12 junio, 2021

LA PELICULA CAMELIA, DE MARIA FELIX.

Articulo escrito por Gustavo Arturo de Alba… La cortesana Marie Duplessis cuyo encanto deslumbró a los parisinos en la cuarta década del siglo XIX, en el período de cuando Luís Felipe de Orleáns, conocido como el Rey Ciudadano, quien gobernaba Francia en esa época. Marie fue primero amante de Alejandro Dumas hijo, quién después de abandonarla por negarse a compartirla con otros, la idealizo, mas o menos, en las paginas de una novela publicada en 1848 titulada “La Dama de las Camelias” y, posteriormente la adaptó para el teatro estrenándola con gran éxito en 1852, con el título de “Camille”…

Articulo escrito por Gustavo Arturo de Alba… La cortesana Marie Duplessis cuyo encanto deslumbró a los parisinos en la cuarta década del siglo XIX, en el período de cuando Luís Felipe de Orleáns, conocido como el Rey Ciudadano, quien gobernaba Francia en esa época. Marie fue primero amante de Alejandro Dumas hijo, quién después de abandonarla por negarse a compartirla con otros, la idealizo, mas o menos, en las paginas de una novela publicada en 1848 titulada “La Dama de las Camelias” y, posteriormente la adaptó para el teatro estrenándola con gran éxito en 1852, con el título de “Camille”… El personaje de Margarita Gautier, que fuera el nombre utilizado por Dumas, hijo, para ocultar el verdadero de Marie Alphonsine Duplessis, se inmortalizó de inmediato en los escenarios, convirtiéndose en el punto de toque para las actrices dramáticas de la mitad del siglo XIX y buena parte del siglo XX, que en diversas partes del orbe buscaban representar a Margarita como prueba de la culminación o de estar en el cenit de su carrera, siendo la mas citada la creación de la misma que hiciera de esta cortesana la excelsa Sarah Bernhardt… El compositor Giuseppe Verdi acompañado de la soprano Giussepina Strepponi, vio una de las representaciones de la obra de teatro, la cual le inspiró al personaje de Violeta Valéry para su ópera “La Traviata” estrenada en el teatro La Fenice de Venecia en 1853 con la Strepponi en el rol de Violeta y después una larga lista que llega hasta nuestros días de grandes sopranos han buscado consagrarse con este personaje. También hay un ballet inspirado en la trama de “La Dama de las Camelias”… El cine pronto la convirtió, igualmente, en uno de sus personajes favoritos y conforme a la pagina de IMDB tenemos la primera versión de “La Dama de las Camelias” realizada en 1907 en Dinamarca, con una duración de 12 minutos, dirigida por Viggo Larsen, con el título de “Kamelliadamen”, con Oda Astrup como Margarita. Sarah Bernhardt filma una versión en Francia en 1912 y prácticamente no hay cinematografía que no tenga por lo menos una adaptación cinematográfica de esta Margarita, ya sea a partir de la novela o utilizando la versión teatral; pero es indudable que la más conocida por los cinéfilos sea la protagonizada por Greta Garbo en 1936 cuyo título en inglés fue el de “Camille” y en México pasó como “La Dama de las Camelias”… En México Carlos Sthal en 1922 realizó una versión con Nelly Fernández como Margarita y en 1944 Gabriel Soria dirigió una con Lina Montes como Margarita y Emilio Tuero en el papel de Armand Duval que tuvo mucho éxito en su momento. Es seguro que si nos ponemos a hurgar en diversos archivos podríamos llegar al centenar, sino que un poco más de los filmes, que tanto reconocen ser adaptaciones de la obra de Dumas, hijo, como versiones sugeridas en el personaje de Margarita y otras que se niegan a asumir la fuente de su inspiración, pero en las cuales se detecta la influencia de la ya inmortal “dama de las camelias”… En el punto intermedio se encuentra la película mexicana “Camelia”, realizada en 1953 por Roberto Gavaldón, con María Félix como Camelia Peral, antes conocida como Marcela y Jorge Mistral como el torero Rafael Torres, a partir de un argumento de Mauricio Wall (o sea el productor Gregorio Walerstein) y José Arenas Aguilar “Pepe Grillo”, inspirados en “La Dama de las Camelias” de Alejandro Dumas, hijo, con adaptación de Edmundo Báez y Roberto Gavaldón… En lugar de realizar un filme de época, los productores prefirieron hacer una mezcla de la representación teatral con “vida real” en época actual, en el cual la actriz Camelia (María Félix) vive una doble vida, aunque sin llegar a la enajenación del protagonizado por Ronald Colman en “El Abrazo de la Muerte” (A double life, 1948) de George Cukor, pero si ha paralelismos entre las dos facetas del personaje interpretado por “La Doña”, en este film que cabe ubicarlo, aparte del melodrama, en los que usan el ambiente taurino como pretexto o parte de la trama, más que nada por la profesión de alguno de los involucrados en la historia… Para no preocuparnos de plagios involuntarios, mejor vayamos a la excelente sinopsis del argumento de “Camelia” que publicó Emilio García Riera en el tomo 7 de su “Historia Documental del Cine Mexicano” en su edición de 1993: “En la Plaza México, el torero segundón Rafael brinda un toro a la famosa actriz Camelia, enferma de cáncer, y sufre una cogida. Rafael va a Bellas Artes, donde Camelia representa ‘La Dama de las Camelias’ con el actor Armando (Carlos Navarro). En plena función, Rafael deja caer las muletas en que se apoya y ella lo desaira después. Para ver a Camelia, Rafael logra que el doctor Del Real (Miguel Ángel Ferriz) le confié una morfina que la actriz necesita. Además, Rafael devuelve un cheque que Camelia dejó en su montera. Invitado por Camelia a una fiesta, Rafael, a instancias burlonas de Armando, hace el papel de Duval, pero besa a la actriz, golpea a su amante López Rueda y se va. Camelia sube en su auto a Rafael, él le declara su amor, ella le cuenta su vida frente a la casa donde nació y ambos se besan. Ya amante de Camelia, Rafael siente celos y deja a la actriz una carta de despedida. Camelia actúa mal en el teatro, encuentra a Rafael en un tren y lo acompaña a los pueblos donde él torea, aún en autobús. En la hacienda de Santín, Rafael torea muy bien y, en venganza, hace que salte al ruedo Armando, pues tanto éste como Nancy (Renée Dumas), amiga celosa de Camelia, los visitan. Feliz porque Nancy le ha traído morfina y la noticia de una cura para el cáncer, Camelia desconcierta e irrita a Rafael; ella lo abofetea, corre hacia un novillo en campo abierto y él la salva. Rafael y Camelia van a casarse al pueblo de él. Enrique (Ramón Gay), hermano de Rafael reconoce en Camelia a su escamante, por quién cayó en la cárcel, se emborracha y convence a la actriz de que deje al torero mientras éste le ofrece una serenata. Camelia sed va dejando una carta. Tiempo después, muy grave, va a la Plaza México a ver al triunfador Rafael, que le brinda un toro con ironía. Casi ciega, Camelia invita a cenar a Rafael; él la besa y le arroja dinero a la cara. Camelia se confiesa con un cura y representa de nuevo ‘La Dama de las Camelias’. En un cabaret donde está con Nancy, Rafael recibe un recado de Del Real y acude al teatro; al final de la función, Camelia muere en sus brazos”… “Camelia” es una coproducción de la compañía mexicana Filmes de Gregorio Walerstein con Suevia Films del español Cesáreo González, la cual se había considerado filmar en España a principios de 1952, dando su anuencia María para que su galán fuera el español Jorge Mistral. Una serie de retrasos llevaron a que la película se comenzará a rodar, en México, el 12 de enero de 1953, cuando ya había terminado el sexenio de Miguel Alemán, con lo que la actriz podía regresar a trabajar a México, lugar en que no lo hacía desde el rodaje en 1949 de “Doña Diabla”, al emigrar a Europa y Argentina a realizar varias películas, debido, según se rumoraba en la época, a desavenencias con la esposa del Presidente Alemán, que no veía con buenos ojos cierta cercanía de la actriz con el mandatario. Como se mantuvo el convenio de producción el actor Jorge Mistral, quién ya había hecho de Currito de la Cruz, en la versión de 1949 y como daba la pinta de torero permaneció en el reparto, aunque en la película, a pesar de lo afirmado por Paco Ignacio Taibo en su libro “María Félix: 47 Pasos por el cine”, se da por supuesto que se trata de un torero mexicano y no español, error derivado, quizás por la nacionalidad del actor, pero en “Camelia” a la casa familiar, a la que van para casarse Camelia y Rafael en su pueblo natal, es un lugar mexicano, donde, como lo dice la sirvienta de Rafael (Lupe Inclán) allí han vivido los Torres, desde el abuelo… Y ya metido en esos terrenos tampoco es totalmente correcto lo que afirma Paco Ignacio Taibo en su libro “Los Toros en el Cine Mexicano”, cuando comenta: “En un momento dado de ‘Camelia’ se nos ofrece el muy curioso espectáculo de María Félix toreando en pleno campo una vaquilla. La escena, que fue manejada publicitariamente a través de fotografías, llamó la atención e hizo suponer que María podía llegar a torear, si fuera necesario, mucho mejor que Jorge Mistral, quién necesito un doble”. La tal escena ocurre después de que en la fiesta, posterior a una tienta, en la hacienda de “Santín”, cercana a Toluca, propiedad, entonces del Dr. Agustín Cruz Barbabosa, Camelia y Rafael pelean debido a los celos de éste, quién cree que quiere regresar a México, para encontrarse con alguno de sus antiguos amantes. A la mañana siguiente salen al campo a pasear a caballo, en un momento Camelia se baja y Rafael hace lo mismo, para volverle a reclamar su conducta “insinuante, provocativa, coqueta. Que razón tenías cuando dijiste que no eras de nadie…” y antes de que pueda continuar Camelia, con su fuete, le cruza su cara y fuera de sí, imprudentemente se mete corriendo a un corral, donde esta pastando una manada de toros, al darse cuenta de ello se tropieza. Rafael, que ha visto el peligro en que esta Camelia, va tras ella montando en un caballo, con el cual logra que un toro, que había acometido a la actriz, se aleje del lugar donde se encuentra… Efectivamente María viste un conjunto campero, propio para las faenas de las tientas en el campo bravo, pero en ningún momento se le ve torear, ¡vamos, ni que coja una muleta o capote!, lo que nos lleva a suponer que lo único que vio Paco Ignacio Taibo fueron stills de la película y su imaginación hizo el resto, pues en su reiterado afán de parecer gracioso reclama que Mistral, como se suele hacer en todas las películas de toros, cuando el actor no es un profesional de los ruedos, sea doblado… Para seguir con la parte taurina de este fallido melodrama cabe señalar que en la secuencia inicial, cuando Rafael le brinda su primer toro a Camelia, esa faena esta compuesta por un collage de varias de diferentes toreros y toros. (Algo no tan inusual en el cine). Después de que el subalterno interpretado por Fernando Casanova, quién fuera novillero en sus años mozos, le haya respondido a Rafael, cuando le pregunta quién es Camelia, al verla en su barrera de primera fila: “la mujer más cara de México”, el torero (o sea Mistral doblado) comienza su labor con una serie de faroles de rodillas, que atribuimos a Carlos Arruza. Sigue un sabroso quite de gaoneras de de Antonio Velásquez. Con la muleta los pases por alto son, parece ser, de Juanito Silveti y los estupendos naturales de Jesús Córdoba, luego viene el clásico desplante de Rafael, que se ha dejado cerca al toro, de voltear a ver a la barrera en busca de Camelia, lo cual aprovecha el burel para cogerlo. (Digo clásico desplante, en el sentido de que cuando no se usa una cornada verdadera a un torero en las películas, el recurso más fácil es que esta se provoque con el matador dando la espalda, lo cual hace suponer que alguien que sólo ha visto toros en las películas, considere esa sea la parte más peligrosa de una faena)… En la secuencia de la tienta hay varias verónicas y quite de chicuelinas de Calesero, doblando a Mistral, al igual que unos cuantos pases de muleta, al igual que la segunda faena en la Plaza México, al final de la película, es atribuible que los “stock shots” corresponden a una tarde de Calesero, con un quite de chicuelinas inconfundible del aguascalentense, aunque en algunos pases de muleta, me queda la duda de si no se uso material de una faena de Juanito Silveti, pero me inclino más a la leyenda de que Alfonso Ramírez “Calesero” fue el encargado de doblar a Mistral, tal y como lo afirmaban los aficionados de la época del estreno o, como me lo dijera mi hermano Manuel y Héctor de Granada, cuando a principios de los sesenta fui con ellos a verla por primera ocasión en el Cine Encanto, que lo mejor de “Camelia” eran los momentos de Calesero… En cuanto a la película en sí, más allá de los momentos taurinos, estamos ante un melodrama desangelado, con una María Félix en sus poses características de devoradora, pero sin trasmitir mayor emoción, salvo, quizás, en el momento de la fiesta en el cortijo, cuando acompaña a Miguel Aceves Mejía, con gestos y actitudes, en seguir la letra de la provocativa canción “Al Contado” de Enrique Fabregat, pero en lo general coincido con García Riera, en su citado libro: “el final del melodrama se quiere astuto al hacer coincidir dos muertes, una representada y otra verdadera, en un mismo personaje. Tal duplicación de una agonía enamorada lleva a María Félix a fallecer en los brazos sucesivos de Carlos Navarro y de Jorge Mistral, pero no se traduce en un refuerzo de la emoción; mas bien subraya su ausencia, pues Félix y Mistral, réplicas teóricas de Margarita Gautier y Armando Duval, han mantenido a lo largo de casi dos horas una relación bastante helada, pese a la abundancia de besos. En su papel de ‘la mujer más cara de México’, como la llaman en la cinta Félix mantiene la pose de quién tanto puede despreciar una caras joyas (‘que poca imaginación’, exclama ante unas que le ofrecen) como a cualquier galán que se crea digno de ella, y esa actitud parece excluir en quien la mantiene la posibilidad de la entrega amorosa. (…) La capacidad técnica del director Gavaldón se advierte en un largo y bien filmado travelling doble: el que permite ver en campo y contracampo como Félix se asoma a las ventanillas de un tren en busca de Mistral”… La profesión de torero en el personaje de Rafael, se antoja más a un pretexto para poder alargar el filme, con un poco más de veinte a veinticinco minutos de stock shots, a que se justifique la actitud posesiva de Rafael, derivada de su quehacer, salvo a que los cuernos de los toros sean una pueril alegoría, carente de imaginación, en cuanto al afán de Camelia de tener muchos amantes, pero no ser de ninguno. Lo que no me queda tampoco claro es si por hacer torero al amante de Camelia, es la razón que lleva al multicitado Paco Ignacio Taibo I a considerar, que aparte de la inspiración en “La Dama de las Camelias”, se tuvo la “ayuda” de la “Carmen” de Próspero Merimée.

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