Atras


SE HIZO TORERO PARA HACER TOREROS… ¡Y NO COMIÓ PASTEL DE CHOCOLATE!
Por: Pedro Julio Jiménez Villaseñor.
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-10-11 01:57:40

ME DOLIÓ escucharlo… “Mira, de niño pasé años en un orfanato, ahora, ya de viejo, paso mis últimos días en un asilo para ancianos”. Y ahí murió pocos meses después.

SIN LA menor duda garantizo que don Jesús Alonso Martínez es el mayor “hacedor” de toreros nacido en Aguascalientes. Vayamos por partes…

DON JESÚS fue por muchos años el guarda plaza de la San Marcos, única por aquellos años a mediados de 1950 en Aguascalientes. En esa época ya residían en esta ciudad los hermanos Rodarte, viejos espadas nativos de tierras coahuilenses que con agrado permitían la entrada a su amplia casa y ahí los aconsejaban taurinamente hablando a aquel que asistiera, así aprendió don Jesús muchos “secretos” de la lidia hasta obtener su pase a las filas de los subalternos, y años después…

DADO A que en nuestro coso diariamente se reunían varios novilleros a entrenar “de sombra”, un montón de chiquillos preferían hacer acto de presencia a verlos que asistir a las aulas escolares, así nace la idea a don Jesusito para aconsejar e instruir a un grupo de pequeños y al paso de los meses ver nacer la Cuadrilla de Niños Toreros de Aguascalientes, don Jesús contaba con el don de la enseñanza, de darse a entender y moldear a varios jovencitos como banderilleros, picadores y “matadores”. Pero no todo era miel sobre hojuelas, su economía era más que nula…

SOLTERO EMPEDERNIDO era acompañado solamente por su hermana “Malenita”, de igual condición de libertad conyugal, se encargaba de “hacerle casa”. Circo, maroma y teatro hacían ambos para conseguir los diarios alimentos ya que el puesto de él era “honorario”, sin sueldo alguno, ocasionalmente “ejercía” como sastre remendón -una bastilla, un cierre, un parche- por lo que hacían malabares para subsistir. Cierto también es que a toda su chiquillada les había confeccionado vestidos de luces que por cierto era lo que mejor le quedaba.

POR AQUELLOS ayeres aquí solo se daban dos corridas abrileñas, raro se ocupará en otra fecha la plaza, por lo mismo los corrales siempre estaban libres, y decir libres es eso, solo un decir, puesto que en lugar de resguardar astados de casta los chiqueros encerraban dos o tres cerditos que se engordaban con los desperdicios que la humilde y fiel mujer recolectaba en el vecindario. Desde luego que, lo aseguro, más de una ves fueron bastante bien “tanteados” para salvar lo mejorcito y llevarlo a la mesa de ellos mismos. Pero…

PERO DON Jesús era “de pipa y guante” ocasionalmente… De nuevo vamos por partes…

“MALENITA ERA adoradora del dios Baco, lo era -contra su voluntad- solamente de manera media por esa mala costumbre que se tiene de vender las cosas y, como sabemos, ella, pobre mujer, no tenía medios económicos más allá de engordar sus mencionados ya cerditos, pero con dos o tres cervezas hablaba hasta griego y era cuando su hermano aprovechaba para, por la puerta trasera del coso, sacarlos para malbaratarlos ya que el adelanto dado para ver a los niños en algún estado de nuestro país había desaparecido en conocido bar local, diciendo ahí, y así, adiós a los requeridos fondos lógicos para viajar con su infantil cuadrilla… Retomamos el camino…

FRENTE A la plaza principal existía un elegante bar con clientela muy seleccionada y don Jesús solía ser asiduo visitante del caro establecimiento. Los previos anticipos solicitados para cumplir sus contratos acababan en las arcas del bar “Imperial”, este hombre era, en estos casos, “de pipa y guante”.

ANTES DE la entrada al tendido cálido existían tres bodegones que llamábamos cocheras, hoy en día son las elegantes oficinas de la empresa, y ahí, seguidamente servía de “cueva” para infinidad de jóvenes que llegaban a Aguascalientes buscando torear en algún tentadero de las entonces bastantes dehesas locales. Uno de ellos, después de entrenar en el ruedo, se ofrecía a ayudar a su benefactor casero con hilos, agujas y tijeras y así se fue perfeccionando como artífice hasta llegar a ser uno de los más reconocidos maestros en la hechura de trajes de torear, de luces, cortos, capotes y muletas, nuevos y usados que dejaba como de estreno. ¿Su nombre? Germinal Ureña Prieto, alias “El Manotas”, que Dios lo tenga a su vera, ahí, junto a su “profesor”. Y de Malenita. Lo merecen, se lo ganaron con creces. Dieron cobijo y alimento -no gourmet- a infinidad de maletillas.

CON LOS consejos de don Jesús brotaron infinidad de subalternos, de ahí surge la familia Prado, Isabel, a caballo, y Alfredo “El Chop”, a pie, Cruz, Andrés, Arturo y toda la descendencia de ellos, solo el segundo no dejó hijos varones y el del último se hizo matador de toros. Beto Preciado y Polo Meléndez, Vicente y Elías Esparza “La Changuita”, Juanito Saucedo que acabó como reconocido fotógrafo taurino, Juan Esparza “El Gallo”, Arturo Magaña, ocasionalmente partieron plaza con ellos Eloy Cavazos y Raúl Contreras “Finito”. Los llegaron a auxiliar el mencionado Germinal Ureña, su hermano Liberto “El Coleto”, Raúl Márquez, Rocky Moody, Gabino Marín, Ricardo Castro, e infinidad de muchachos que a la larga optaron por retornar a sus terruños. Como quiera que lo veamos don Jesús hizo y dio toros a infinidad de soñadores ya que en ciertas tarde los chiquillos lidiaban 4 becerros y dos novillos quienes estaban por debutar en cosos importantes e incluso en la Plaza México y que de mucho les servía ese pequeño entrenamiento. Las empresas que los contrataban nunca perdieron su inversión. Lo juro.

A PUNTO estuvieron de filmar la película de sus hazañas, los niños beisbolistas de Monterrey acababan de ganar el campeonato mundial y el momento era propicio, así lo dijeron los mismos productores del abortado filme, este no se llevó a cabo por lo de siempre, las envidias y el querer colgarse medallas ajenas dieron al traste con algo que valía la pena y todo quedó en nada más allá que en visitas y pruebas a los estudios cinematográficos donde enseñaron el cobre varios “taurinos” quienes querían participación monetaria sin merecerlo.

DON JESÚS, sin un centavo en la bolsa, pero bien entequilado en “El Imperial”, murió años después en el asilo, donde hizo una más de las suyas…

UN DÍA antes recibió la visita de unas exvecinas al coso, ahí se enteraron de que tenía el antojo de un pastel de chocolate y prometieron llevárselo a la mañana siguiente. Puntuales llegaron con el obsequio, aclaro que a la entrada al recinto se ubica la capilla y ésta estaba repleta, en la puerta de la pequeña iglesia estaban Vicente y Elías Esparza y fue a ellos a quienes preguntaron por su maestro, con voz baja dijeron que se encontraba “adentro”. Monjitas y ancianitos comenzaron a salir, en medio de ellos también abandonaba el lugar un ataúd, segundos después las puertas del recinto se cerraron, incrédulas las señoritas preguntaron… ¿Y don Jesús? ¿No salió? Elías solo señaló el féretro indicándoles que él iba adentro… Se quedó sin pastel el hombre que después de dejar el orfanatorio se hizo torero para hacer toreros…

HONOR A quien lo merece, a don Jesusito se le debe un homenaje monumental. Al fin -con coraje lo digo- ¡Y ya pa´que!... Nos Vemos.

 
   

Noticiero Taurino

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