13 junio, 2021

“CURRO” ROMERO, ESENCIA DE TORERO.

HOMENAJE AL GRAN MAESTRO CURRO ROMERO EN SU 50 ANIVERSARIO DE ALTERNATIVA. Hace exactamente cincuenta años, en plena feria de Fallas, “Curro” Romero recibía de manos de Gregorio Sánchez, y con Jaime Ostos como testigo, el galón de matador de toros.

HOMENAJE AL GRAN MAESTRO CURRO ROMERO EN SU 50 ANIVERSARIO DE ALTERNATIVA. Hace exactamente cincuenta años, en plena feria de Fallas, “Curro” Romero recibía de manos de Gregorio Sánchez, y con Jaime Ostos como testigo, el galón de matador de toros. Su primer cuatreño respondía por Vito, curioso nombre similar al del más grande de los banderilleros cameros, y había pastado en “Los Bolsicos” la finca del Sr. Don Agustín María de Mendoza y Montero de Espinosa, o lo que es lo mismo, “El Conde de la Corte”… Cincuenta años, y parece ayer…Cincuenta años desde que el Faraón de Camas comenzase su andadura en el escalafón superior. Andadura que estuvo jalonada de triunfos apoteósicos, recordados por siempre; y de broncas que resonaron con la fuerza de tormentas caribeñas… Romero no engañaba a nadie. Eso, el engaño, no ha ido nunca ni con su carácter ni con su forma de ser o entender la vida. Curro ha sido siempre verdad. Porque verdad eran sus saludos a la verónica. Despacio, muy despacito, mecía los brazos para que el toro se sintiese acunado por la sensibilidad de su capotito de percal. Y así, despacio, muy despacito, embarcaba la embestida y la acompañaba con su cintura. ¿Y aquella media? ¡Dónde quedaron las medias después de su adiós!. Esas medias verónicas trovadas por poetas y cantantes: “Verónica y media de Curro Romero”. Todo era sencillo, sin estridencias, sin alharacas innecesarias. Y ahí radicaba su pureza, en esa sencillez desnuda… De su muleta, recortada y coqueta, salían carteles de toros que inmortalizaba Escacena. ¿Y aquél desplante al de Gabriel Rojas en la feria de Abril del 84? Aquel desplante que inmortalizase en bronce Sebastián Santos Calero. ¿Se puede expresar más en un gesto? Porque Curro era un gesto continuo, era expresión corporal en grado sumo, la pureza y la verdad en uno… “Curro” puso de acuerdo a los más exigentes, fue, es y será, torero de Sevilla y de Madrid, con lo que eso supone. Abrió la “Puerta del Príncipe” en cuatro ocasiones y la “Grande de Madrid” en siete. Aporto este dato para los que apuestan todo a la frialdad de las estadísticas. Más en Romero la estadística sólo vale para contabilizar las veces que te erizaba el vello viéndole rematar un muletazo con esa trincherilla, tan de Curro, por debajo de la pala del pitón, con la figura erguida, gracilínea, sin más esfuerzo que el hacer fácil lo más difícil: torear despacio, muy despacio… Hay “aficionados”, y me van a permitir que los entrecomille, que han preguntado en más de una ocasión qué veíamos los “curristas” en “Curro”. Como una imagen vale más que mil palabras, ahí les dejo estas para que reflexionen. Mientras lo hacen sólo les diré que se fijen en los engaños: capote y muleta, y comparen con los del resto de toreros. Donde Curro lleva un “pañito” otros portan lonas de circo. Gracias maestro por dejarnos paladear el toreo en su pureza extrema. Por siempre “Curro” Romero. Ahí queda eso…

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