29 julio, 2021

ARRASTRE LENTO…

ARRASTRE LENTO… Gracias a los medios que ya son de uso común –Internet- un aficionado, al cual no conozco, envió a Arrastre Lento, columna que lee en los portales “Noticiero Taurino” y “Seda, Sangre y Sol”, un correo hablando maravillas de Aguascalientes, entidad a la cual él tampoco conoce. Su nacionalidad es española y dice haber visto al público de las Ventas aplaudir a Arturo Saldívar. Comenta que le llama la atención que toreros importantes, paisanos suyos, tengan interés por venir a la Feria de San Marcos.

ARRASTRE LENTO… Gracias a los medios que ya son de uso común –Internet- un aficionado, al cual no conozco, envió a Arrastre Lento, columna que lee en los portales “Noticiero Taurino” y “Seda, Sangre y Sol”, un correo hablando maravillas de Aguascalientes, entidad a la cual él tampoco conoce. Su nacionalidad es española y dice haber visto al público de las Ventas aplaudir a Arturo Saldívar. Comenta que le llama la atención que toreros importantes, paisanos suyos, tengan interés por venir a la Feria de San Marcos.
¿Qué tiene, pregunta en su texto, esa feria y esa plaza que tan a gusto se sienten en ella las figuras españolas? Y anexa otra: ¿Por qué José Tomás tiene como residencia en México esa ciudad en la cual, curiosamente, estuvo a punto de perder la vida?
Luego de regresar los saludos a quien se tomó la molestia en alabar a Aguascalientes taurinamente hablando, me quedó un indomable cosquilleo en las manos que, por no reprimirlo, me mueve a teclear lo que en tantas otras ocasiones en este espacio se ha manifestado.
Me queda claro que Aguascalientes goza de un envidiable prestigio –si es que los taurinos mexicanos saben envidiar-, y que vive en estos tiempos un renovado romance con la Fiesta que, según las apreciaciones de naturales y extraños, les es propio el calificativo de único en México. Aquí se le aprecia sentimental y razonablemente al toreo como en ningún otro sitio mexicano.
La bien acreditada fama taurina del cálido terruño, avalada por la espectacular solvencia comercial de la rumbosa Feria de abril que, al zumbar de la rumorología de la conciencia moralista, le afea una descripción poco ejemplar por la categoría dionisíaca que la encubre, va más allá de los límites que la circundan pues su resonancia es internacional.
Venturosamente el idilio actual, bendecido con la proliferación de una generación de buenos toreros, habiéndose iniciado con provinciano acento mexicano tiempo atrás, es propalado y difundido por los penetrantes vientos de la gran influencia mediática que si bien no sustituye la sabrosura coloquial de las charlas de taberna y café, si en cambio lo proyecta con aires romanceros de conquista.
Aguascalientes da la impresión de poseer la galanura ambiental, arquitectónica y mística, para conquistar y seducir con sus aires y aromas a los amantes del toreo. Y es que, además de las virtudes que hacen voltear los ojos a ella, Aguascalientes no se comprende sin concederle como tradición, cultura y espectáculo propio la Fiesta.
Y se habla elogiosamente de la afición de aquí. Pues es esa impersonal afición la que por su cultura y sensibilidad, facultada para emitir juicios más certeros y categóricos, producto de un análisis –del corazón y la razón- más completo e imparcial, la que goza de una autoridad concedida que los profesionales de aquí y de allá aspiran a ganarse su cariño y respeto.
Y es ciertamente gratificante que extra fronteras se reconozca que en Aguascalientes se multiplican los fieles adictos a la añosa manifestación que habiendo nacido entre palacios, cortes, reyes, príncipes y ejércitos, en otros lugares está a la baja.
Así las cosas, halaga que en Aguascalientes se produzca la reconquista idílica de la sociedad al toreo. Y enaltece que se reanude el noviazgo entre los sectores populares y la maravillosa manifestación que, pese a la vulgar explotación comercial a la que está sometida, se le reconozca que es mucho más que un borlote animado por el espíritu carnavalesco de las ferias.
arrastrelento@gmail.com

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