LO QUE DIJO D. ÁLVARO DOMECQ Y DÍEZ DE “CURRO” ROMERO.

“Bueno yo para hablar de Curro Romero me gustaría cimentar mis palabras en su personalidad. Los hombres hacen lo que hacen y exteriorizan lo que exteriorizan cuando conoce su propia personalidad. Curro es un hombre que no tiene prisa, es un hombre pausado, no habla mucho pero cuando habla, habla y cuando calla, calla. Sabe una cosa importante en la vida que es escuchar. “Curro”, es curioso, que a pesar que no tiene prisa, nunca lo vi llegar tarde. Cuando va a tentar una becerra a mi casa me dice a las doce estoy allí y a las doce en punto está. “Curro” ¿a que hora empezamos? A las doce y cuarto, y a las doce y cuarto “Curro” lo tienes vestido de corto, perfectamente vestido. Yo creo que, quizás, para darles ejemplo a los muchachos actuales que van sin el traje corto que van vestido de cualquier forma y quieren ser artista y sin embargo no saben ni vestir”. “Para ser artista hay que vestirse bien, para ser artista hay que apretarse los muslos a las carzonas; yo recuerdo cuando yo toreaba me encantaba ese sentirse abrazado por ese pantalón corto que te da un poco de estabilidad, que da un poco no se… sentimiento que es lo que tiene “Curro”. “Curro”, por ejemplo, pues yo creo que en su época se hablaba y no en principio de su época se habla de esa frase tan taurina “parar, templar, mandar”, yo creo que él cogería esa frase y diría parar como parar yo pero fíjate qué pronto se dio cuenta y pone la muleta a alargar el pase y ve como el toro se va sometiendo a esa velocidad que él quiere con su temple y lo intenta otra vez y lo lleva todavía más despacio y entonces cuando se llevan las cosas despacio como lo siente tu corazón, también parece que va despacio como tu circulación también parece que va despacio”. “Entonces eso es lo que llega a la gente porque un pase ligero se ve y no se ve, pero un pase como los de “Curro” que dura un segundo más y minuto más lo vas viendo, te va quedando impreso en la mente ese pase eterno, ese pase que parece que no se acaba nunca esa forma de estar delante del toro a pesar de su edad; dicen, no se si habrás visto, que “Curro” anda lo mismo en el paseo que cuando se va, ya sea con triunfo, ya se con broca, siempre su mismo paso siempre su misma esmerada siempre su mismo ser ese ser del arte que da gusto en la vida. El que lo tiene yo digo que el arte es un don que Dios te da y que indudablemente tenemos que tratar de conservarlo porque un torero sin arte pues es un torero, pero si le falta el arte dios mío pues te cuesta trabajo decir que buen torero eres pues a “Curro” da gusto decirle que buen torero es porque el toreo es temple, es ir despacio, despacio, despacio”.

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