JESÚS GÓMEZ MEDINA: EL MEJOR CRONISTA DE TOROS…

Enviado por Gustavo Arturo de Alba… Después de una larga y difícil enfermedad ha fallecido, el pasado martes, don Jesús Gómez Medina, conocido popularmente como “La Mula Medina”, quién destacó en el ambiente taurino de la entidad, a lo largo de casi cinco décadas, a través de sus crónicas de las corridas celebradas, sobre todo en la “Centenaria Plaza San Marcos” y en la “Monumental de Aguascalientes”… Hombre de trato afable y gentil supo hacer y conservar amigos en un ambiente de suyo problemático, sobre todo cuando en su calidad de testigo honesto y veraz, sus apreciaciones podían lastimar la sensibilidad de egos inflados por “amigos” interesados en darle coba a la figurita del momento. “La Mula” era certero, casi siempre en sus juicios, pues estos eran producto de su conocimiento y pasión por la “Fiesta Brava”, pero no porque tuviera “intere$e$” inconfesables en la misma… Su trabajo como agente de seguros le permitió mantener un buen nivel económico, al mismo tiempo que relacionarse con mucha gente de diversos sectores de la sociedad, que gustaban de su charla, aunque más bien había que decir de sus enseñanzas en materia taurina, para aquellos que se acercaban a consultarle o que les ampliara su opinión vertida en la crónica publicada en el diario “El Sol del Centro”, de la última corrida… Como suele decirse, Don Jesús me conoció antes que yo a él, pues era vecino de la calle Primo Verdad, donde vivía a dos casas de la Cruz Roja, yendo hacia “San José” y en sus años mozos trabajo en “La Perla” en el departamento administrativo y como le quedaba de paso la tienda de abarrotes “El Danubio”, ubicada en una de las esquinas de Primo Verdad y Zaragoza, propiedad de mi padre, él era el encargado de cobrarle los diversos pedidos de mercancía que consumía la tienda y entre ellos se dio una manera de nombrarse, debido a que cuando Jesús le pregunto a mi progenitor, Miguel, a nombre de quién se facturaba la mercancía, este le contestó: “A Juan Pérez”. Así, aún cuando ya mi papá había vendido la tienda, cuando se encontraban en la calle, a la salida de misa en “San José” o después de una corrida, uno a otro se saludaban… “como te va Juan Pérez”… Lo anterior dio pie a una anécdota curiosa, por lo menos para mí, ya que siendo un muchacho de once años, pero ya asiduo lector de las crónicas de Jesús Gómez Medina en “El Sol del Centro”, nos lo encontramos un lunes, mi hermano Manuel y yo, cerca de su casa y al notar que Manuel le puntualizaba o le pedía ahondar en algunas de las cosas afirmadas en su escrito de ese día, hubo un momento en que le dije: “pero si él es Juan Pérez, ¿porque le preguntas por lo que escribe Jesús Gómez Medina? La risa de ellos no se hizo esperar, por la puntada del infante, pero creo que desde aquella ocasión “La Mula” me aceptaba que siempre lo identificara como “Juan Pérez” cuando nos encontrábamos; pero más importante que eso, fue que me dispensó su amistad y conforme iba creciendo aparte de orientarme en el conocimiento de los toros, iba aceptando que le planteara mis juicios y, aunque no los compartiera, por lo menos me escuchaba y me los replicaba, ayudándome en forma valiosa a mi aprendizaje como aficionado… En muchas ocasiones, cuando la excelsitud de las faenas lo justificaban, Jesús Gómez Medina alcanzaba fácilmente las alturas de una prosa poética, inspirado por lo que había visto en el ruedo y, para no quedarse atrás en su intento de describir la magnificencia del arte desplegado por los toreros, hacía gala de una erudición, no solamente taurina, sino de cultura general, para poder explicar a los lectores el goce de lo que había visto en la arena y que terminaron por convertirlo, hasta el momento, en el mejor cronista de toros en Aguascalientes.

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