15 junio, 2021

HOMENAJE AL GRAN “PEPE ALAMEDA”.

Imagino que alguno de los lectores de GENTE TORERA habrán oído hablar alguna vez, sobre todo los más veteranos en todos los sentidos, de “PEPE ALAMEDA”.

Imagino que alguno de los lectores de GENTE TORERA habrán oído hablar alguna vez, sobre todo los más veteranos en todos los sentidos, de “PEPE ALAMEDA”.
Hoy me gustaría recuperar la figura de este genial periodista taurino. Dar detalles de su persona y de su personalidad, para que todos sepamos más del gran “Pepe Alameda”.
Comencemos diciendo que lo de “Pepe Alameda” no era más que un seudónimo, algo por otra parte muy habitual en los hombres de prensa de antaño. Su nombre real era Luís Carlos Fernández y López Valdemoro.
Prácticamente su carrera periodística se desarrolla por completo en México, a donde llegar en 1939, exiliado a causa de las ideas políticas, contrarias al régimen de Franco, de su padre, don Luís Fernández Clérigo, quien fuera Diputado a las Cortes Españolas durante la República y Subsecretario del Consejo de Ministros.
Había estudiado Derecho en la Universidad de París. Sin embargo, en el país azteca no llegó a ejercer su carrera universitaria, ya que obtuvo su primer empleo en una tienda de regalos en la Avenida Juárez, frente a la Alameda Central, en el Distrito Federal de la capital mexicana.
Su inquietud por la literatura y el número de intelectuales exiliados que poblaban México hicieron que acompañase a escritores de la talla de Luís Cernuda, José Bergamín, Octavio Paz o José Gaos, y especialmente a entablar gran amistad con Xavier Villaurrutia, que dirigía la revista “El Hijo Pródigo”, donde publicará su primer ensayo, allá por 1944, titulado “Disposición a la Muerte”.
En la radio, medio al que entregó buena parte de su vida, y donde fue siempre un maestro en el que es obligado mirarse, comenzó como suplente del titular de la sección taurina en la emisora XEBZ. Y poco a poco, su estilo directo, claro, de proverbial voz le llevó no sólo a ocupar la titularidad sino a ser uno de los más grandes.
No quisiera dejar de señalar su prolífica obra literaria:
En verso publicó “Sonetos y Parasonetos”, “Seis Poemas al Valle de México”, “Oda a España”, “Perro que nunca vuelve”, “Ejercicios decimales”.
En prosa: “Disposición a la Muerte”, “Ensayos sobre Estética”, “El Toreo”, “Arte Católico”, “Los Arquitectos del Toreo Moderno”, “La Pantorrilla de Florinda” y “El Origen Bélico del Toreo”, “Los Heterodoxos del Toreo”, “Crónica de Sangre”, “Retrato Inconcluso”, que son sus memorias, “Historia Verdadera de la Evolución del Toreo” y “El Hilo del Toreo”.

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