenas, que lo consagraron definitivamente como la figura máxima del toreo contemporáneo.

De los toros de La Laguna, sobresalieron el cuarto y el quinto, aun cuando éste perdió al final de sus días la “visual”.

En general no dejó buen sabor de boca esta corrida de La Laguna. Para el domingo entrante, presentación de Solórzano, Maravilla y Lorenzo Garza con seis toros de Zotoluca. Otro entradón en puerta.
FUENTE: Semanario Taurino “LA FISTA BRAVA”. Diciembre 1934 núm. 395

 
   

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