21 junio, 2021

EL TORO ES VIRGEN… NO SABE EMBESTIR Y HAY QUE ENSEÑARLO.

Parecerá una mas de mis bromas pero esto es muy en serio, puede ser que sea de los más serios de los que he escrito y lo comenzare con una pregunta… En cualesquier plaza de toros, ¿Quién es el único asistente que no sabe… de materia taurina?…

Parecerá una mas de mis bromas pero esto es muy en serio, puede ser que sea de los más serios de los que he escrito y lo comenzare con una pregunta… En cualesquier plaza de toros, ¿Quién es el único asistente que no sabe… de materia taurina?… Pues por increíble que suene, es el principal protagonista de la fiesta, ¡El toro!… El toro es materia virgen en todos los sentidos, el toro no conoce más allá de sus potreros, el toro nunca ha visto multitudes, nunca ha escuchado música, algarabía, y mucho menos ha sido incitado a defenderse, a embestir, a mostrar “su carácter”, a sacar y lucir sus genes, su casta y por lo mismo veamos lo siguiente… Tranquilo en sus terrenos, comiendo, caminando, durmiendo, si acaso incomodo y reteniendo sus impulsos sexuales por cortos espacios, hablo de los machos, las hembras si se dan esos necesarios lujos para continuar con la especie, desde luego que con seleccionados sementales solamente. Pasado varios meses después de la única ocasión en que conocen “un circulo”, el ruedo del tentadero, y donde no ven capotes o muletas, solo al picador de manera directa que prueba su bravura, son arriados y encerrados en un pequeño “cubículo”, de ahí a un cajón que debe de ser incomodísimo y que siempre “baila” debido al brusco caminar del vehiculo que le transporta… Una vez que llegan a “su nueva casa”, pasadas solo unas cuantas horas, escucha murmullos de personas que “lo chulean” y solicitan a las alturas les toque en suerte, varios minutos después vuelve a sufrir el martirio de verse encerrado en un lugar a donde apenas, y con trabajos, puede volverse… Cuando cree que lo han liberado y alegremente corre por un desconocido pequeño túnel o pasillo, se da cuenta que esta en un espacio cerrado sin posibilidades de ir mas allá del ruedo a donde se encuentra, nota ruidos, compases que “hasta le gustan”, movimiento y gritería de “cosas” parecidas a sus vaqueros, a los que en el campo le daban de comer, a olores etílicos, a olores de adrenalina y lo que es el colmo, a cierta distancia encuentra que le incitan y “su obligación” es acudir a ese llamado, a embestirle… Vayamos por partes. Trato o intento “imaginar” los sentimientos de una res, de un irracional que “piensa” a su manera, como se lo dicta su instinto de conservación puesto que mencionaba es virgen en la extensión de la palabra y ha de ser bastante estresante los movimientos, para él desconocidos, que se dan a su alrededor en tan pocas horas. Continuamos e intento darme a entender, a lo que quiero llegar… Antiguamente, quienes primero tenían contacto con lo que salía por toriles, era subalternos que “lo corrían”, que le daban capotazos largos, capotazos “para educarlos”, para “enseñarlos” a embestir, para decirles “por donde pasar”, “de que se trataba”, y sin embargo hoy en día se hace todo lo contrario. “Parones” para recibir, sin “mandar”, sin enseñarles el camino largo, el que proporciona un cierto desahogo en la labor y que desde luego, no es por regla, la panacea de las faenas, pero si una gran ayuda en las mismas. Importantísimo lo es también que con la muleta le den la distancia necesaria entre pase y pase, que la res “no sufra” para repetir sus embestidas, que el temple les “haga llevadero su camino”, que les indique por donde debe de pasar y hasta donde debe de ir para quedar a jurisdicción del siguiente pase o muletazo. Para mí, la muleta es un imán imaginativo, si se retira del metal que pretendemos atraer, se pierde la arrastramiento, el traslado, “el transporte” pretendido, si se deja muy cerca, se produce el choque y se corre el peligro y riesgo de que quien lo maneja, se vea involucrado en la colisión y este es el maneja el imán, la muleta, el torero… Trato de encontrar las palabras fáciles para darme a entender, para explicar lo que a mí me parece correcto y que les he aprendido a toreros de todos los niveles, lo que los años me han dejado… por preguntón… Esto salió por platicas con sanos aficionados que han notado lo mal que lidian las cuadrillas por estas fechas, algunos subalternos dan lastima y estorban mas de lo que ayudan. Los toreros también son culpables, quieren el aplauso pronto, no piensan en el futuro de sus faenas e inclusive el asistente coopera, como ejemplo, solicitando a ciertos toreros-banderilleros, que cubran ellos mismo el segundo tercio so pena de sacrificar pases con la muleta que son primordiales para cortar los apéndices. Iremos, o intentaremos cuando menos, tocar estos temas más seguido, por hoy el espacio nos indica que debemos despedirnos, ya les estaremos hablando del importante papel que juegan los montados, lo picadores, los hombres malos, esos montados a lo que tanto se les debe cuando presenciamos una buena faena… Nos Vemos.

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