23 octubre, 2021

AHORA SI, NO ENTIENDO…

Debo de aceptar que desde que inicié a escribir sobre toros hace diez años, siempre le he dado el beneficio de la duda a todo aquel que participa dentro de la fiesta de los toros activamente; sobre todo a los que salen al ruedo a jugarse la vida. En ellos se fijan los reflectores y sólo ellos pueden engrandecer la fiesta y justificarla ante el mundo entero.

Debo de aceptar que desde que inicié a escribir sobre toros hace diez años, siempre le he dado el beneficio de la duda a todo aquel que participa dentro de la fiesta de los toros activamente; sobre todo a los que salen al ruedo a jugarse la vida. En ellos se fijan los reflectores y sólo ellos pueden engrandecer la fiesta y justificarla ante el mundo entero. Por eso cuando veo actitudes que distan mucho de la capacidad que alguien posee y veo una oportunidad desperdiciada entre la indecisión y lo tibio de una comparecencia, el oído y la vista huyen de mí, y dejo de entender lo que estaba presenciando. Eso me sucedió el domingo pasado durante la actuación de Jerónimo en la Plaza México. Antes de quedarme sin sentidos observé una indiferencia casi total de fijarse y entregarse ante un toro, el primero de su lote, que si bien era falto de clase, se dejaba y metía la cara con buen estilo. Y con el cuarto de la tarde, un toro con complicaciones a quien había que someter y hacerle bien las cosas, noté el gesto de la derrota plantado en el rostro del torero poblano. Entiendo qué, cómo muchas actividades en la vida, en ocasiones no se sale de vena para dar el todo; pero en la profesión de torero, siendo mexicano, durante la Temporada 2008-2009 y estando en el ruedo de la Plaza México, ningún torero se había dado a la derrota. Esos lujos ningún matador los asumió. Menos uno con la capacidad de levantar al público de sus butacas con una tanda de verónicas y quien tiene la onza de sobra para ser un torero importante. Odio el término tan usado en el mundo de los toros que versa “lo dejó ir” o “se le fue”. Lo creo sumamente subjetivo y sobre todo se presta para causar daños a quien lidia algún animal a veces infumable y qué alguien confunde los arreones con bravura, o la raza con el genio. Pero la actitud en ocasiones hace que las cosas se salven. Pero en su ausencia se deja la puerta abierta para muchos cuestionamientos… Definitivamente que en Jerónimo se siguen guardando muchas esperanzas no por los que suponemos que puede hacer, sino porque ya vimos de los que es capaz y más abajo de eso no queremos verle. No entraré en lo potable de sus toros, resultaría redundante ante lo que cada quien juzgue que vio. Cierto es que un sector del público estuvo en contra de todo lo que hacia Jerónimo en el ruedo esa tarde, tal vez sin catar acertadamente las condiciones de cada uno de sus toros. De nuevo, otorgo el beneficio de la duda. Pero lo innegable es una aparente falta de convicción para estar frente a esos toros el domingo próximo pasado y desaprovechar el escaparate casi lleno en la plaza más grande del mundo. Eso si… !!!no lo entiendo!!!.

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