13 octubre, 2008

FERMIN RIVERA: CON LOS PIES EN LA TIERRA Y LOS SUEÑOS EN EL CIELO.

Hay algo en su mirada que es difícil de precisar. Algo distinto que capta la atención. Para algunos puede aparentar nostalgia y para otros tal vez confianza.

Hay algo en su mirada que es difícil de precisar. Algo distinto que capta la atención. Para algunos puede aparentar nostalgia y para otros tal vez confianza. Es muy notable su educación y su buena crianza al hablar; pero lo innegable es que Fermín Eduardo Rivera Agüero “Fermín Rivera”, nativo de San Luís Potosí y sus 19 años, sabe perfectamente bien los terrenos que pisa en la vida y hacia donde lo pueden llevar. Matador, el llevar el nombre que tienes, ¿ha sido más positivo que negativo en tu carrera?. “Puesto en la balanza te diré que el saldo es más positivo que otra cosa. Claro, las comparaciones son indispensables en mi caso, tanto por mí abuelo cómo por mí tío. Ahora, el camino no ha sido tampoco fácil, llámeme cómo me llame. En ese sentido, creo que mi tío “Curro” Rivera la tuvo mejor cuando quiso ser torero pues su padre, mi abuelo Fermín, aun vivía. En cambio cuando yo inicié ya no estaban con nosotros ambos”. Hay muchos aficionados, de la vieja guardia sobre todo, que hablan de lo que se tiene que sufrir para ser torero, y cómo el pasar hambres, improperios y humillaciones forja el corazón de quien quiere ser figura. ¿Así lo consideras también? Cavilando y mirando siempre a los ojos me responde: “Cada quien tiene su recorrido en esto; afirmarte que he sufrido por lo económico sería engañarte, pero que tengo toda la intención y el hambre de llegar a ser figura del torero, no lo pongas en tela de duda. No sueño con otra cosa. Cómo te comentaba, a veces el nombre definitivamente abre puertas pero de mí depende aprovechar las oportunidades que el destino me brinda y de no ser así, de nuevo las puertas se cierran.” ¿En alguna ocasión te has visto haciendo otra cosa que no sea torear?. “No para nada. Ahora no sé que me depare el destino, pero hasta hoy sólo me veo vestido de torero. Por otro lado me he dado a la tarea de manejar la ganadería que dejó mi abuelo y es algo que también me apasiona, pero nada cómo el torear. Por lo pronto mis obligaciones tanto como torero y administrador de la ganadería me tienen mantienen muy ocupado”. ¿Encuentras alguna justificación de sólo llevar veinte corridas toreadas en casi tres años de alternativa?. “Mira la verdad sea dicha, no he tenido los suficientes triunfos para reclamar incomprensión por parte de las empresas y exigirles más oportunidades. Pero estoy seguro que los éxitos vendrán, todo está en nunca claudicar en la preparación y estar siempre al alba de las oportunidades que te ofrece la vida.” Ahora que mencionas oportunidades, eres de los pocos privilegiados de haber tomado la alternativa en la Plaza México. Aquella tarde no hubo suerte y se te fue tú segundo toro vivo a los corrales. ¿Estabas preparado para ese compromiso tan importante?. “Yo digo que si lo estaba. Ahora, que marcó mi carrera de manera significativa no lo puedo negar. Si me volvieran a ofrecer lo mismo, igual lo tomaría. A pesar de que fue la tarde que el maestro Ponce cortó un rabo, el público no se metió conmigo y creo que entendieron, sin justificarme, que el toro era muy malo. Pero, ¿qué tal si le corto las orejas a un toro esa tarde? De seguro hubiera matado 40 corridas en un año. En fin, aunque el hubiera no existe, creo que se tomó la decisión correcta de tomar la alternativa en La México”. Al otro día de la entrevista, vi a Fermín matar un novillo de José Farías en la plaza de una conocida casa vinícola en la ciudad de Ensenada. El animal no era malo, sino malísimo. Daba la apariencia de ya haber sido toreado. Pero Fermín le planto la cara y logró en instantes correr la mano y tras una excelente estocada, cortó la única oreja del festival. Y mi reloj taurino se atrasó y noté algunos destellos de “Curro” en la muleta del chaval, y mucho de la percha inconfundible de su abuelo, a quien he visto torear sólo en videos. Y entendí que para Fermín el camino a recorrer es más difícil de lo que él deja ver. Y que está dispuesto ha arriesgar todo con tal de lograr sus sueños. ¡Que así sea!.

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