16 septiembre, 2021

DON JULIO, EX PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN, EX PRESIDENTE DE LAS CORTES VALENCIANAS Y AHORA PARLAMENTARIO Y MONOSABIO.

Hay un refrán que dice: “Tantas veces va el cántaro a la fuente…”, frase que nadie suele terminar, pero se completa así: “…que a veces se rompe”.

Hay un refrán que dice: “Tantas veces va el cántaro a la fuente…”, frase que nadie suele terminar, pero se completa así: “…que a veces se rompe”. Recuerdo que cuando yo era joven, que también lo he sido, vi en un periódico una fotografía del dramaturgo Enrique Jardiel Poncela vestido de camarero con esmoquin, cuello de pajarita y corbata de lazo, sujetando una bandeja y un pie que decía eso mismo. “Tantas veces va el cántaro a la fuente…”. Y es que el gran autor de tantas y tan divertidas comedias era un asiduo de los cafés que un día se puso a servir las mesas. No es el primero… Llego a la redacción y me encuentro con una foto en la que aparece nada menos que Julio de España, todo un doctor, ex presidente de la Diputación, ex presidente de las Cortes Valencianas y ahora parlamentario. Lucía el atuendo de mulillero, pantalón azul mahonet, blusón celeste, pañuelo blanco anudado al cuello y gorra a juego cubriendo su ya poco poblada cabellera, posando junto al tiro de mulillas de la Plaza de Toros de Alicante y llevando del ramal a uno de los dos ejemplares de mula debidamente enjaezada, con sus cascabeles, banderita y demás… No es el primer aficionado que lo hace. Llevado por una extremada afición, hay señores muy encopetados que lo han hecho a lo largo de la ya larga historia de la fiesta de toros, lo que le da lustre a ésta y revindica de esta sencilla manera la entidad y la españolidad de nuestra incomparable fiesta… Ese gran aficionado que es Pepe Villar también lo hizo en su momento, pese a su Mercedes y a su mansión. Lo mismo un señor llamado López, bancario él, a quien vi en la labor de arenero en una plaza portátil. El famoso pintor madrileño de temas taurinos César Palacios vestía con orgullo el uniforme de arenero titular de la plaza de “Las Ventas” hasta su reciente jubilación, y pinta al óleo como los propios ángeles. El eminente doctor Hercilla, psiquiatra él, contaba con orgullo que una de sus hijas, aficionada a la equitación, era mulillera titular del equipo de Manolo El Movío. Un amigo mío, por desgracia ya desaparecido, en una “Corrida de la Prensa” alicantina de los años cuarenta en que toreaba Luís Miguel Dominguín, entró en la plaza portando una maceta destinada a engalanar el palco regio, porque ese día lo iba a ocupar la hija del anterior jefe del Estado. Se habían agotado las localidades… Cierto aficionado madrileño alquiló un traje de luces con el que logró acceder a la plaza un día que se acabaron los boletos, y además presenció la corrida desde el callejón. ¡Menos mal que no le hicieron lidiar un toro!. Un buen aficionado se las ingenia como puede para estar en lo que le gusta… Buen detalle el que ha tenido ese gran aficionado que es Julio de España, de tradición y apellido taurinos, para los amigos don Julio, aunque vaya ataviado de mulillero. Eso es tener y hacer afición.

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