17 junio, 2021

CÁMARAS, LUCES, ACCIÓN…

Fue nada más y nada menos que Sir Alfred Hitchcock el que dijese aquello de: “Nunca trabajes con niños, ni con animales, ni con Charles Laughton”.

Fue nada más y nada menos que Sir Alfred Hitchcock el que dijese aquello de: “Nunca trabajes con niños, ni con animales, ni con Charles Laughton”. Es como si el orondo director británico, padre de obras maestras de la talla de: “Rebeca”, “Con la muerte en los talones”, “Psicosis” o “Los Pájaros” , entre otras, hubiese sospechado la que se le venía encima a James Mangold. No se alarmen. Ni me he vuelto loco de repente, ni Gente Torera ha dejado de ser un portal taurino para convertirse en uno de cine. Imagino que sabrán por dónde voy con esta introducción. Efectivamente, les voy hablar del lío que se ha montado en Cádiz, antes en Sevilla, con el rodaje de “Wichita”, ahora retitulada “Knight and Day”.
Llama mi atención como últimamente la prensa generalista sólo se hace eco del mundo de los toros cuando acontecen hechos, digamos, especialmente anormales o catastróficos. Recordarán que la semana pasada repasábamos en esta misma sección la polvareda que se había levantado en torno a la tergiversación de la noticia del recorte presupuestario del ejecutivo autonómico madrileño. En esta ocasión, la cuota ¿taurina? se ha centrado en la fuga de los toros, por llamarlos de algún modo, del rodaje del mencionado film. Y sin embargo, no he visto ni en ningún telediario, ni en ningún periódico de esos que prestan sus columnas a sesudas (sin equis) colaboradoras que se rasgan las vestiduras echando números sobre comparativas de plazas de guarderías, hospitales o centros de mayores, que se dejan de dotar económicamente por subvencionar a los toros, tratando el tema de la donación, a distintas organizaciones o entidades benéficas, de los emolumentos a cobrar por José Tomás en su próxima actuación en Bilbao, proyectada para el próximo mes de mayo. Curioso. Pero no es de ese tema del que hoy quería hablarles.
Volvamos por tanto al tema en cuestión: el cine y los toros, y más concretamente a la que se ha montado en Cádiz. Días antes, en La Maestranza, había habido una precuela, por emplear un término cinéfilo, cuando los astados llegaron, tras escaparse, a campar por sus anchas por el patio del desolladero y acceder al exterior de la plaza a través de la calle Circo. Afortunadamanete, las rejas que separan esta calle del Paseo de Colón estaban cerradas y la cosa quedó en una mera anécdota con los dobles de Tom Cruise y Cameron Diaz encaramados durante varios minutos a lo más alto de la reja exterior de la Puerta del Príncipe.
Les decía que esta era la precuela porque días después, esta vez en La Tacita de Plata, los cornúpetas, que diría un relamido, sí se escaparon y en esta ocasión con consecuencias más graves. Pero habrá que creer en las propiedades milagrosas del famoso capotillo de San Fermín, que una vez más hecho mano de él para librar de la mortal cogida a dos mujeres de avanzada edad a las que el tantarantán que sufrieron, afortunadamente, sólo quedo en heridas leves.
Alguno se estará preguntando, ¿Sevilla? ¿Cádiz? ¿San Fermín? Sí, es de locos. Resulta que el guión de la película refleja un encierro sanferminero, y a los encargados de buscar los exteriores y la ambientación de la Productora Calle Cruzada, más bien deberían haberla llamado Cables Cruzados, no se les ha ocurrido mejor idea que elegir Sevilla y Cádiz como lugares donde desarrollarlo. ¡Con un par, sí señor! Ya se sabe de la gran similitud de la Puerta del Príncipe con la llegada y entrada al callejón de la Plaza de Pamplona. Y yo, no sé ustedes, cada vez que paseo por la Calle Ancha gaditana, me parece mísmamente que lo esté haciendo por la pamplonica de Estafeta…br> Qué vamos a esperar si ya tenemos los antecedentes de Misión Imposible 2, con Tom Cruise también. como en esta ocasión, de protagonista y con Sevilla, al igual que ahora, como telón de fondo, donde mezclaban, agarrénse fuerte a la silla: ¡la Semana Santa y las Fallas! Y de ese cocktail (anda, así se llamaba otra peli del guaperas de Tom) brotaban imágenes de Vírgenes y Cristos quemados en un particular aquelarre más propio de la II República que de una producción cinematográfica. Provocando, como no podía ser de otro modo, esta surrealista reflexión de Anthony Hopkins, que le comentaba al por entonces novio de nuestra Pe: “Estas fiestas son un fastidio, honrar a los Santos quemando cosas. Curiosa manera de venerarlos, ¿no cree? ¡Por poco me queman al venir aquí!”. Aquellos guionistas, junto a los de esta ocasión, son lo que podemos llamar un claro ejemplo de ¡rigor cultural!.
¿Tan complicado resulta hacer las cosas bien? No será más fácil ir a Pamplona, hablar con la MECA y el Ayuntamiento y que instalen el vallado original para grabar una película en cuya trama se quiere recrear un encierro de San Fermín. Que corran todos esos chavales que andan de extras por Sevilla y Cádiz, entre ellos mi amigo Andrés Santander. Donde la seguridad esta asegurada al cien por cien. Al fin y al cabo nada mejor que lo original…Pero bueno, parece que a los eruditos del cine les van más estas historias raras. Aunque tal vez lo que se va buscando es publicidad gratuita y nada mejor que la cosechada con la tocata y fuga de los siete astados. En ocasiones no me queda más remedio que ser malpensado…
Aunque esto, al fin y al cabo, no deja de ser una peli de acción con alguna escena taurina qué lejos quedan en el tiempo aquella geniales cintas de temática taurina, rodadas por directores extranjeros o por españoles, en el exilio, de las que se decía que eran las mejores que se habían filmado jamás sobre el mundo de la tauromaquia. El recuerdo de Tyrone Power y Margarita Carmen Cansino, Rita Hayworth en los carteles, dirijidos por el estadounidense de origen armenio Rouben Mamoulian en “Sangre y Arena”, con guión inspirado en la novela de don Vicente Blasco Ibáñez. Anteriormente, en 1922 Fred Niblo, el gran director del Cine Mudo, la había llevado a la pantalla con Rodolfo Valentino, el galán de la época, encarnando el papel protagonista de Juan Gallardo.
Aún mejor aroma guarda la genial “Torero”, de Carlos Velo, exiliado en México, amigo de Buñuel, y que retrató perfectamente al miedo en los ojos del diestro mexicano Luís Procuna y su histórica faena a Polvorito. Encandilando al docto público de Cannes y Venecia. O qué decir de aquella gran “Tarde de Toros”, del húngaro Ladislao Vajda, rodada en la Monumental de Las Ventas con los matadores Domingo Ortega, Antonio Bienvenida y Enrique Vera, como protagonistas de una trama que retrataba todos los ámbitos de la fiesta. Vajda también nos dejó otra muestra más de su quehacer como director en “Mi Tío Jacinto”, donde el patetismo de la miseria del torero retirado es recreado con una crudeza a prueba de lágrimas propias en ojos ajenos.
No quiero dejar de mencionar un título que me recordaban el pasado miércoles los amigos de “A Cuerpo Limpio”, programa taurino de Radio Morata (que os recomiendo seguir por internet, tanto en la web de la emisora como en el Blog Los Lances del Toreo, de ese gran aficionado y mejor persona que es Javi Villaverde). La película en cuestión es “El Niño y el Toro”, que dirigiese Irving Rapper con Fermín Rivera llevando el peso de la acción taurina. Y otros muchos títulos llevados a la gran pantalla por directores nacidos más allá de nuestras fronteras, y que con mayor o menor acierto han sabido recoger la grandiosidad, vistosidad, la luz y el ambiente, el misterio y la verdad que encierra el mundo de la tauromaquia. Sin citar, claro está, a los directores españoles, pocos por cierto, que han tratado este tema en sus cintas.
Queda por ver, aunque haya algunos trailers rodando por internet, qué ha hecho el holandés Menno Maijes en “Manolete”, que al paso que lleva se estrenará cuando se cumpla el centenario de la muerte del Monstruo. Pero mucho me temo que aquí también habrá cables cruzados, sino al tiempo.

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