19 junio, 2021

LO CHUSCO CON LOS TOREROS… “EN LA GUERRA SE VALE DE TODO”…

Corrían los primeros años de la década de los cincuenta y es cuando surge lo siguiente… Rubén Salazar estaba de moda, era el novillero al que todos querían ver, las empresas se lo peleaban

Corrían los primeros años de la década de los cincuenta y es cuando surge lo siguiente… Rubén Salazar estaba de moda, era el novillero al que todos querían ver, las empresas se lo peleaban, le apoderaba don Pancho, su suegro, familiar de conocido ganadero de la región y este ultimo alegaba con justa razón que conocía mas los vericuetos taurinos y era él quien debía dirigir sus asuntos taurinos, ambos hablaban con las empresas y ahí es que involuntariamente empalman una fecha, firman para que Rubén este en dos plazas el mismo día y a la misma hora, cosa imposible… El hacendado sabe que eso le puede crear problemas posteriores y el jueves por la tarde se dirigen al cercano San Luís Potosí, “lo interna” en la habitación de conocido hotel y avisa a varios taurinos potosinos, entre ellos los miembros del equipo medico del coso local, para que estuvieran al pendiente del torero, él regresaría en 24 horas, un asunto personal lo requería. Extrañó a Rubén la recomendación, se sentía perfectamente bien y no veía el porque de la encomienda. Por aquellos años la televisión era nula, para evitar el aburrimiento salio a caminar un momento en la compañía de un conocido aficionado y fiel seguidor, que al conocer que el de Aguascalientes se encontraba hospedado por sus rumbos, acudió de inmediato a saludarlo… No habían pasado dos horas cuando sintió un malestar estomacal y optó por regresar al hotel, mas tarde estaba hospitalizado con una terrible deshidratación… y soltura intestinal… El sábado por la mañana apareció el segundo de los apoderados y “altamente extrañado y sorprendido”, se enteró que Rubén no podría participar en festejo alguno, el mal que le aquejó lo imposibilitaba, de inmediato solicita se le expida un certificado medico que avale la enfermedad y comprobar ante “la empresa”, la no comparecencia, siempre evitó mencionar la dupla de contratos… De raudo el documento surte efecto y asunto arreglado, así salvó el empalme de firmas y fechas, mas no el enojo del “enfermo” al descubrir dentro del vehiculo propiedad del ganadero, un frasco de fuerte purgante para equinos, causante “de la salvación”… Por algo decimos que… “En la guerra se vale de todo”.

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