Atras


RECORDANDO A LOS DIFUNTOS… 3ª Y ÚLTIMA PARTE
Por: Pedro Julio Jiménez Villaseñor.
Fotografía del Autor
Fecha:
2018-11-04 23:20:12

“LA MUERTE está tan segura de alcanzarnos que nos da toda una vida de ventaja”.
“EN ESTE mundo matraca de morir nadie se escapa”.

DICHOS Y refranes que no nos salvan de irnos de este mundo lo sabemos, para morir nacimos, listos y prestos tenemos que estar para cuando Dios lo decida, no hay ni pa´donde hacerse. Finalizamos hoy recordando a los amigos que se fueron por delante…

¿POR QUÉ temer la muerte? Si mientras existimos, ella no existe y cuando existe la muerte, entonces, no existimos nosotros…

Y NOS vamos a rememorar a los taurinos con los que convivimos por años.

SU ABUELO tenia ganado bravo, normal era pues que Amadeo Castorena se “infectara” de esa bendita locura que es el soñar con hacerse figura del toreo. La dinastía Rodarte terminó con Héctor Julián que falleciera en esta su ciudad natal. Largas temporadas pasaba por aquí Gabriel Meléndez “La Coca”.

NATIVO POR accidente en el país del norte, Del Río, Texas, Manolo Urrutia pasó años residiendo en Aguascalientes, es el padre de quien fuera secretario general de la Asociación de los toreros, Antonio Urrutia Bolaños. Y así como llegaban maletillas de otros estados, también hubo algunos que prefirieron irse de su terruño, fue el caso de José Torres “Torritos” y/o “El Muchacho”, Javier Maceira, el picador Jesús Martínez “El Cometa”. Víctor Mora Reyes, abuelo del matador homónimo, hoy subalterno, también emigró al entonces Distrito Federal logrando actuar en el desaparecido Toreo de Cuatro Caminos.

A FERMÍN Medina le llamábamos “El Güero”, fue niño torero, novillero, torero bufo y posteriormente mozo de espadas y hombre de confianza de espadas como los hermanos Ricardo y Luis Fernando Sánchez. Lo mismo hizo con los “Armilla”, Fermín y Miguel Espinosa, e inclusive por un corto tiempo acompañó a Joselito Adame. Hace años muy cerca a la enfermería de la plaza México sufrió un derrame cerebral y desde luego que le atendieron de inmediato, esto lo salvó e inclusive quedó sin secuelas visibles, continuaba acompañando a novilleros y tan solo hace unas semanas que Dios le llamó.

EN AÑOS pasados la economía local provenía principalmente de las nóminas que extendía Ferrocarriles Nacionales de México, uno de quienes cobraba ahí sus quincenas era Rafael Robles “El Tribilin”, quien posteriormente dejó esas labores y bien le fue en el ramo mueblero. Mecánico automotriz era Mateo Herrera, que, sin vestir de luces, siempre fue el anfitrión de diarias charlas posteriores a los entrenamientos vespertinas de los toreros.

MENCION MUY especial lo merece Juanita Acosta, la santa mujer protectora de todo aquel que se le acercaba. Matadores de toros, novilleros, maletillas, locales y fuereños, siempre los recibía ofreciéndoles algo de comer, navidad, año nuevo, días de fiesta y sin serlo los auxiliaba en todo. Trabajadora a más no poder, compraba pacas de ropa usada y puebleaba para ganar algo y solventar sus caseros gastos sin menosprecio al diario que su esposo le daba, otro Mateo también mecánico y hombre muy noble.

CON SEGURIDAD omití sin querer a algunos amigos, la lista de cuates fallecidos es muy larga, tanta como el dicho ese de que… “Antes fallecían personas a las que les hablábamos de Usted, hoy en día se van a los que tuteamos”.

PUEDO ASEGURAR que de todos los mencionados llevamos una sana amistad, nada eso de que…

Cuando vivía el infeliz
¡Ya que se muera!
Y hoy que está en el veliz.
¡Ay, ¡qué bueno era!

… Nos Vemos.

 
   

Noticiero Taurino

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