22 junio, 2021

BELLAS ARTES Y “BUENAS ARTES” PUBLICITARIAS. LA POLÉMICA CONTINUA.

“El toreo es armonía, y eso dicen que son también las bellas artes. Yo siempre entendí el toreo como una inspiración, como una forma de expresar el sentimiento, como lo muestra el compositor con sus notas o el pintor con sus pinceles. Para mí, el toreo ha sido una armonía creadora de belleza y de equilibrio en una voluntad de perfección”. Estas bellísimas palabras las pronunció “Curro” Romero el pasado abril, cuando tomó posesión como miembro de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Las pronunció un torero artista…

“El toreo es armonía, y eso dicen que son también las bellas artes. Yo siempre entendí el toreo como una inspiración, como una forma de expresar el sentimiento, como lo muestra el compositor con sus notas o el pintor con sus pinceles. Para mí, el toreo ha sido una armonía creadora de belleza y de equilibrio en una voluntad de perfección”. Estas bellísimas palabras las pronunció “Curro” Romero el pasado abril, cuando tomó posesión como miembro de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Las pronunció un torero artista… La decisión de Tomás y Camino no dice mucho de su compañerismo… Cuando esa poesía aún permanece en el alma de todos los espíritus sensibles, la España más cañí discute acaloradamente sobre una polémica de patio de vecindad que tiene todos los ingredientes de una comedia de García Berlanga: un Gobierno que mantiene a los toros en el Ministerio del Interior pero que lava su mala conciencia permitiendo que el de Cultura conceda una medalla de Bellas Artes a un torero; un homenajeado que no es un artista, pero sí un esforzado profesional, que dice que está muy contento; un artista -Morante- que se suelta la melena y afirma que es una vergüenza; el apoderado del medallista, que responde que el que no tiene vergüenza es el artista; el hermano del medallista, que decide vetar al artista; dos maestros, Camino y Tomás, que deciden devolver las medallas que recibieron en su día por vergüenza torera; y la guinda la pone el ex cuñado de Rivera, miembro de la casa de Alba, que califica de “pobre hombre, resentido y despreciable” a “Morante”. Y España entera que se olvida de la crisis y se desvive con la polémica de los hermanos guaperas, a los que tantos envidian porque lo que hacen bien de verdad es pasearse con las mujeres más bellas del país… Y “Curro”, un torero artista, mientras tanto, hablando de armonía, belleza y voluntad de perfección… ¡Qué gran incongruencia!… El toreo puede ser un arte muy bello, pero todos los toreros no son artistas. Todos son héroes, pero pocos están tocados por la mano de Dios para crear un destello fugaz, un instante inapreciable y eterno. Rivera Ordóñez no pertenece a este grupo. Y él mismo lo ha confesado: “Creo que la medalla es un reconocimiento a mi trayectoria y a mi dedicación; es un premio a mi vida, a mi esfuerzo”. Es decir, que le tenían que haber concedido la medalla al Mérito en el Trabajo, pero no la de Bellas Artes. El propio torero tiene la decencia de no considerarse un artista… ¿Y qué sentido tiene que Cultura conceda una distinción a un torero cuando no hay Gobierno que se atreva a considerar públicamente que la tauromaquia es un hecho cultural, y ahí continúa, abandonada por todos, en un oscuro despacho de Interior? ¿Y por qué una medalla a Rivera Ordóñez? Tras concluir que tal pregunta no tiene respuesta lógica, la decisión parece fruto del repentino deslumbramiento de un alto cargo de Madrid con el torero en la última corrida goyesca de Ronda, porque la argumentación del ministerio no tiene desperdicio: “Tras cosechar éxitos en las distintas plazas, a partir de 2000 acortó su número de actuaciones dando prioridad a afinar su técnica, que resulta ahora más estética, reposada y profunda. Así lo demuestra en sus últimas faenas reseñables, entre las que están las ferias de Madrid del 2001 y 2002 o la Goyesca del pasado 2008”. Estas líneas parecen escritas bajo la presión del aliento en la nuca, porque si algo está claro es que su autor ni es aficionado a los toros ni sabe quién es Rivera. Ni el autor ni el ministro que firmó el decreto… Y “Morante”, que, al parecer, ha tenido en el pasado algunos desencuentros con Rivera, se hace un lío con el capote y dice lo que nadie es capaz de decir, pero que todo el mundo piensa: “Mérito tienen todos los toreros; pero arte, no”. Es verdad que añade lo de la “vergüenza”, pero no es menos cierto que dirige la culpa al ministerio. Y la polémica se aviva cuando José Tomás y Paco Camino deciden devolver las medallas que recibieron años atrás “porque el concepto del toreo lo están ustedes degenerando”, según le explican en una carta al ministro de Cultura. No parece elegante la decisión de estos dos maestros. Eso de que su concepto era acertado cuando la medalla me la concedieron a mí, pero no ahora, no dice mucho de su sentido del compañerismo. Ni tampoco de su coherencia: cuando ellos la recibieron, el Ministerio de Cultura tenía el mismo concepto sobre el toreo que hoy; es decir, ninguno… Lo del veto de Cayetano Rivera y las palabras gruesas del otro Cayetano (Martínez de Irujo) sirven para que uno y otro se mantengan en el candelero del corazón, que tanto aman… Enhorabuena a Rivera porque es un héroe, como todos sus compañeros. Y suspenso para Cultura, porque su argumentación es una gran incongruencia, fuera de toda lógica. Ojala el resto de los premiados no haya corrido la misma suerte.

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