18 septiembre, 2021

LO QUE EL FUTURO LE DEPARE.

No hace mucho dediqué una columna a Michelito Lagravere. No lo había visto torear en persona pero su nombre ha sonado muy fuerte en el ambiente taurino nacional.

No hace mucho dediqué una columna a Michelito Lagravere. No lo había visto torear en persona pero su nombre ha sonado muy fuerte en el ambiente taurino nacional. Es más, casi todos los fines de semana torea en alguna parte de la república. Y después de verlo torear este domingo pasado aquí en Tijuana, puedo afirmar que tiene los toros muy metidos en la cabeza y entiende de condiciones de lidia, de distancias y de todo aquello que es parte del arte de torear. Aparte tiene ángel. Tiene duende y desde su apariencia diminuta y sonrisa natural porta los elementos para echarse a cualquier público a la bolsa. Es decir, es el paquete completo. Perfecto. Pero qué matadores de toros compartan una comparecencia con él en una corrida formal, eso no lo creo correcto. La gran desventaja que significa torear al lado de un niño que por el sólo hecho de serlo tiene el reto ganado no me parece justo para quien se jugó la vida en la lidia normal bajo circunstancias muy diferentes. Esta tarde se concursó por el mejor par de banderillas, un trofeo y $10,000 pesos, reto que ganó “El Conde”. Pero todo esto se vio desvirtuado porque doblando el sexto toro se presentó al niño torero, y no fue hasta el indulto de su eral que se anunció el ganador del trofeo y premio. Michelito puede llegar a ser un gran torero o no. Nadie sabe lo que el futuro le depare y de corazón le deseamos que logre sus sueños. Pero hay que cuidar las maneras de esa misma fiesta en la que él quiere llegar muy alto dando a cada quien su sitio y su espacio. Ellos en corridas y él en festivales ad-hoc, a su estatus, con alternantes de su misma edad.

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