24 junio, 2021

LA SANGRE DE LOS VALIENTES.

Editorial de su programa radiofónico del 27 de julio… La sangre de los valientes es roja y ardiente, no nos cabe duda porque de cuando en cuando la vemos fluir

Editorial de su programa radiofónico del 27 de julio… La sangre de los valientes es roja y ardiente, no nos cabe duda porque de cuando en cuando la vemos fluir empapando sedas, bruñidos alamares, medias de punto hasta morir en las zapatillas o en el rubio albero… La sangre de los cobardes, de los que se parapetan tras un megáfono o de los más cobardes aún, aquellos que por inanición son incapaces de enfrentarse a los del megáfono, esa sangre no la conocemos. Jamás la veras…Sí, verás pinturas en los unos y cobardía en los otros, sustituyendo a la verdadera sangre roja y ardiente… Esa sangre, la de los valientes, fue, una vez más, derramada en el sacrificio de la heroicidad el pasado sábado. En una nueva ocasión, el altar de los últimos héroes de la edad moderna, se tiñó de rojo hemoglobina para saciar la sed del Dios de la tauromaquia, que cada cierto tiempo exige su tributo a los mitos… En esta ocasión fue la de Miguel Hidalgo, esforzado novillero granadino, que pasito a pasito va abriéndose camino en este difícil mundo a base de exponer femorales, triángulos de escarpa o lo que haga falta en plazas donde se lidian toros de verdad. Sí, de verdad, nada de engaños. Plazas donde otros, con apellidos rimbombantes y cohorte de aduladores serían incapaces de enfrentarse con la muerte disfrazada de pitones astifinos. Y allí, en esas plazas que forjan caracteres, va Miguel construyendo una carrera, trayectoria, o como ustedes prefieran catalogarla, con sabor y valor para degustar por aficionados de verdad, nada de advenedizos de esos que se suman a golpe de cornetín de enganche de modas pasajeras… Miguel ofreció su sangre, roja y ardiente, en definitiva sangre de valiente, en Gavilanes ante los pitones de un novillo al que había montado un lío y al que había que matar como el novillo merecía, de frente, con rectitud y valentía. Esto los cobardes del megáfono no lo entienden, qué le vamos hacer…no todas los humanos están dotados del gen de la sensibilidad y poseen la inteligencia suficiente para comprender gestas y gestos… Sin embargo, esa ofrenda de sangre, duele que pase desapercibida para los otros, esa masa amorfa que asiste a los toros como podría asistir a la ópera, al teatro o al circo, si allí hubiese merienda en el descanso y luz suficiente para que les viesen o para ser vistos. Para todos esos que van un día al año, ya lo decía mi abuelo, una vez al año no hace daño, como si de una procesión se tratase, y para los que la sangre roja y ardiente de Miguel Hidalgo es anecdótica. Como anecdótica fue la presencia de Ortega Cano, Aparicio y Cayetano en Atarfe el pasado sábado… Ni un cuarto de plaza es la recompensa que la afición granadina, la de la merendilla, el clavel, y otras yerbas, tributaron a un empresario de su misma ciudad que con esfuerzo y dedicación ha puesto a Atarfe en el mapa. Por faltar, faltaron hasta los que cada primavera se les llena la boca cargando contra Taurotoro por agentes externos, y luego va uno de aquí, monta una corrida y, ¿dónde estaban todos estos? ¿En Motril? ¿En Salobreña? ¿Tal vez en Almuñécar? Ahora no podrán echar la culpa a la carretera y a los atascos… Así, con ese despropósito, esa hipocresía barata, es imposible que esta fiesta tire para adelante… La conclusión es bien sencilla, falta afición y sobran todos aquellos que sólo se suman a esto para dejarse ver de cuando en cuando al albur del torero de moda… Si no estuviésemos pasando por un momento tan sumamente delicado, donde a la fiesta se le está tensando la soga que aprisiona su cuello y el verdugo tiene la bota apoyada en el cadalso a la espera de dar la patada al taburete podríamos decir aquello de: “mejor pocos y bien avenidos”. Pero ese ha sido el gran error. Pensar que somos pocos pero bien avenidos, pensar que en nosotros está la esencia sólo nos va a llevar a formar parte de un reducto marginal en el que estamos abocando a un espectáculo otrora de masas… ¡Ya está bien, hombre! Ya va tocando sacar la casta, esa que tanto echamos en falta en los toros y que llena horas y horas de tertulias vacuas. Ya es hora de dar el golpe en la mesa y marchar a defender lo que tanto decimos que amamos. ¡¡¡Mentira!!!, si se amase tanto se defendería con uñas y dientes, se llenarían las plazas a la sola voz de “ya está aquí la afición, con nosotros no vais a poder”.

Deja un comentario