12 junio, 2021

GUSTAVO ARTURO DE ALBA, SANO CRITICO, DEBUTA EN ESTE PORTAL.

Creo es normal y justo, solo por hoy, que su servidor tome la palabra por delante y solo es por darle la bienvenida a un amigo como quien nos honra con permitir agregarlo a nuestros colaboradores, Gustavo Arturo de Alba. Él es un muy buen aficionado, es crítico taurino y de cine y desde luego que en este espacio estaremos compartiéndoles sus escritos con sumo gusto. Leamos pues su primer envío…

Creo es normal y justo, solo por hoy, que su servidor tome la palabra por delante y solo es por darle la bienvenida a un amigo como quien nos honra con permitir agregarlo a nuestros colaboradores, Gustavo Arturo de Alba. Él es un muy buen aficionado, es crítico taurino y de cine y desde luego que en este espacio estaremos compartiéndoles sus escritos con sumo gusto. Leamos pues su primer envío… La exigencia del torero de Galapagar, José Tómas, de no permitir en “vivo” la trasmisión de su actuación, en la Plaza México, el pasado domingo 18, llevó a la empresa televisora a cubrir su espacio dominical, dedicado a las corridas, a hurgar en su archivo, acertando en la repetición de la celebrada el 7 de diciembre de 2008… Se trata del festejo en donde fue indultado el toro “Pa’enero” de la ganadería de Xajay, que le tocó en suerte a Fernando Ochoa, con el cual alternaron el tapatío Guillermo Martínez y el joven Aldo Orozco, al que algunos “interesados” le ven patas, a pesar de su verdor, para convertirse en figura del toreo… Al darme cuenta que sería trasmitido dicho festejo, en lo que seguía las incidencias del juego de fútbol americano, estaba atento con el dial a checar el momento en que “volviera” a salir al ruedo “Pa’enero”, con la intención de ratificar o rectificar mi apreciación sobre la faena de Fernando Ochoa, de la cual había tenido una amistosa discusión, en el café “San Antonio”, ubicado en la calle Zaragoza, con el aficionado Víctor de Paul, estando de moderador el exnovillero (o también hay que decir en lenguaje taurinamente correcto: novillero en el retiro) y ahora cronista taurino Pedro Julio Jiménez Villaseñor… En síntesis Víctor de Paul afirmaba que era merecido el indulto y que Ochoa había entendido a las mil maravillas al burel; en tanto el que esto escribe, manifestaba mis dudas sobre el perdón, motivado por el deslumbramiento, provocado en el público la repetición del toro y que no dejara de ver la muleta, estimando que si bien Ochoa había toreado con largueza, lo había sentido un tanto retirado… El domingo, acicateado por el recuerdo de la discusión, me concentré en ver la repetición, sin permitir otro tipo de distracción. Con el capote Ochoa no logró acoplarse a la embestida del burel, aunque este dio señales, por el pitón derecho, en las verónicas, de estar buscando el mismo su “temple”… “Pa’enero” mostró su bravura al pelear con el caballo, provocando el derribo del mismo en el primer puyazo y volviendo a acometer con gallardía al segundo. En el tercio de banderillas el subalterno Armando Ramírez, oriundo de San Miguel el Alto, Jal., se lució al clavar de manera vistosa, tanto el primero como el tercer par, al tiempo que exponía la alegría de “Pa’enero” para acometer al llamado de sus “enemigos”… En la primera tanda de derechazos, el toro llegó a tocar la muleta de Ochoa, quién para la segunda y subsiguientes entendió el ritmo de la embestida, comenzando a hilar tandas de mejor factura, conforme avanzaba la faena. “Pa’enero” seguía el paño sin parpadear, con bravura y celo, pero sin codicia o malas ideas. Y en esto viene mi discrepancia o razón para considerar exagerado el indulto. Si el de “Xajay” no desarrolló sentido se derivó del acierto de Ochoa, por entenderle a cabalidad y torearlo siempre en el sitio y distancia adecuada, por lo cual su bravura careció de la emoción de trasmitir peligro, pues en ningún momento el pupilo de Sordo Madaleno le buscó las espinillas a su lidiador, quién se mostró confiado y a gusto, arrancando las embestidas de “Pa’enero” de aquí hasta allá, que fueron coreadas, merecidamente, por la concurrencia. Lo anterior significa que rectifico en mi apreciación de la labor del michoacano Fernando Ochoa, que consideró ha realizado una de sus mejores y más maduras faenas y de ninguna manera estimo que el toro haya estado por encima del aguascalentense por adopción; pero ratifico que el toro merecía el arrastre lento y en el mejor de los casos la vuelta al ruedo, pero de ninguna manera el indulto, por su bravura pastueña. Lo bueno de las repeticiones es que la polémica se puede mantener viva, con pruebas fehacientes de nuestros argumentos y no solamente, como antes se hacía en las tertulias taurinas, confiados en la buena memoria de los aficionados, porque este lunes, de inmediato me recibió en el café, el buen amigo Víctor de Paul con la frase: ¿ahora si se convenció de que yo tenía la razón?.

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