15 junio, 2021

SE PINCHÓ EL GLOBO.

Editorial de Antonio Girol, emitida en el programa del 21 de septiembre… Hace exactamente una semana abríamos este programa con una editorial sobre los festejos incruentos de Las Vegas

Editorial de Antonio Girol, emitida en el programa del 21 de septiembre… Hace exactamente una semana abríamos este programa con una editorial sobre los festejos incruentos de Las Vegas, y mira por donde ocho días después hay que volver a retomar el tema, y es que las luces y el supuesto oropel no han sido lo suficientemente brillantes, por lo que se ve… El martes, por la mañana, nos desayunábamos la crónica y las fotos del primer evento. Un primer espectáculo que comenzaba con cerca de una hora de retraso debido a la escasez de boletos vendidos. Lo cual me recordaba a esas plazas portátiles donde es costumbre demorar los inicios de novilladas sin caballo y festivales porque no ha respondido el público y en un último intento por enganchar a más personas se retrasa el inicio. Total, lo mismo pero sin luces de colores… ¿Sería esto lo que decían que íbamos a exportar y yo no me había enterado?… Dicen que una imagen vale más que mil palabras y en esas fotos, a las que hacía alusión, se nos mostraban unas gradas prácticamente vacías, que ni aún retrasando la hora del comienzo había logrado dar color y calor al desangelado recinto del Hotel Casino South Point… Poco público, poco impacto a pesar del bombardeo, aquí en Europa así ha sido, imagino que en América habrá habido aún más bombardeo mediático publicitario, era lo que nos devolvía esas instantáneas… Quedaba, para algunos, la esperanza de que en el festejo de rejones proyectado para el día siguiente aquello revertiera en un exitazo, y el resultado fue…más de lo mismo, o sea, la misma escasez de público, y eso que el fabuloso mundo del caballo dicen que atrae a más gentes a las plazas. En Las Vegas, no funcionó tampoco… Mal inicio, por tanto. La conclusión que cualquier aficionado podía extraer después de los dos festejos, sonrojante indulto aparte, era que había habido demasiada mecha para tan poco cohete… Eso mismo debieron pensar, o similar, las figuras, figurillas y figurones que se habían apuntado meses atrás al reclamo de Don Bull. “¡Qué fracaso!, ¿no?, ¡cualquiera cruza ahora el charco!”, se dirían ellos mismos… Y en estas estábamos cuando el sábado saltó la noticia. Francisco Rivera Ordóñez, David Fandila, El Fandi, y Julián López, El Juli, se borraban de los carteles proyectados para finales de septiembre. Imagino que Ortega Cano, Ponce y Antonio Barrera continuarán con la idea de tomar el avión ya que no se han pronunciado al respecto… Esto ya era la puntilla definitiva, que el San Miguel de Las Vegas, o mejor dicho el Saint Michael como le bauticé, se viera mermado por tres de sus principales actores tenía que tener consecuencias, y las ha tenido… Al parecer don Bull se reunió con los altos prebostes de la ciudad del juego y a la conclusión que llegaron es que los festejos de finales de este mes hay que echarlos para octubre y noviembre, y en fin de semana, en lo que entiendo no es más que una huída hacia delante para ganar tiempo a la hora de intentar cazar a otros tres espadas que sustituyan a los desertores. Y así no dar la impresión de que el invento ha fracasado totalmente… Pero no queda ahí la cosa, entre otras muchas medidas que adoptaron y publicitaron, para mí la más curiosa, es la que dice que a partir de ahora los casinos se harán cargo de la publicidad y encima tendrán que quedarse con 4000 localidades por festejo, que luego colocarán. Resulta curioso que a tantos miles de kilómetros de océano y desierto lo que se esté copiando de España sea estas triquiñuelas. Me recordaba, para que vean, a esos empresarios que obligan a los chavales que van a jugarse el pellejo en una portátil a que se queden con un buen número de entradas, mil o dos mil en la mayoría de los casos, y que ellos y sus familiares intentan colocar a amigos, vecinos y conocidos. Lo mismo pero sin glamour ni señoritas rubias… Ya ven, ni una semana ha pasado del primer toque de clarín y esto va como el rosario de la aurora, con prisas y a farolazos…

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