ADIÓS PEPIN, GRANDE ENTRE LOS GRANDES Y BUENA PERSONA COMO POCOS.

1 de marzo 2011… El domingo 27 de febrero a eso de las nueve de la mañana, hora local en Maryland, que serían las tres de la tarde en España, recibí una llamada desde Canadá de Jim Myers, un buen amigo, periodista y gran aficionado. Llamaba para decirme que sentía la muerte de mi primo y maestro Pepín Martín Vázquez, lo que él acababa de leer en un portal del Internet. Usualmente al levantarme pongo el ordenador para ver si hay mensajes y leer las noticias taurinas, pero ese día todavía no lo había hecho, y por lo tanto no sabía que varios mensajes de mi familia y amigos comunicándonos, o comentando, sobre la triste noticia ya habían estado almacenados en mi buzón electrónico por algunas horas.
No hay que decir que por mucho que lo esperara, pues ya Pepín había estado delicado de salud por algunos años, y últimamente su estado se deterioraba por momento, aun así la noticia fue como un mazazo en la cabeza. Aunque su muerte por su condición de salud entraba dentro de la lógica, mentalmente en esos momentos yo no estaba preparado para aceptar que una persona con quien había compartido varios años de mi juventud, y quien me había inculcado en mi el deseo de ser torero, y a quien desde entonces he admirado como uno de los mejores figuras del Siglo XX, ahora iba a ser ya historia.
Desde esa mañana he estado buscando noticias de su fallecimiento en la prensa electrónica para saber la repercusión que su muerte había tenido en el mundo taurino, y como esa noticia se estaba reportando. Al mismo tiempo he estado en contacto con mi hermana Mari Carmen y mi cuñado Antonio para que me tuvieran al tanto de los pormenores del acontecimiento desde un punto de vista familiar.
Estos son los hechos. Pepín pasó a mejor vida en su casa a eso de la una de la madrugada del domingo 27. Había nacido en el barrio de la Macarena en Sevilla el 6 de agosto de 1927 y tenía a su muerte 83 años de edad. Sus restos fueron velados por los familiares y amigos en un tanatorio en las afueras de Sevilla desde el mismo domingo hasta el lunes 28, cuando en el mismo lugar se celebró una ceremonia religiosa ante su cuerpo presente. Después de la ceremonia sus restos fueron trasladados a otras facilidades para allí ser incinerados. Luego, en una ceremonia privada sus cenizas serían depositadas en el panteón familiar. También, el día 11 de marzo se dirá una misa por el alma de este insigne maestro en la Basílica de La Macarena, de cuya hermandad el finado era hermano.
Pepín, una persona que desde su retiro de los ruedos había elegido vivir una vida privada junto a sus familiares y amigos, evitando el protagonismo que conlleva el haber sido una excepcional figura del toreo, se hubiera sorprendido como su fallecimiento ha provocado que sus grandiosos logros en los ruedos hayan sido recordados y alabados tanto por los medios de comunicación, como por los toreros y taurinos, quienes no han perdido oportunidades para recalcar su grandeza y su impacto en el toreo, entre ellos Curro Romero y Miguel Báez, “Litri” padre.
Lo que siento sobre Pepín como torero no lo expongo aquí para no repetirme, pues puede leerse pulsando en UNA SEMBLANZA COMO TORERO Y PERSONA DE MI PRIMO Y MAESTRO PEPIN MARTIN VAZQUEZ, (*), un artículo que incluí en esta página Web hace apenas una semana. Entonces, no anticipaba que en pocos días expresaría similares pensamientos hacia una persona que estaría echando de menos por no estar ya físicamente entre nosotros, aunque sí en espíritu.
Lo que en esa semblanza no incluí fue mi muy personal sentimiento y agradecimiento, y eso se lo dirijo a Pepín, pues sé que estas palabras le llegarán donde quiera que este:
Para mí en mi juventud fuiste más un hermano que un primo y después, a pesar de la falta de regulares contactos por la distancia, mi cariño por ti no ha disminuido y, en cambio, con el tiempo tu figura torera se ha acrecentado. Unos de los mejores recuerdos que tengo de mis regulares idas a Sevilla son los ratos compartidos contigo. Nunca olvidaré que fuiste quien más me ayudó en mis principios toreros y que fuiste también la inspiración para yo serlo, pues tú eras torero y caballero en el ruedo y en la calle.
Gracias, primo, y descansa en paz.
(*)… El martes siguiente en este espacio podrán leer ustedes el referido escrito del matador Mario Carrión.

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