“ABRA LO QUE TENGA QUE ABRIR… ¡TRANQUILO!”.

“Doctor, la corná es gorda, tiene dos trayectorias… abra lo que tenga que abrir… tranquilo… el resto está en sus manos”… Vaya carácter de quien las pronunció, de quien las dijo cuando tenía las carnes abiertas y entendía a la perfección que la herida era grave, de las que ponen en riesgo la vida, como terminan ciertos partes médicos y que irónicamente al parecer nunca se expidió el de él en el lugar de la cornada, en Pozoblanco, Córdoba… El 26 de septiembre de 1984, “Avispado”, de “Sayalero y Bandrés”, cuarto de la tarde, estuvo en el lugar correcto, puntual, certero, el destino así lo ordenaba, ni un segundo antes, ni un segundo después, puntual, certero, es la vida y la raya que nos marca la muerte ahí estaba, invisible, callada, ni un segundo antes, ni un segundo después y Francisco Rivera, “Paquirri”, no podía faltar, ERA LA TARDE DE SU MUERTE, tenia que estar presente, llegar ahí de manera puntual, exacta, ni un segundo antes, ni un segundo después… En la enfermería del coso había carencias de todo tipo, Eliseo Moran, el doctor al que el moribundo “Paquirri” le decía, guiaba, como era la cornada, se sintió impotente y ordenó se le trasladara de inmediato a Córdoba, al entrar a la ciudad se ubica el hospital Militar y en ese lugar podrían hacer algo por el valiente torero ante la incapacidad y carencias de Pozoblanco… Es recibido en ese lugar sanitario y se le declara como ya cadáver, el reloj marcaba las nueve de la noche con cuarenta minutos. Tres horas aproximadamente duro el cuerpo inerte de “Paquirri” en ese lugar… Ese día por la mañana… A las cinco de la mañana cuando Antonio Rivera frena en la puerta del hotel “Los Godos” han llegado a Pozoblanco, atrás de ellos Rafael Torres, José Pichardo, Gregorio Cruz Vélez, Rafael Muñoz y José Luís Sánchez. Ramón Alvarado, tío y mozo de espadas, su cuadrilla, se aprestan a seguir a su matador, descansarían unas horas, luego al sorteo y de regreso a la acostumbrada jugada de naipes con su matador, era la costumbre, era como el grupo de relajaba antes de vestirse de toreros, además “Paquirri” pasaba por un muy buen momento, taurino y moral, recién casado con Isabel Pantoja veía todo color de rosa, la vida le sonreía mas que nunca… “Avispado” dicen era el toro mas bonito y chico de la corrida, su primer enemigo lo había brindado a un joven que decían quería ser torero y se rumoraba era hijo no reconocido por Manuel Benítez, “El Cordobés”, desde luego que se trataba de Manuel Díaz, le cortó un apéndice. Salio el cuarto, “Avispado”, le lanceo mirando al tendido, al salir los montados fue el percance, “Paquirri” quiso cortar el viaje del toro al caballo, una primera colada que el matador libra, se le vuelve a colar y no le da tiempo a nada, le da medio lance y el animal le arrolla, el mete el pitón hasta la cepa, una vuelta de campana, le deja en la arena y esta de inmediato se tiñe con la sangre del torero nacido el 5 de mayo de 1948, en Zahara de los Atunes, Cádiz. La sangre corre y el tiempo vuela… 25 años han pasado de la trágica tarde, Antonio Ordóñez fue su suegro, padre de Carmina, su primer mujer y madre los hoy matadores de toros, Francisco y Cayetano, sus apellidos son obvios, y el maestro de Ronda le llamaba cariñosamente como Paco, le quería a pesar de los problemas en su desbaratado matrimonio, esto habla a la perfección de la estimación que se sabia ganar el hombre que hoy recordamos… A continuación algunos datos importantes en su vida… Debuta en Cádiz, 28 de junio de 1964 alternando con José González Copano y Rafael Jiménez Márquez. Los novillos fueron del “Marqués de Villamaría”… Toma la alternativa en la plaza “Monumental de Barcelona”, el 11 de agosto de 1966 de manos de Paco Camino y como testigo Santiago Marín, “El Viti”. Toros de “Urquijo de Federico”. El toro de la ceremonia se llamaba “Zambullido” y pesaba 513 kilos… Confirma en Madrid el 18 de mayo de 1967, apadrinado por Paco Camino y José Fuentes de testigo, al toro de la ceremonia se bautizó como “Alelado” de “Juan Pedro Domecq y Díez”… ¡Que en paz este!… Nos Vemos.

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