12 junio, 2021

SARCOCISTIOSIS BOVINA. 1/3 PARTES.

Esta Ponencia, compartió Sesión inaugural del VI Symposium con otras dos intervenciones más sobre la problemática del Sarcocystis en la caída del toro de lidia…

Esta Ponencia, compartió Sesión inaugural del VI Symposium con otras dos intervenciones más sobre la problemática del Sarcocystis en la caída del toro de lidia… Cualquier veterinario que haya dedicado toda o parte de su actividad profesional a la inspección de las canales del matadero habrá podido comprobar por propia experiencia cómo muchos de los animales examinados estaban parasitados por quistes musculares de naturaleza unas veces macroscópica y otras microscópicas. El acto veterinario de observación macroscópica de las canales ha posibilitado el poder encontrar, por ejemplo, en el esófago de oveja quistes blancos, como granos de arroz visibles a simple vista, propios de S. gigantea. La inspección veterinaria de otras canales, como las de cerdo, donde se establece como obligatorio el empleo de técnicas microscópicas para la detección de T. spiralis, ha evidenciado que por medio de la triquinoscopia, es posible también poner de manifiesto quistes instalados entre las fibras musculares. Semejantes hallazgos han puesto de manifiesto que, independientemente de las ausencias detectadas en los libros de matadero, se trata de parásitos de una gran prevalencia y que en el caso del ganado vacuno puede alcanzar cifras alrededor del 50%. En muchos casos, las infecciones son mixtas y están producidas preferentemente por especies que forman quistes microscópicos. Precisamente, la información obtenida en el matadero, en relación con el hallazgo frecuente de los parásitos en animales aparentemente sanos, ha soportado la presunción de ser considerados como escasamente patógenos. La ausencia de conocimientos sobre su verdadero papel patógeno ha estado ligada al desconocimiento, durante más de siglo y medio desde su descubrimiento, de su ciclo evolutivo. Es hoy cuando conocida su biología y su naturaleza, hace posible poderlos estudiar incluidos en el grupo al que pertenecen los denominados coccidios formadores de quistes tisulares, junto a Toxoplasma y Neospora… El ciclo evolutivo está presidido por la relación predador-presa, donde el predador, normalmente un carnívoro, como el perro, el gato, es el hospedador definitivo, y la presa, el herbívoro, es el hospedador intermediario. En ambos, el parásito tiene potencialidad para producir enfermedad, tal y como ha sido demostrado mediante inoculaciones experimentales donde se desarrolla una enfermedad de naturaleza sistémica con afectación de numerosos órganos, entre los que destacan los ganglios linfáticos, hígado y riñones, e incluso, si se trata de hembras gestantes, puede interesar también a la placenta, con resultado de muerte fetal y aborto. Otras veces producen lesiones en el neonato que le pueden provocar la muerte a los pocos días o causarle, si supera esta fase, un retardo en el crecimiento. Sin embargo, no siempre se producen manifestaciones patentes durante esta primera fase proliferativa, por lo que suele pasar inadvertida. Superada esta fase, los parásitos alcanzan la localización muscular para formar quistes, que son el origen de distintos tipos de miodistrofias. También son capaces de localizarse a nivel del SNC, causando entonces trastornos nerviosos… CONTINUARA.

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