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VIEJOS GANADEROS… D. FERNANDO VILLALÓN (ANTES ADALID)
Por: Redacción.
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-05-30 16:20:57

Divisa encarnada, blanca y caña. -Sevilla.
Con toda imparcialidad confesamos que uno de los historiales más excelentes que podemos hacer de ganaderías de reses bravas, es sin duda, el de la que posee el señor don Fernando Villalón.

Cuatro ganaderías de distintas procedencias y a cual más bravas y de mejores condiciones de lidia, poseyó en su vida de ganadero el inteligente aficionado don J. Antonio Adalid, a saber: de Carrera, de Barrero, de Núñez de Prado o Gandul y de López Aparicio, y aunque sucesivamente las fué enajenando, pasando a poder de los señores Orozco, Urcola y Taviel de Andrade, sólo transmitió a estos los derechos de antigüedad, hierro y divisa de sus respectivos orígenes, reservándose siempre de unas para otras su hierro y divisa propios, que cedió últimamente a don Fernando Villalón, el cual los usa en la actualidad.

La última vacada, pues, de don José Antonio Adalid, fué la de don Miguel López Aparicio (hoy de don Fernando Villalón) y respecto de ésta hay que hacer un detenido estudio.

Don Miguel López Aparicio fundó su ganadería con ochenta vacas y un toro de la de Orozco, y como a este señor fué a quien vendió Adalid la que él poseía de Barrero y que si nuestros informes no son erróneos procedía a su vez de Hidalgo, Giraldez y del célebre Padre Buen.), claro es que con una buena voluntad se hizo a poco trabajo de una piara, de satisfactorios resultados. Pero como al adquirirla el señor Adalid todavía éste conservaba una buena parte de la de Núñez de Prado, que era más tarde del Barbero, de Utrera, originaria de la memorable de Vistahermosa y luego de Saavedra, benefició sobre esta base la de Aparicio, con lo cual mejoró mucho.

Ocioso nos parece extendernos en consideraciones encaminadas a patentizar la valía de don José Antonio Adalid como ganadero reorganizador, porque sobradamente está demostrada al ocuparnos de otras vacadas, basta decir que a su perseverancia e inteligencia deben el cartel que disfrutan las de los señores Urcola, Gregorio Campos y Agüera, y en cuanto a la de don Fernando Villalón consignaremos que a más de haberla cruzado, como queda dicho, con la procedente de Saavedra. se reservó un excelente ejemplar de ella al vender el resto que de la misma le quedaba a don Francisco Taviel de Andrade, a quien puso por condición de venta escogerle en las tientas sucesivas nuevas simientes a fin de seguir perfeccionando la vacada de Aparicio.

Don Fernando Villalón, siguiendo las huellas de su antecesor, y presentándosele una ocasión propicia el año 1915, adquirió 200 vacas y 100 machos de la famosa ganadería de don Eduardo Olea, que a su vez había comprado al señor Marqués de Villamarta, éste a don Juan Vázquez y al marqués de Gandul, el último señor, o sea la rama pura de Saavedra. Conseguido esto, el señor Villalón procedió a matar todas aquellas vacas que había en su piara que no eran de procedencia pura saavedreña. con lo cual ha logrado unificar su ganadería, mejorándola notablemente.

De estos últimos elementos de que se ha valido el señor Villalón para mejorar su ganadería, así como de su decisión llevada ya a la práctica de no dejar para la crianza más que las vacas de Saavedra, no tenemos quehacer encomios, pues de todo buen aficionado es conocida la fama de esa antiquísima raza de toros, de tal forma, que las características de este toro, tanto en el trapío como en su lidia, son consideradas como las del prototipo del toro bravo propiamente dicho.

El 29 de Mayo de 1910 se jugaron por primera vez en Sevilla toros a nombre de don Fernando Villalón, saliendo muy satisfecha la opinión de aquella corrida de toros, entre los que se distinguió notablemente el juzgado en segundo lugar, de nombre «Vengativo».

En 1913 aparecieron en el cartel de Madrid, dando excelente juego y distinguiéndose el corrido en quinto lugar, llamado «Quebradito», y en aquella misma corrida el toro llamado «Sanluqueño» hirió de gravedad al espada Diego Rodas (Morenito de Algeciras).

Muchos toros más de notable lidia pudiéramos citar de esta ganadería; entre ellos recordamos a «Cuadrillero», que en la plaza de Zaragoza hizo tal pelea con la gente de a caballo, que llegó a la cifra pocas veces alcanzada en nuestra época de doce varas, por seis caballos muertos.

«Mirlito» y «Cojito», que juntamente con otros dos hermanos suyos se jugaron con cuatro de Zalduendo en las fiestas del Pilar del año 1913, dieron un juego excelente.

«Guerrerito» que en la plaza de Barcelona peleó de una manera brillante con los picadores, y lastimó al Camero, de la cuadrilla de Joselito el Gallo, y otros muchos que sería prolijo enumerar.

En la pasada temporada inauguraron estos toros la nueva plaza de Albacete, en cuya corrida se distinguió notablemente el llamado «Malicioso», por su excelente lidia.

Esta ganadería pasta en las dehesas llamadas «Calabacilla», «Lanzarón», «Serrete» y «Tierrallana», en el término de Lebrija y en las de «Molares», «Mayorazgo» y «Arroyo-Hondo», en términos de Utrera y Morón.

Que el señor Villalón siga trabajando con la misma afición que hasta aquí, y esto, unido a su buena posición y reconocida competencia, darán por resultado que se llegue a colocar esta ganadería muy pronto entre las primeras de España; y este puesto tan codiciado por todos deberá ser más halagüeño seguramente para el ganadero que nos ocupa, pues no está el señor Villalón en el caso de aquel que con su dinero paga una casta de toros hecha con la inteligencia de otro, sino que, al contrario, lo que haya mejorado y mejora sus toros, no se lo debe más que a él mismo, como fundador que es de su ganadería.

BIOGRAFÍA DEL SEÑOR VILLALÓN…

FERNANDO VILLALÓN DAOÍZ y HALCÓN, conde de Miraflores de los Ángeles, también conocido como EL POETA BRUJO, nace en Sevilla, un 31 de mayo de 1881.

Criador de toros de ojos verdes, teósofo, ganadero y poeta fue condiscípulo en El Puerto de Santa María de Juan Ramón Jiménez , cuando ambos estudiaban bachillerato. Vivió casi siempre en Andalucía dedicándose a la agricultura y la ganadería de reses bravas. Fue un lector compulsivo pero desordenado poesía vieja y nueva, tauromaquia, espiritismo etcétera. "Las cosas de Fernando" que decía Lorca . Sus amigos, los miembros de la Generación del 27, especialmente Rafael Alberti, admiraban su enorme vitalidad y generosidad. "Ese caballero ardiente por las arboledas perdidas" decía el poeta de su amigo.

En 1918 comienza a escribir poemas del que será su primer libro: "Andalucía la Baja". Fundó y dirigió la revista “Papel de Aleluyas”, impresa en Huelva y Sevilla entre 1927 y 1928. Su poesía, muy imaginativa, anticipa a veces el Surrealismo. En 1928 Publica su libro “La Toriada”, en 1929 “Romances del Ochocientos” dedicado a Juan Ramón Jiménez y en 1944 sus “Poesías Completas”.

Su personalidad ha subyugado a la crítica y la ha bloqueado. Para la mayoría de los lectores y críticos literarios, Villalón es un poeta atractivo, colorista y fandanguero, pero menor. Pero, si ahondamos en su literatura, encontramos a un poeta de un canto hermosísimo, con frescura. Se interpreta al hombre en perjuicio de la obra pero su poesía está llena de mitos, magias y extrañas creencias.

Sus últimos años los pasó en la ruina absoluta. Ruina a los que le habían llevado aquellos "negocios absolutamente poéticos" de los que hablaba Alberti. Gastó una gran parte de su fortuna heredada buscando y queriendo conseguir una ganadería de toros con los ojos verdes, mito de la Atlántida, conseguir el toro-dios del relato platónico; y otra gran parte la gastó comprando tierras en busca del origen de Tartessos:

"Aquí, aquí, en esta tierra que piso, cuna de la civilización ibérica, el Hércules egipcio, hijo de Osiris, fundador de Hispalia, dio la primera nota taurina en el mundo. Aquí fue su lucha decisiva con Gerión, tirano de Tartessos, para arrancarle la posesión de los célebres toros colorados que guardaba el terrible perro Orthos. Cuando los romanos alcanzaron estas márgenes del Guadalquivir, no tuvieron nada que civilizar. La cultura turdetana abría sus aulas al invasor, que se benefició en ella... "

Tras vender sus pocas tierras, su ganadería (dicen que a Juan Belmonte) y ser despreciado por sus amigos de Sevilla, marchó a la capital de España a esperar la muerte, sólo acompañado por su inseparable compañera Concha Ramos. Murió así este hombre, nigromante, teósofo, conde, alquimista, manirroto, chamán, hipnotizador, ganadero y, sobre todo poeta.

Murió en Madrid, el 8 de marzo de 1930.

 
   

Noticiero Taurino

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