23 octubre, 2021

ALGO QUE NI DIOS ENTIENDE.

Dicen que decidió Dios, tras tan largo tiempo pasado desde su creación, revisarla por si necesitaba ajustes como consecuencia del paso de los siglos. Para llevar a cabo tamaña tarea pensó que, entre otras cosas se entrevistaría con los animales de su creación, por si alguno tenía alguna queja que transmitirle.

Dicen que decidió Dios, tras tan largo tiempo pasado desde su creación, revisarla por si necesitaba ajustes como consecuencia del paso de los siglos. Para llevar a cabo tamaña tarea pensó que, entre otras cosas se entrevistaría con los animales de su creación, por si alguno tenía alguna queja que transmitirle.
De este modo el Elefante en representación de todos los de su especie expuso a Dios:
– Nos estamos quedando sin pastos y los cazadores furtivos amenazan nuestra especia cazándonos en contra las leyes establecidas. A lo que Dios contestó:
– De acuerdo Elefante, veré qué puedo hacer al respecto.
Después llegó el Pájaro en representación de todos los de su especie y expuso a Dios:
– Hay países en los que vivimos en paz en sus reservas naturales, pero hay otros en los que tenemos serias dificultades de supervivencia por que el hombre amenaza nuestra especie, talando nuestro refugio y nuestro alimento. ¡La selva!.
A lo que Dios contestó:
– De acuerdo Pájaro, veré qué puedo hacer al respecto.
Tras una serie de especies llegó el toro bravo, que expuso a Dios:
– Señor no entiendo lo que determinados grupos de personas quieren para mí.
– ¿De que se trata toro?, pregunto Dios.
– Veras Señor. Desde antes de nacer yo, mis cuidadores procuran las mejores condiciones para mi madre y cuando yo nazco, desde que soy un endeble becerro, estos procuran que viva en los mejores prados y en los mas extensos campos, en los que nunca falta alimento, el agua ni la libertad, pues carecemos de cuerdas o cadenas que nos amarren a vallas de metal como a los hermanos cerdos, que desde que nacen están confinados en minúsculas cuadras; como las hermanas vacas lecheras que desde que tienen edad de producción se pasan la vida atadas sobre un montón de paja o como las hermanas gallinas, que permanecen hacinadas en jaulas de 20x30x20 hasta que mueren, pudiendo mover únicamente el cuello para comer y producir. Además de todo esto, tal y como Tú dispusiste, nuestra existencia tiene un último fin: estar al servicio del hombre, lo que implica que antes o después llegue la hora de nuestra muerte. Aun para eso tengo ventaja. He visto como morían los hermanos cerdos, acuchillados en la garganta hasta que se desangran, tardando varios minutos, en ocasiones casi 10 en morir. He visto como morían las hermanas cabras, de modo similar, he visto como mueren los conejos: desnucados, y hasta he tenido oportunidad de ver morir a un pez: asfixiado por falta de agua durante casi de 5 minutos, algunos bastante mas.
A mí por el contrario, tras una placentera vida me llevan a una plaza en la que me dan la oportunidad, nada más y nada menos, que de salvar la vida. Además de ser el alma de la fiesta en las fiestas populares españolas y convertirme en un símbolo tal que hasta me incluyen en su bandera, la gente me respeta siendo reprochado por la mayor parte del gentío aquel que ose pegarme con un palo o tirarme una piedra.
– Todo eso es cierto toro, entonces, ¿Cuál es el problema? –Añadió Dios.- A lo que Dios contestó:
– Tampoco yo entiendo a esas personas, pero de acuerdo toro, veré que puedo hacer al respecto.

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