12 junio, 2021

LA AVENTURA DEL TORO FURTIVO Y PABLO HERMOSO DE MENDOZA…

Pablo G. Mancha nos comparte desde Logroño este escrito… Hermoso de Mendoza relata cómo enceló al toro que se escapó de la plaza de Colima, en México, y que tras arrollar todo lo que se le puso por delante se fijó en su caballo y regresó al ruedo para seguir la lidia La Petatera (ubicada en Villa de Álvarez, Colima, en México) es posiblemente la plaza más curiosa del orbe.

Pablo G. Mancha nos comparte desde Logroño este escrito… Hermoso de Mendoza relata cómo enceló al toro que se escapó de la plaza de Colima, en México, y que tras arrollar todo lo que se le puso por delante se fijó en su caballo y regresó al ruedo para seguir la lidia La Petatera (ubicada en Villa de Álvarez, Colima, en México) es posiblemente la plaza más curiosa del orbe. Su historia es increíble y como recoge el periódico ‘Esto’, desde finales de enero, unas setenta familias se alistan para poner a punto los troncos de árbol, tablas, mecates, otates y sobre todo petates, que generación tras generación han ido heredando. Una vez que todos se reúnen en un terreno de tierra de arcilla, en las afueras del pueblo, cada familia comienza a clavar los ‘horcones’ -que son la base- para sostener vigas y travesaños que luego van amarrando con mecates y afianzando con cuñas de madera. Todo con la técnica que los ancestros les enseñaron y que según la historia se remonta a mediados del siglo XIX. El espacio asignado a cada uno de ‘los petateros’ -que así se califican ellos mismos-, tiene por nombre ‘tablado’ y mide tres metros de ancho, donde se tienden los tablones que servirán de pasillo central. El periodista Juan José López Luna explica que «cada familia es dueña y guardián de las maderas, también son cada una de ellas las que cobran la entrada a su tablado», y por ello cada uno tiene una puertita de petate y una escalera, identificadas con un número que va del 1 al 70. Radicando ahí la singularidad de la plaza, porque no es de una empresa o persona sino de los «villalvarenses» y orgullo de toda Colima. La Petatera presume de tener el ruedo más grande del orbe taurino: 60 metros de diámetro, y cada año que es levantada el aficionado y los toreros que actúan tienen la sensación de trasladarse en el tiempo: «Es como viajar a otro siglo», relata Pablo Hermoso de Mendoza, que el pasado martes actuaba en dicho coso y sufrió una de las anécdotas más curiosas de su carrera: «El segundo de mis toros, nada más salir al ruedo, se giró y rompió la puerta del patio de caballos, se metió para adentro y llegó a salir a la feria que se celebra fuera de la plaza. En su loca embestida hirió a Sofía, una de mis ayudantes de cuadra y en la calle, empezó a embestir a todo lo que se movía. Yo salí detrás del toro con mi caballo, al igual que las cuadrillas, pero no hacía caso de nada ni de nadie. Sin embargo, el animal se enceló con mi montura, que encima debutaba esa tarde, y poco a poco fui capaz de llevarlo de nuevo al coso». Las imágenes del acontecimiento han dado la vuelta al mundo e ‘Indio’, que así se llamaba el toro de Medina Ybarra, ha pasado a la historia.

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