CONTRATABA NIÑOS, NO LOS COMPRABA.

Sabino Ucelayeta, empresario de la plaza de toros de San Sebastián, era difícil para soltar el pago a sus contratados… Cierta ocasión, cuando recibió un telegrama de Bienvenida, conocido también como “El Papa Negro”, solicitándole dos mil duros por la actuación como becerristas de sus hijos, no tardó mucho en responderle por la misma vía telegráfica… “No le pido niños para quedarme con ellos. Punto. Solamente para que toreen durante hora y media. Punto”.

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