15 junio, 2021

“A UNA PLAZA DE TOROS”… LÍRICA WESTERN-TAURINA.

Un amigo al que estimo mucho me envía lo que a continuación leerán, me solicita guarde el anonimato y por supuesto que así lo hago…

Un amigo al que estimo mucho me envía lo que a continuación leerán, me solicita guarde el anonimato y por supuesto que así lo hago… Su nombre puede ser lo de menos en un momento dado, el malestar y tristeza es generalizado y por lo mismo es que se podría firmar con miles de nombres y estaríamos atinando al autor. Lo mejor de todo es mostrar nuestra nuestro malestar, tristeza o congoja de ver un coso al que quieren derrumbar sin darse cuenta que de la plaza México solo quedan escombros de lo que una vez fue, va pues la “lírica western” como lo a titulado nuestro querido incógnito amigo… “Desolación, tristeza en la inmensa plaza, eco de valle de la muerte, pueblo fantasma, eso es mi plaza ¿cuarenta y tres mil almas? en pena… ¿Cuales, cuando… ¡Un grito!…. el eco tarda, sola como un valle del desierto, el del western del Gran Cañón…. Arena, albero, caliza, polvo, viento que canta y aúlla… ¿Música?. ¿Cielo andaluz?. ¿La Macarena?. ¿Cañitas?… ¡No!, “El bueno, el malo y el feo” con toros de “Shane, el Desconocido”… Un “Llanero Solitario”, muy solitario…!sin su manola!… Órganos, cactáceas flanquean las escaleras, una calaca de toro por ahí tirada, dunas de concreto, gradas vacías, esa es mi plaza, una culebra que riega el ruedo, una ratilla de campo, tres saurios pequeños, cuatro zopilotes, un cabalgante de la década de los treintas cansado de buscar oro, cantimplora vacía , el sol rojo, muy rojo: ya se pone en el horizonte … Pernoctar en la arena del desierto… Dios que nos libre del piquete de un escorpión o la mordida de un coralillo… Duérmete mi querido jamelgo, mañana será otro día… Solo el día de tu cumpleaños te visitan, como el día de los muertos… Solo en tu aniversario te traen flores, sólo un día del año, tu aniversario, se emborrachan… Te recuerdan pero se alegran solo esa tarde… Ofrenda del día de muertos: Flor de zempazuchitl, jarra vieja de vidrio verdoso y floreado, conteniendo pulque, sal, sahumerio con olor a incienso, arroz, ¿incienso?… Bah, debiera ser mirra… Pero al fin ofrenda. Yo buscaba oro, no lo hay… Solo una ofrenda al año querida plaza, en lo demás vacío desolador… ¡Velorio!… Café, alcohol, túnel, hondo, largo e irremediable túnel”…

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