13 junio, 2021

DÍA DE MUERTOS… TIEMPOS DE RECORDARLOS.

Todos tenemos que recordar a una persona ya fallecida, inclusive nosotros mismos cargamos con una dentro de nuestros cuerpos, el misterio de la vida incluye el boleto de regreso y sin derecho de cancelaciones.

Todos tenemos que recordar a una persona ya fallecida, inclusive nosotros mismos cargamos con una dentro de nuestros cuerpos, el misterio de la vida incluye el boleto de regreso y sin derecho de cancelaciones. ¿Cuándo será nuestro turno?… Cada año es lo mismo, las costumbres regresan, cada año es lo mismo, recordamos a familiares, amigos, solo cada año como nos lo imponen los hábitos, las tradiciones y reglamentos muchas veces solo de almanaque. Cada año escribimos lo que tenemos en nuestros archivos, que tal día murió “Manolete”, que recordamos respetuosamente a Carlos Arruza, a Lorenzo Garza, a don Alberto Balderas, a don Fermín Espinosa, estoy totalmente de acuerdo, lo merecen con creces, fueron grandes en lo suyo, lo merecen con creces, pero… ¿Y los humildes acaso no están también bajo tierra?… ¿Acaso no son también ellos ya polvo?… Me salgo de esa regla, no olvido a los toreros famosos, pero con gusto mi memoria tiene todavía presentes a muchos amigos que nos estarán esperando, es imposible dejar de mirar atrás y borrar a don Alfonso Pedroza, “La Gripa”, a Roberto Gómez, “El Loco”, a Rodolfo Vázquez, “El Chato”, o “El Capaperros” como le decíamos sus amigos, a Jorge Oropeza, “El Cochinaldo”, a Jorge Avelar, “El Trompelio”, a Isabel, “Chabelo”, y Alfredo Prado, “El Chop”, a Carlos Herrera, “El Chompas”, a José Antonio Picazo, “El Zoto”, Todos ellos fueron un pequeño gran “ladrillito” que, quiérase o no, le van dando forma a un edificio llamado TOREO, quiérase o no, fueron parte de nuestra fiesta y en nuestra vida social-taurina… Los “medios” que ellos “utilizaron” para su ultimo viaje fueron diferentes, ruedos, aviones, automóviles, enfermedades, el desgaste natural de los años, y afortunadamente pocas veces su propia mano, el misterio de la vida presente y con puntualidad inglesa… La vida, la vida la disfrutamos mas gracias a las amistades que vamos cultivando, por lo mismo no olvidamos que malamente se dice se van los buenos y nos quedamos los malos, mentira rotunda, entre los que todavía le estamos batallando a nuestro existir terrenal tenemos excelentes amigos, los mismos que gracias a su buena relación los extrañaremos cuando hagan, hagamos, el ultimo paseíllo… Imposible nombrar a todo aquel con el que tuvimos trato cordial pero he mencionado en otras ocasiones que mi amistad con el matador Paco Huerta fue muy sincera, que conviví muchos años con este delgadísimo buen hombre que termino sus días en una espantosa, fría y tétrica plancha de anfiteatro como “desconocido” y a punto de ser material para los estudiantes de medicina en una de las escuelas de la ciudad de Guadalajara, Jalisco. A Paco lo conocí siendo su servidor un niño, él un elegante y destacado novillero de mediados de los años cincuenta del siglo pasado, años después trabamos amistad y ahora con cariño recuerdo esas largas caminatas que hacíamos siempre acompañados por su inseparable “piscachita” de alcohol de bastantes grados, caminábamos y caminábamos sin rumbo fijo, escuchando a Paco remembrar sus tardes de gloria, su alternancia con toreros de la talla de Carlos Arruza, de don Alfonso Ramírez, “Calesero”, de Antonio del Olivar, padrino y testigo de su alternativa en ese santuario taurino llamado “El Progreso”, de su tierra natal, Guadalajara, y su charla que siendo él una criatura, sus primeros juegos lo fueron con osamentas humanas puesto que la humilde vivienda familiar era frente a un panteón, sus padres no tenían la economía para comprarles juguetes… La muerte “agarra parejo” y esto me recuerda a un novillero al cual nunca trate pero en la actualidad me une una gran amistad con sus hermanos, hablo de “Paco Pavón”, Francisco Hernández González, su verdadero nombre, heredero de “Rancho Seco”, al cual su desmedida afición le llevo a solicitar el puesto de sobresaliente en la corrida en la que se anunciaba el mano a mano de “Calesero” y Procuna, en el desaparecido, un fallecido más, “El Toreo”, de “Cuatro Caminos”, corrida de “Peñuelas” donde iba “Barquero”, causante de la cornada que le llevó a la tumba tras 28 agonizantes y doloroso días de esperar el designio del más allá… Muerte es mentira solo exista una, la que traemos todos, la normal, la “heredada de nacimiento”, esa siempre será recibida con resignación, la mala, la indeseable, es la que esperamos nunca aparezca, la de la amargura, la de ver todo negativo y perder esperanzas de la ilusión por vivir, esa no la queremos, que se vaya, aceptamos la otra, la que se nos permita de maneras sanas convivir con nuestros semejantes. Por lo primeramente escrito, que dentro de nosotros ya traemos la muerte, esa la esperamos hasta con los brazos abiertos, no queda de otra… ¡El dolor y la muerte no son más que otro motivo para vivir!… Continuara mañana… si andamos por aquí todavía… Nos Vemos.

Deja un comentario