15 junio, 2021

JULIÁN LÓPEZ “EL JULI”, EL MITO QUE REVOLUCIONÓ EL MUNDO DEL TOREO.

“EL JULI” EN CALI – EN QUITO – EN LA MEXICO… Julián López “El Juli” – un torero del siglo XXI – decidió ser torero el día de su primera comunión. A los 17 años ya le llamaban maestro. Revolucionó el mundo del toreo. “El Juli” llegó a convertirse en un fenómeno artístico y social. Es ídolo de la afición taurina de dos continentes.

“EL JULI” EN CALI – EN QUITO – EN LA MEXICO… Julián López “El Juli” – un torero del siglo XXI – decidió ser torero el día de su primera comunión. A los 17 años ya le llamaban maestro. Revolucionó el mundo del toreo. “El Juli” llegó a convertirse en un fenómeno artístico y social. Es ídolo de la afición taurina de dos continentes.
El fenómeno de los ruedos, el llamado niño prodigio, el joven rubio y de tiernos ojos verdes que en un tiempo meteórico, gracias a la fabulosa atención mediática y a su magnetismo indiscutible, se erigió en un verdadero mito que revolucionó el mundo de los toros del siglo XXI.
Desde el momento que “El Juli” tomó la alternativa en Nimes, las aficionadas de todo el orbe taurino ejercieron otra vez el viejo rito de la exaltación del guerrero de la tribu gritando cosas que parecen salir del alma, como si estuvieran ante un viejo amor o ante un sex symbol: “Juli, qué guapo eres” -“Juli, una firmita” – “Juli, una foto” – “Juli, un besazo”- “Aquí, Juliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”.
Muchos hombres, sin chillar tanto, participan de esa locura colectiva igual de excitados que las damas sudorosas, y en su manera de acercarse al rubio diestro con la cicatriz en la mejilla, en su forma de tocar el traje y los alamares, algunos el cuello, se adivina una admiración sincera, una entrega gratis: “Juli, eres un tío” – “Juli, qué grandes los tienes”- “Con un par, Juliancito”.
En uno de los varios momentos que he compartido con “El Juli” recuerdo que, hablando acerca de que el éxito podía cambiarle, me decía. “No, seguro que no. Cuanto más alto está un torero en el escalafón, más bajo tiene que estar en la calle. El éxito se te puede escapar de las manos en cualquier momento, así que es una tontería creerse nada. Y si se te va la olla, es la ruina”.
Y así es más o menos “El Juli”. Un tío con la cabeza clara y despejada. Su mamá dice de él que “es muy cariñoso” – “tiene un corazón inmenso y es muy listo, muy despejado, en cualquier cosa hubiera destacado. Toca la guitarra y todo lo entiende a la primera. Dios quiera que siempre sea igual, que no cambie”.
El papá, un ex novillero anónimo, precozmente retirado a los 21 años por una cornada que le arrancó el ojo derecho, es el personaje clave de la historia de “El Juli”; una historia que mezcla éxito, precocidad, valentía, sacrificio y mucho entrenamiento, hipérboles mediáticas y afición verdadera, humildad y contratos millonarios, compañías masivas y dura emigración, frustración y gloria, malentendidos con la edad y habilidad para la mercadotecnia. “No. Lo que hubo no fue marketing, sino una carrera bien llevada”. Afirma el papá, un hombre sufridor, sencillo y algo escéptico que parece tener muy clara la filosofía que inspira el ya largo camino taurino de su hijo. “Hacía muchísimo tiempo que no se generaba una ilusión igual en los aficionados y el público. Fue una cosa histórica, una revolución, pero se tiene una responsabilidad enorme: “El Juli” tiene que ser un torero de época, como “Joselito”, “Manolete” o Belmonte”.
El problema no es que “El Juli” tenga conciencia de ello, “porque el diestro asimiló bien y torea con la misma facilidad que anda”. “Lo más complicado, dice don Julián López, es que se ha mercantilizado mucho la fiesta, que hay demasiadas corridas y que es muy difícil torear bien 200 días al año. Eso es imposible”.
Asesor directo hasta que Victoriano Valencia se convirtió en su apoderado, allá a finales del año 97. López controló al niño y al joven, lo protegió del entorno, se preocupó por los contratos y el sorteo de los toros…..Lo cuidó y lo respetó a la vez – desde que tomó la alternativa se refirió a él como el diestro o el matador -. Siempre fue mucho más templado en el elogio que su madre – doña Manuela Escobar – que no ocultó la pasión y lo definió como, “un chaval muy despejado, muy listo, muy trasto, muy buena persona y muy cariñoso”.
El tiempo pasa y “El Juli” sigue triunfando temporada tras temporada tanto en España, Francia como en América. Se ha ganado el respeto dentro y fuera de los ruedos. Se ha casado. Tiene una finca hermosa en el Municipio de Olivenza, Badajoz – España -. Desde hace unos años, su apoderado es Roberto Domínguez y su afición intacta, logrando una madurez torera y un oficio dignos de un gran maestro.
¡QUE DIOS REPARTA SUERTE!.

Deja un comentario