18 septiembre, 2021

LA SOLIDARIDAD CON “SU” TORERO.

Rodeado de varios admiradores Rafael, “El Guerra”, les contaba la emoción que sintió el día de su retirada de los ruedos

Rodeado de varios admiradores Rafael, “El Guerra”, les contaba la emoción que sintió el día de su retirada de los ruedos. – Después de haber toreado en Zaragoza –empezó diciendo—vine a Córdoba, y aquí, en mi casa, mi mujer, delante de mi madre, de mis hijos y de los hombres de mi cuadrilla y de varios amigos, cogió la tijera y me cortó la coleta… -¿Sentiste algo raro? –preguntó uno. – Sí. Yo, al sentir el ris-ras de la tijera, sentí cosa… una cosa que me tuvo unos minutos sin poder hablar… Y esta emoción se aumentó cuando vi que mi madre le cortaba también la coleta a mi hermano Antonio, y que “Beao”, mi picador de confianza, que conmigo había trabajado siempre, llamó a mi hijo Rafaelito, y, con lágrimas en los ojos, le dijo, dándole la tijera: – Anda, “chavea”, córtame a mí también la trenza, que yo no quiero servir a “nadie” después de haber “sío picaor del mejó” torero de España.

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