15 junio, 2021

¡SUELE SUCEDER!… REALES Y SIMPÁTICAS HISTORIAS TAURINAS.

Veamos algo de lo que he encontrado en esos ratos de “trabajo”…

Veamos algo de lo que he encontrado en esos ratos de “trabajo”… Para el 5 de noviembre de 1848 el ayuntamiento sevillano programó una corrida de toros con el fin de celebrar el feliz alumbramiento de “La Serenísima Señora Infanta”. En el festejo se lidiaron ocho toros de don Diego Hidalgo Barquero y en el cartel anunciador y en el espacio destinado a reseñar a los matadores actuantes, decía textualmente: ESPADAS: EL CÉLEBRE FRANCISCO MONTES, DE CHICLANA, QUE SIN EMBARGO DEL MAL ESTADO DE SU VISTA Y DE ESTAR CASI INÚTIL DE LA MANO DERECHA, SE HA PRESTADO GUSTOSO A HACER LO QUE PUEDA, EN OBSEQUIO AL OBJETO A QUE SE DEDICA LA FUNCIÓN; Y LOS ACREDITADOS FRANCISCO ARJONA GUILLÉN, DE MADRID, Y JOSÉ REDONDO, DE CHICLANA… Con tal “parte médico” en los carteles, todos estaban enterados de antemano de que Francisco Montes podría defraudar a los asistentes al festejo durante su actuación… No hay que ser un adivino para suponer que el tal Montes, amparándose en su precario estado físico, declinara en matar al cuarto toro que le correspondía y, como es lógico, la gente lo comprendió y allí no pasó nada… SOBRE ADVERTENCIA NO HAY ENGAÑO… En la corrida inaugural, esta vez de la antigua ubicada en la carretera de Aragón de Madrid, el 4 de septiembre de 1874, ocurrió algo insólito y que no deja de tener su gracia. Cuando “Bocanegra” llegó a la plaza acompañado de su cuadrilla, Manuel “Bienvenida” que actuaba bajo sus órdenes, saltó del coche en que iban y sin hacer caso de nada ni de nadie, se fue corriendo hacia su interior, cruzó el patio de cuadrillas y tan rápido como pudo se plantó en el ruedo en donde solo estuvo unos pocos segundos, ya con tranquilidad se encaminó en busca de su matador y compañeros de filas. A instancias de “Bocanegra” y tras haberse disculpado por su forma de proceder, les dijo simple y sencillamente… “Soy el primer torero que, vestido de luces, ha pisado esta plaza, en la que Dios quiera que mi apodo se haga famoso”. Ahora conocemos que lo logro, él y toda su dinastía… CONTRA “EL CONDE DE LA CORTE”. En el primer festejo que se celebró en la plaza de toros de “Las Ventas del Espíritu Santo”, el 17 de junio de 1931, se lidiaron toros de distintas ganaderías, siendo una de ellas la de don Agustín Mendoza. Aunque a la mayoría no les diga nada ese nombre, se trata de una ganadería de postín que ha venido a ser “madre” de muchísimas de las que actualmente existen. Se trata, ni más ni menos, que a la del “Conde de la Corte” y que por motivos de fobia monárquica en aquel entonces, no le fue autorizado anunciarse con su nombre.

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