2 agosto, 2021

LEJANO COTIDIANO… JUAN CASTAINGTS TEILLERY, “POETA”, “CALESERISTAS” Y “RAFAELISTAS”.

Hoy en día Juan Castaingts Teillery es un reputado doctor en economía y en antropología, tanto en México como en el extranjero, al igual que maestro distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana, pero hace cincuenta años era un jovenzuelo de 18 años, el cual coqueteaba con la idea de abandonar sus estudios universitarios y probar fortuna como novillero…

Hoy en día Juan Castaingts Teillery es un reputado doctor en economía y en antropología, tanto en México como en el extranjero, al igual que maestro distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana, pero hace cincuenta años era un jovenzuelo de 18 años, el cual coqueteaba con la idea de abandonar sus estudios universitarios y probar fortuna como novillero… A la postre dejó la “vagancia” y se dedicó a los estudios, aunque en rigor nunca ha abandonado su pasión por la fiesta brava, asistiendo a cuanta corrida de toros le permiten sus múltiples ocupaciones como catedrático y conferencista. Tiene sus derechos de apartado para la plaza “México” y procura venir a la feria de “San Marcos”, con objeto de asistir a los toros, al igual que hace cincuenta años, en que estudiando en Monterrey, se dio su “tiempecito” para estar en el mencionado coso aguascalentense, único por esos años en la ciudad, el 25 de abril de 1959, razón que dio motivo para esta charla con “Castañuelo”, como lo conocemos en forma cariñosa varios amigos que mantiene en Aguascalientes y comparten su afición por la Fiesta Brava… -Estaba en barrera de segunda fila de sombra, nos señala Juan, atrás del burladero de matadores, al lado de mi hermano Pedro. En la primera fila de barrera estaba mi padre, Enrique Castaingts, cerca de don Alfonso Sahagún y Benito Díaz Torre, pues en aquella ocasión no lo acompaño mi madre… Le acotó que su legendario padre, Don Enrique, figura imprescindible y reconocible en los tendidos de las plazas de Aguascalientes, durante su fructífera existencia en nuestra ciudad, debió de cargar con sus siempre infaltables puros y seguramente provocando una gran humareda en su sitio, acompañado por Don Benito y Don Alfonso en eso de expeler “puro humo”, como diría Guillermo Cabrera Infante. Por cierto que Don Alfonso es el abuelo materno de ese otro gran amigo: el memorioso cronista oficial Carlos Reyes Sahagún… -Fue una buena faena la realizada a “Poeta” por Rafael Rodríguez. Emocionó a mucha gente. No creo que haya sido lo magnifica que la prensa la presentó, toreo bien con la derecha y con la izquierda, por abajo, mandando bien, no recuerdo ningún muletazo largo y bien templado. Lo que evoco claramente es que la faena llegó a su cúspide cuando Rodríguez se puso de rodillas y dio una o dos tandas de derechazos, indudablemente bien mandados. Luego, como muchas de las faenas de “El Volcán”, las culminó con muletazos por alto y manoletinas bien ceñidas. Mató en forma extraordinaria. Fue lo mejor que realizó esa tarde. Considero que si mereció el rabo, pero sinceramente aun siendo un admirador de Rafael Rodríguez no recuerdo esa faena como la extraordinaria que tanto se habla. Lo que sí es cierto es que la faena no solamente se discutió ese día, sino que continuó el debate pasional durante esa feria, al tiempo que volvía a ser tema de discusión entre los aficionados durante varios años después. Debo agregar que varios de mis amigos, no estuvieron de acuerdo con los puntos de vista que acabo de expresar y si señalaron a la faena como el acontecimiento extraordinario taurino de muchos años en el viejo coso de la calle de Democracia. Quién más defendía, de mis amigos, lo fuera de serie de la faena era Luís Carreón, miembro de la familia de grandes basquetbolistas locales, al que nosotros conocíamos afectuosamente como “El Pollito Carreón”… -En esas épocas todos íbamos de traje. No recuerdo si me puse corbata, pero había que ir bien vestidos, rememora “Castañuelo”. Había mucho ambiente y las botellas en sombra circulaban de mano en mano, en forma discreta, el 25 había un lleno absoluto, pero los otros días los llenos eran en sombra, se notaban lunares en sol. Era una gran fiesta, en sol todavía era lugar “bravo” con sus clásicos baños de cerveza o mejor dicho agua de riñón y las medias con anilina, que en ocasiones llegaban hasta los lugares de sombra, con gran jolgorio de los aficionados de sol. No faltaba el grito oportuno, sobre todo de un ocurrente hombre como lo fue “La Ampolla”… ¿La rivalidad Calesero y Rodríguez era en el ruedo o en los tendidos?… -Era en el ruedo, en los tendidos, en los bares, cafés, sitios de tertulia y duraba todo el año; no solamente en el periodo de feria. Era marcada la bandería de los aficionados. Eras “caleserista” o “rafaelista”. Los Castaingts estábamos al lado del bando de “Calesero”. Y me has hecho caer en algo que hoy veo con absoluta claridad, si no fuera por esa rivalidad encarnizada y pasional entre “caleseristas” y “rafaelistas” que marcaba, no solamente a los aficionados, sino en cierto sentido a los aguascalentenses, la faena a “Poeta”, no hubiera tenido la trascendencia y vigencia, que tuvo y tiene, aún hoy día para los taurinos aguascalentenses creo yo extra-taurinamente…

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