Atras


EL ARTE PICTÓRICO MUERE COMO LA FIESTA BRAVA
Por: Alfredo Flórez G./Toriles.com
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-09-28 21:57:53

Tomamos algunos párrafos del escritor y crítico taurino que desarrollo uno de sus apasionantes artículos sobre el arte y la Tauromaquia, don Ángel González García en el libro “Arte y Tauromaquia” publicado por Ediciones Turner como “Pintura y Toros”. Ahí menciona en una parte de su artículo, que: “la convicción de que la fiesta de los toros está decayendo, bordeando casi su extinción definitiva. Esta conciencia clara y dolorosa de que el arte del toreo conoce ya sus últimos momentos, este vivir muriendo, no me parece, sin embargo, una alarma vana. Muy por el contrario, es precisamente tal conciencia alarmada o en vilo el indicio más fiable de que aquel tradicional jugar los toros se ha convertido en un arte, porque todo arte lo es, ni más ni menos, por vivir muriendo. Viva emoción de lo que no puede durar; de lo que se consume irremediablemente en su resolución de ser por un instante. Ominoso silencio de esas cogidas en las que parece como si el arte mismo del toreo fuera enganchado en un descuido o a traición.”

…“Como los héroes clásicos, las artes mueren en plena juventud; mueren, si se me permite un viejo chiste, en perfecto estado de salud: por un sostenido esfuerzo que se torna al punto en la más fatigosa y fulminante decepción.”

Y luego hace un análisis detallado de pintores que vieron nacer el arte de la pintura en la tauromaquia y otros que copiando o copiándose aportaron más y mejores argumentos para ingresar al arte pictórico en el abismo de la desaparición, algo que nos trae a colación, sobre algunos comentarios al respecto, de como se está viviendo la fiesta brava en México y como la están dejando morir, escapándose de las manos como agua tomada de un rio que emana constantemente y que parecería no acabarse nunca. Que hay defensa de la fiesta brava, de los toros y del ambiente, pareciera que sí, no solo en esta época donde los mal llamados “antitaurinos” lo son no por convicción, ni por conocimientos, si no por argumentos políticos de quienes buscan un sitio dentro de las filas de los que cobran gracias a los impuestos de quienes trabajan y aportan a los bolsillos de sus también mal llamados “representantes”.

El arte y la tauromaquia no mueren por si mismos, mueren al igual que los toros, cada domingo, cada festejo donde llevan también una parte los que arriesgan sus vidas enfrentándose a los toros, que estos, no saben que van a morir y si pelean en defensa de sus vida, atacando esperando sobrevivir de esas burlas de quien sabe qué tipo de objetos les ponen por delante, el toro, no sabe que va a morir y para ello sin embargo, muere cada tarde al igual que muere el arte cada vez que termina la vida de un toro y con él, muere también aquel detalle, aquel lance y suerte que deja de serlo, cuando se remata el pase o los pases, las series y los seres, se van dejando de lado al irse también de esta existencia donde dejaron ese halo de arte sublime que solo se queda en las mentes prodigiosas de quienes supieron admirar y recordar lo que pudieron crear y recrear frente a un toro bravo.

El arte y la muerte van de la mano al igual que el toreo y sus contrapartes también morirán en cuanto inicia la llamada fiesta brava. Recuerdan cuantas veces se han plantado frente a las plazas de toros con pancartas y protestas sin fundamento, algunas personas que dicen estar en contra de la muerte de los toros y, sin embargo, visten en sus prendas la piel de algún toro en sus cinturones, chamarras, zapatos y otros objetos que portan sin importarles de donde y como les llegó a sus vidas. Protestan y se van, ahí pues también muere su protesta y esperan otro festejo, otra tarde más para que tras haberles pagado su tiempo, regresaran nuevamente a “protestar” porque la vida siga para los toros y deseando muera el torero. Así es el arte, no nos perdamos de vista, igual el arte pictórico muere al caer la última pincelada, sin saber si habrás de tener continuidad o su la ha perdido tan solo por la culminación con la firma del artista, esa firma que el torero también debe de realizar como aquello de que lo bien toreado es lo bien rematado.

También por eso la pintura taurina, está muriendo y no porque no haya continuidad de artistas, no, la hacen morir quienes al igual que los “protestantes”, hacen de lado matando el arte ignorando que su nacimiento estuvo de la mano de las corridas de toros, igualmente es la ignorancia, es la falta de imaginación y de la mano del llamado modernismo, hacen que el arte pictórico muera en plena juventud, justo cuando está pleno de salud y de avidez de darse a la luz para cuando llegue el tiempo de morir y se pueda decir que el arte no muere, lo matan al igual que a los toros, sin saber que nació el arte pictórico taurino antes de que naciera si quiera la imaginación de que por el arte, habrían de vivir las escenas de aquellos que en sus tiempos fueron bien llamados los reyes vestidos de luces.

¿Ustedes creen que la fiesta brava está muriendo? Pues sí, muere como dice Ángel González García en su escrito magistral, “Como los héroes clásicos, las artes mueren en plena juventud”.

 
   

Noticiero Taurino

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