12 junio, 2021

“UN DOMINGO FAMILIAR Y TAURINO (2009)”

Originalmente esto lo escribí en el 2006. Y aunque no soy mucho de repetir temáticas y tras una breve adecuación al presente año: Va por ti mi amor que aguantas todas mis locuras de cuernos…! De toro, lo aclaro!

Originalmente esto lo escribí en el 2006. Y aunque no soy mucho de repetir temáticas y tras una breve adecuación al presente año: Va por ti mi amor que aguantas todas mis locuras de cuernos…! De toro, lo aclaro! Estaba por iniciar la transmisión de la corrida de toros en La Plaza México y todo se encontraba en su sitio: Celular (por aquello de las llamadas de los cuates para comentar sobre la corrida), botanas y bebida refrescante (claro está que por ser domingo y en aras de mantener “la moralidad del hogar”, ésta era sin alcohol, al menos hasta después de la comida). Mientras las entrevistas en la puerta de cuadrillas iniciaban, la voz tierna y dulce de mi desposada interrumpió mi concentración: “Oye Gordo, me siento muy desesperada”. “Claro”, dije en tono reconfortante, “a ver la gente cómo le exige a Fernando Ochoa después del indulto y aunque siempre han respetado a Pizarro, quien sabe cómo se acomode con los de Xajay”. “No me refiero a eso. Lo que pasa es que siento la necesidad de expandir mis horizontes”, dijo la dueña y ama de mi casa y de mis sentimientos (Y ole!). “Mira vida, tienes mucha razón en lo que dices, pero la culpa es solo mía y de nadie más”, articulé con todo de culpabilidad. “¿De verdad Gordo?”. “Si amor. Por eso este año te prometo que vamos a la Feria de Aguascalientes y con suerte coincida con alguna buena corrida en Juriquilla. Lastima, no veremos a Juan Pablo Sánchez, hijo de mi amigo Ricardo, que tanto apunta para ser figura. O tal vez ver a José Tomas o al mismo ¡Miguel Ángel Perera!, y si no amor, mira que tenemos toneles de toreros nacionales que andan en su punto cómo El Zapata, Spínola y Garibay por mencionar algunos”. “¡Es que no estás entendiendo! Ocupo mucha más variedad… ” ¡Momento!”, dije algo alterado. “¿Variedad? O sea, ¿no te parecen suficientes los quites de Guillermo Martínez o de Humberto Flores? ¿Y qué me dices del segundo aire de Jerónimo? Está listo para pelearle las palmas al que sea y donde sea ¿No haz visto lo mandón que anda Manolo Mejía, la clase de Víctor Mora y el valor de Juan Chávez? Eso no se ve todos los días”. Un corto silencio se hizo escuchar, mismo que fue interrumpido por el saludo de los aficionados presentes en los tendidos de la Plaza México y casi sincronizado a la perfección con un sentidísimo y largo ¡Olé!, terminó por decir mi mujer: “¡…Variedad en nuestras vidas! ¡No todo debe ser toros!”. Bendito Dios, nunca he padecido de un infarto, pero creo saber que se siente. Parecía que una daga me partía el corazón en dos. Sobre mi cara los colores iban y venían como tornasol y la respiración abandonaba mis alvéolos anticipadamente. Y conté hasta diez justo como dice el comercial en la televisión. Calma chaval, calma, me decía internamente hasta que logré la tranquilidad. Adueñado nuevamente de mis emociones, me expresé en el tono de voz más tierno y dulce que jamás había emanado de mi garganta: “Amor, jamás pensé que el retiro de Jorge Gutiérrez tanto te llegara ha afectar. Pero tómalo con calma. El maestro de Tula nos legó muchas faenes importantes que siempre recordaremos”. En esta ocasión fue ella la que no dejó qué terminara la frase: “La verdad Gordo, no quiero causarte sinsabores, pero esto tiene que cambiar”. “Claro,” respondí de inmediato, “y creo que no vamos por mal camino. Haber tenido los cojones de apostar en una Temporada Grande por los toreros nacionales no pudo haber sido una decisión sencilla. Y mira que sin el Zotoluco que anda hecho un tío por toda la provincia; lo mismo que traer al Coso de Insurgentes ganaderías que no se habían visto en la capital por muchos años o nunca, habla de un compromiso total con los profesionales del toreo mexicano, y la prueba ha sido superada. ¿O no?”. Sobre la faz de mi mujer alcancé a observar una mueca entre enojo y risa. Esta última acabó por no poderla contener y dándome un beso en la mejilla me dijo: “¡Tu y tus toros ya me tienen loca! Por cierto Gordo, ¿Ya se sabe sí habrá temporada en Tijuana? Sería una lástima si no se da”, y sentándose a mi lado compartimos en familia, la salida del primero de la tarde…

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