17 junio, 2021

MISMO CORRAL, DIFERENTE GANADO.

Hace poco llegó a mis manos una crónica, escrita a principios del siglo anterior, por el reconocido filósofo madrileño José Ortega y Gasset en dónde menciona con toda claridad que la Fiesta de Toros está en crisis; no tarda don José en señalar los improperios a los cuales están recurriendo toreros, empresas y ganaderos para abusar de los públicos que acuden a ver festejos de toros.

Hace poco llegó a mis manos una crónica, escrita a principios del siglo anterior, por el reconocido filósofo madrileño José Ortega y Gasset en dónde menciona con toda claridad que la Fiesta de Toros está en crisis; no tarda don José en señalar los improperios a los cuales están recurriendo toreros, empresas y ganaderos para abusar de los públicos que acuden a ver festejos de toros. Denota claramente qué de seguir las cosas tal cuales, de seguro la fiesta no sobrevivirá la primera mitad del “nuevo siglo”, entonces el número XX. Esto casi cumple cien años de haberse escrito, y aun hoy día se mantiene vigente: La Fiesta está en crisis… ¿Entonces porque nos asustamos cuando leemos que la fiesta va en decadencia?… ¿Sabrían algo que nosotros desconocemos nuestros homónimos antepasados?… ¿Cómo lograron sobrellevar la crisis?… ¿Cambiaron sus actitudes los involucrados para mejorar el espectáculo?… La respuesta a todas estas preguntas es un rotundo y absoluto no. De hecho, nada hicieron. Ni movieron un dedo, siguieron tal cuales, y simplemente dejaron que las acusaciones en su contra continuaran. Basta leer los comentarios de quien integró el cartel del 28 de agosto en 1947, el maestro Luís Miguel Dominguín quien, por razones desconocidas afirma: “Toda la corrida de “Miura” de aquella tarde estaba arreglada, pues Manuel no se sentía cómoda con ella”… ¿Verdad o mentira que “Islero” tenía la cornamenta manipulada?… Hay que recordar que según dicen, no todos los toreros apreciaban lo que hacía “Manolete” en los ruedos pues los obligaba ha arrimarse. Y jugando un poco el papel de abogado del diablo… ¿Desmerecería en algo éste hecho, de ser cierto, la ilustre carrera de discutiblemente el mejor torero de la historia?. Muchas veces para saber los motivos de los hechos del presentes hay remontarnos un poco la historia, pues ésta invariablemente se repite; tal fue el caso del mismo Enrique Ponce que abiertamente discutió sobre la existencia del despunte de los toros que ha enfrentado. Desde que el toreo es toreo, los matadores son ventajistas y torean con el pico de la muleta, los empresarios unos desalmados cobrando montos excesivos en las entradas y los ganadores unos abusivos que dan “gato por liebre”, nunca el autentico toro. ¿Suena conocido?… ¡Claro, es lo mismo que tanto se reclama hoy en día!… O dicho de otra manera, la fiesta adolece, si así se quiere ver, de los mismos males. Pero, ¿en verdad son males o es la polémica, la inconformidad y el misterio, parte su misma esencia?. Y hiendo un poco más allá, recordemos que los toros es el único espectáculo que tiene un reglamento completo que regula su desarrollo, en formas y procedimientos… Creo que ante tanta confusión y sin el afán de ser displicente, lo que nos toca a los aficionados es, si en verdad lo deseamos, disfrutar de la fiesta en su esplendor y de todas aquellas cosas que la hacen grande y única, ayudándola a que adecué a los tiempos modernos promoviéndola en todo momento. PUES LA HISTORIA NO CAMBIA EN ESTE RANCHO Y EL CORRAL SIGUE SIENDO EL MISMO, PERO CON DIFERENTE GANADO…

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