Atras


RECORDANDO A LOS DIFUNTOS… 2ª PARTE
Por: Pedro Julio Jiménez Villaseñor.
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-10-31 19:43:24

VICENTE ESPARZA “El Sanmarqueño”, leyó la pasada parte donde hago mención de aquellos que se nos adelantaron y me llamó para decirme que la lista no alcanzaría a caber dentro de mi computadora. Aparentemente tiene toda la razón del mundo, por lo mismo le aclaré que la inicio escribiendo el nombre de nuestra ciudad natal, Aguascalientes, y escribo solo de aquellos que pasaron por nuestra tierra, poco o mucho, conviviendo a diario con nosotros. Hoy prosigo recordando a los amigos que cumplieron su terrenal ciclo…

LLEGÓ DESDE el país del norte, su nombre era Rocky Moody, después de asistir en cierta plaza fronteriza a una corrida de toros decide hacerse torero, escoge a Aguascalientes para prepararse taurinamente. Hombre de carácter muy agradable, excelente amigo, con enorme parecido físico con su paisano Kirk Douglas, entrena duro, fuera del coso diariamente se le ve con una regular valija en mano, ella cargada de piedras para hacer fuerza y soportar posteriormente el peso de la muleta, lo de siempre, puebleando, toreando vacas toreadas, asistiendo a tentaderos y siguiendo los consejos de novilleros más preparados logra se le vaya anunciando en festejos más serios hasta verse anunciado en la plaza Alberto Balderas de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde le repiten varias tardes, en una de ellas sufre grave cornada que obliga a los médicos a amputarle la pierna derecha. Me dicen murió en su país en el lejano 1991.

CUANDO HUBO problemas de los subalternos y la empresa de la plaza México, las corridas se dieron con cuadrillas “libres”, unos de los que asistieron fueron -como banderillero- Joaquín Ortiz “El Coquis”, empleado por aquellos años de la CFE, a caballo participó Julián Rodríguez, dueño de la bolería “Calesero”. Y en ese lugar, para dejar brillantes los zapatos, pasó trabajando sus últimos días Eduardo Rivas “El Pato”, quien cortara un rabo en la plaza San Marcos. No dejamos de recordar al “Tiquis”, joven minado de sus facultades mentales, que a diario asistía al coso vecino al jardín de San Marcos, esto lo hacía después de visitar las oficinas gubernamentales donde limpiaba el calzado a los políticos de altas funciones. Cierto día, al salir del mencionado coso, buscaba clientes en el arbolado parque, cansado de cargar su pequeño cajoncito, y de tanto caminar, se sentó a la orilla de la única fuente que existía en aquellos años, desgraciadamente el trabajador amigo sufrió un mareo y de espaldas cayó al agua donde falleció ahogado.

EL HOMBRE de los mil alias, Rodolfo Vázquez “El Chato”, “El Tumba Aviones”, “El Capa Perros”, “El Capitán Quirino”. Sastre por necesidad, bueno entrándole al pulque, novillero pueblerino, empresario ocasional, extraordinario hijo ya que vivía en la compañía de doña Cuca, su santa madre, y a pesar de sus carencias económicas siempre le tenia lo necesario para irla pasando. Y viene la anécdota…

OTRO AMIGO inolvidable lo fue Adolfo de la Serna, el popular “Botas”. Adolfo era propietario de un camión cisterna, en cierta fecha debía hacer un viaje a la ciudad de Irapuato, invitó al “Chato” y tomaron carretera. De regreso llegaron a Encarnación de Díaz, Jalisco, a media hora de esta ciudad, y ahí se dispusieron a tomarse unos tragos. En ese lugar les avisaron que fuerte tormenta había inundado nuestra ciudad y les especificaban el rumbo donde el agua llegaba a casi dos metros del piso, se alarmo Rodolfo, era su rumbo y doña Cuquita estaba sola, de inmediato pagaron y retomaron el regreso a toda velocidad. Me contaba Adolfo que su copiloto iba rezando, pero, para su sorpresa, al llegar a su destino, efectivamente las autoridades rescataban a las personas atrapadas entre el agua, pero para su sorpresa la señora iba cómodamente sentada en la parte delantera de una pequeña lanchita que por nombre era “Busco Novio”. Desde entonces le agregaron un apodo más, “El Hijo de la Veneciana”…

RESPONDE A dos sobrenombres, José Guadalupe Sánchez, “El Chivo” y/o “Joselete”, padre de Ricardo, Luis Fernando, Martín y Juan Carlos, ha formado una granja muy cercana a esta ciudad, ahí tiene ganado bravo, un ruedo y acostumbra, el día de San José, juntar a sus, viejas y nuevas, amistades a comer y tentar algunas becerras. Hace varios años presente estaba el ex novillero Andrés Díaz quien no resistió y solicitó permiso para pegarle unos pases a la ternera que toreaban. Lo hizo, pero su corazón, entre la emoción y el esfuerzo, no resistió y cayó fulminado por un infarto. Le apodábamos “El Picorete”…

AL PARECER “El Sanmarqueño” tiene razón, la lista de amigos que “partieron plaza” es enorme, eso es lo de menos, la computadora aguantara el espacio en recuerdo a nuestros amigos que no debemos de olvidar, continuamos…

ERA EMPLEADO del IMSS, su sueño se cumplió gracias a sus ahorros y se largó a conocer España, Fernando Esparza “La Ranita”, se fue para estar presente en un San Isidro de finales del siglo pasado, nos contaba que seguro tenía 18 boletos, solo vio 17 corridas aun estando presente en las que había pagado, cuando le solicitábamos nos explicara decía muy formal… “Tú crees que pondría atención al ruedo, Sarita Montiel estaba muy cerca y preferí verla a ella que a la corrida”…

LLEGÓ BUSCANDO torear, como infinidad de amigos, ya había actuado en la plaza México, Julio Palma Chimal era del estado de México, el destino quiso que Cupido lo avecindara en esta ciudad, hoy en día su hijo es un reconocido neurocirujano… “Matrimonio y mortaja, del cielo bajan”, Julio padre, mi compadre, murió hace pocos meses.

ASÍ ES la vida, Jorge Oropeza “El Cochinaldo” pasaba el último sábado en casa de su abuela, el lunes viajaría hacia Estados Unidos donde tenía meses trabajando ya que en los ruedos solo sufrió desaires. Temprano se metió a la cama, cansado de acomodar las pertenencias de la mencionada abuela que quedaría solo por larga temporada, prefería Jorge dejarla así e ir juntando dinero para equipar la humilde vivienda. Ya dormido le despertaron los insistentes llamados a la puerta de la casa, eran dos amigos que con unas copas entre pecho y espalda lo animaron se levantara “para despedirlo”. Después de paladear la bebida nacional, se les ocurrió viajar a la ciudad de León y ver el partido de fútbol de ese ya domingo, la muerte lo esperaba a escasos kilómetros de llegar a la población zapatera, solo él quedó muerto en el accidente y las mejoras a la casa se las llevó al más allá…

JUANITA ACOSTA, merece ella un apartado especial que próximamente le dedicaremos…

CONTINUAREMOS, POR hoy fue todo… Nos Vemos.

 
   

Noticiero Taurino

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