27 octubre, 2021

LOS GRANDES PERIODISTAS TAURINOS EN MÉXICO…

Fueron parte fundamental en la carrera de muchos toreros, fueron una parte importantísima de una generación, escribieron dos historias, la de ellos y la de la tauromaquia que les tocó vivir…

Fueron parte fundamental en la carrera de muchos toreros, fueron una parte importantísima de una generación, escribieron dos historias, la de ellos y la de la tauromaquia que les tocó vivir… No necesariamente se deben de tener un cerro de años encima para recordar que México ha contado con cultísimas plumas, las que nos han narrado el acontecer taurino de sus respectivas épocas. Periodistas de antaño que tenían fuerza, conocimientos en las dos materias, la de toros y la de saber compartir amenamente por medio de la escritura o el micrófono, inclusive de orientar y educar, a todo aquel que los leía, o escuchaba, tiempos de enormes micrófonos, de televisión en blanco y negro, verdaderos fenómenos socio-taurinos que desgraciadamente en la actualidad hacen mucha falta… Como olvidar las crónicas radiofónicas de un Francisco Rubiales, “Paco Malgesto”, que inclusive hacia que la boca se nos hiciera agua ya que intercalaba, en sus narraciones, sus aventuras gastronómicas, siempre compuestas de comida mexicana, de ricos nopales, guacamole, escámoles, tortillas elaboradas a mano con maíz azul, tacos de carne asada en carbón, rociadas, cual finos vinos del Rhín, de salsas picantes, rojas, verdes, chile habanero picado muy finamente con cebolla, limón y aceite de oliva, chicharrones con frijoles negros y puños de papalo quelite, tamales de charales y para evitar un posible ahogamiento, los curados de tuna, de piñón, de apio, un tarro enorme de helado tepache con una pizca de carbonato y quedar listo, y manso, para acabar de disfrutar de una tarde de toros en el desaparecido “Toreo de Cuatro Caminos”, vía radio. Tan así lo fue, que aquellos que asistían con los primitivos radios de transistores a la plaza “México”, preferían llegar a buen tiempo y comer por los alrededores del coso evitando “el grano en la lengua”… Los domingos en provincia era cosa común reunirse en casa de algún amigo y oír con atención a un cultísimo Carlos Fernández Valdemoro, “Pepe Alameda”, abogado español radicado en México desde hacia ya muchos años, que llegó a alternar en festivales con el llamado “Pasmo de Tríana”, don Juan Belmonte. Una delicia escucharlo, su elegante pero muy entendible léxico, un locutor que orientaba sobre la marcha, al momento de las faenas, que nunca presumía sus contactos y amistades, que su obra literaria era para aprender, no para lucrar de la fiesta, como están estilando ahora infinidad de advenedizos que inclusive “prestan su nombre” para vivir de su prostitución cerebral-económica… Un don Carlos León, mas sarcástico que Lucifer, pero respetado y muy leído. Don Cutberto Pérez, “Tapabocas”, que así como escribía de temas taurinos, lo hacia muy correctamente de la buena música, de opera, de zarzuela, clásica, y ni se dude de la sabiduría y visión para ver a jóvenes novilleros y maletillas, a don José Jiménez Latapí, “Don Dificultades”, Don Difi” o “El Ogro de Pino”, Pino, la calle de Santa Maria la Rivera, en donde vivía… Personajes que junto a don José Miñon, “Toriles”, Alfonso de Icaza, “Ojo”, tenían el privilegio de hablar con las empresas y estas hacerles caso al poner a sus recomendados y de ahí salir muchos toreros que “también escribieron” grandes páginas de nuestra historia taurina, e inclusive se hicieron figuras del toreo… Empresarios como don Antonio Algara, el señor Margeli, el doctor Alfonso Gaona, don Leodegario Hernández, los señores Longoria y muchos más escuchaban sus sugerencias y programaban a sus recomendados… A continuación recordaré a algunos de estos buenos periodistas y sus seudónimos… Carlos Loret de Mola, “Luís Soleares”, Rafael Solana, “Verduguillo”, Enrique de Llano, “Rascarrabias”, Ernesto Navarrete, “Don Neto” Ricardo García, K-Hito,”, Carlos Quirós, “Monosabio”, Antonio García Castillo, “Jarameño”, Rafael Morales, “Clarinero”, Aurelio Pérez, “Villamelón”, Juan Pellicer Cámara, “Juan de Marchena”, Esperanza Arellano, “Verónica”, Ricardo Colin, “Flamenquillo”… Sin alias pero muy populares lo fueron también, don Carlos Albert, padre, Rubén Zepeda Novelo, este esposo de la cantante María Victoria y tío del actual matador Ignacio Garibay… Creo que la gran mayoría han fallecidos pero dejaron imborrables recuerdos, lastima que lo que no nos dieron estos maestros de la crónica, de la reseña y de la crítica formativas tan urgente es nuestros días, fue alumnos capaces de orientarnos. No puedo olvidar al mas “gitano” de ellos, a un tipazo llamado Renato Leduc, que se las sabia de todas… todas, y desde entonces, desde este gran grupo, la lectura y la escritura taurina esta huérfana… Nos Vemos.

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