1 agosto, 2021

AYER PLATICAMOS CON EL FALLECIDO MATADOR RUBÉN SALAZAR.

VOLVEMOS A hacer uso del aparatito milagroso que nos permite hablar hasta el más allá. Está empolvado, creo que el tiempo que le olvidamos es el culpable de ciertas fallas de nuestro insólito artefacto, tardamos en comunicarnos con nuestro amigo el matador de toros Rubén Salazar pero lo logramos después de varios intentos, fue el propio diestro quien nos sacó de dudas.

VOLVEMOS A hacer uso del aparatito milagroso que nos permite hablar hasta el más allá. Está empolvado, creo que el tiempo que le olvidamos es el culpable de ciertas fallas de nuestro insólito artefacto, tardamos en comunicarnos con nuestro amigo el matador de toros Rubén Salazar pero lo logramos después de varios intentos, fue el propio diestro quien nos sacó de dudas.
RUBÉN SALAZAR.- Escuchaba la llamada, perdón por no contestarte a tiempo pero en esos momentos varios toreros mexicanos teníamos reunión, estábamos, como imaginaras, ocupados jugando conquián, a tus órdenes ojos de uva pelada.-
PEDRO JULIO.- Solo para saludarte mí estimado Rubén, para preguntarte algunas cosas y saber tu opinión sobre la fiesta actual, cual es la visión que tienen ustedes desde ese lugar.-
RS.- Pues todos quienes estamos aquí coincidimos en que hay una nueva camadita de excelentes toreros mexicanos, han llegado en el mejor momento, más que toreros les hemos llamado “salvavidas vestidos de luces”. Hacía años que el panorama no era tan halagador y es hora de apoyarlos en todos los sentidos, sería un pecado mortal desperdiciarlos.- PJ.- Tú iniciaste aquí las escuelas taurinas hace casi ya 30 años. ¿Por qué no sacaste toreros?.-
RS.- Oye, no me vengas con cuentos chinos, yo soy el único que sí sacó toreros, ¿acaso se te olvidan los nombres de Paco Ramírez, Pepe Lomelín y Bonilla?. A ellos los hice de todo a todo, los tres fueron matadores de toros, si no funcionaron ya no fue mi culpa, yo los enseñaba a torear, nunca a tener carácter, eso es imposible. Lo único que en lo personal gané fue una satisfacción muy tonta y quedarme en la miseria, acabaron sin hablarme, los toreros son muy mal agradecidos.-
PJ.- Claro que lo recuerdo, me refería a una continuidad mayor, porque desististe en esa primera escuela.-
RS.- Oye, todo cuesta en esta vida, yo vivía en Peñuelas, tenía que pagar pasajes o gasolina, regresar a comer o gastar aquí en algo para distraer a la tripa, nadie me ayudaba económicamente, viajaba seguido para arreglar pueblos donde torearan ellos, los toreros se hacen toreando e infinidad de veces tuve que hacer milagros y empresa, cuestión que de muchos lugares hube de salir por piernas por las malas entradas que no me dejaban ni para pagar el hotel, me llegaron a quitar mi coche y eso ya era ganancia, el automóvil no valía la deuda pero me evitaba la cárcel. No niego que las autoridades me daban facilidades viendo mis trajines.
PJ.- ¿Por eso te decían “El Chapuzas?.
RS.- ¿Ya vas a empezar?. Cámbiale de plática.
PJ.- De acuerdo, en otro momento nos dices lo de las escuelas. Oye, dinos como fue lo de la novillada de Miura que mataste a mediados de los años cincuenta en España.
RS.- Don Miguel, mi apoderado, había firmado que toreara una novillada del Conde de la Maza por la región de Andalucía, al llegar al lugar lo primero que hicimos después de hospedarnos en un hotelito, fue ir a conocer los novillos a los corrales, al entrar a la plaza una persona le llamó y él me dijo que me alcanzaría en un momento, que me fuera solo, al llegar mi asombro fue muy grande, no eran novillos, era una corrida de toros muy seria, alcance a escuchar a una persona decir que así le iba a ir al mexicano, claro que no sabían que yo era. No salía de mi asombro por el trapío de los preciosos y enormes ejemplares que veía cuando note el hierro de ellos, eran de Miura, la cabeza me daba vueltas pues no entendía que pasaba ya que no había más toros en los corrales y el sorteo estaba por comenzar. Llegó don Miguel y todo se aclaró, los de la Maza habían sido cambiados y esos eran los que tendría que zumbarme, no me dio más explicaciones y literalmente me corrió del lugar y me mandó al hotel de inmediato.-
PJ.- Pero tú me has contado que te fue muy bien esa tarde.
RS.- Gracias a Dios así fue, pero déjame terminar. Don Miguel insistía en bajara a comer, le pedí que me dejara solo un momento, al salir del cuarto el apoderado se me vinieron a la mente miles de escenas, de Aguascalientes, de mis papas, de Rosita mi esposa, de mis amigos, de las veces que ya había triunfado en la plaza México, en Monterrey, en Guadalajara, en Morelia y mi mayor miedo era quedarles mal esa tarde, de pegar un petardo, sin pensar en lo que hacía estire un brazo y encontré el rosario que guardaba en la caja de la montera, recuerdo entre sueños que lo tome y lo rece, te juro que era un zombi pero en cuanto termine me moría de hambre, baje y comí mariscos hasta hartarme, me vestí con un terno rosa y oro muy palmado, me salió la casta y a cada uno de mis toros les hice perrería y media, pegue dos arrucinas en cada turo y desgraciadamente los pinche pero me hicieron dar cuatro vueltas al ruedo, en total ocho, no podían creer que un mexicano les faltara al respeto a los temibles Miuras, todos los presentes creían que fracasaría. Por cierto que les hice dos quites por fregolinas y por saltilleras, mis alternantes no quisieron hacer el que les correspondía a pesar de que los invitaba.
PJ.- Entonces el sentimiento de tu regreso a México ahí comenzó. RS.- Efectivamente, al regresar a mi casa en Sevilla todos sabían del triunfo, mi inseparable acompañante, el entonces desconocido niño, Paco Camino, me había guardado los periódicos y se expresaban muy bien de la tarde con miuras, don Miguel llegó una mañana a la casa para avisarme que había firmado veinte novilladas a buen dinero y en plazas de importancia, me quería volver loco de gusto, me soñaba regresando a mí casa convertido en un importante torero y con dinero en la bolsa, sin embargo todo se desvaneció en menos de una semana, el convenio taurino con los españoles se había roto y teníamos que regresar, irónicamente regresábamos derrotados los triunfadores. Pero la bronca era como pagar el regreso, de todos los que andábamos por allá no completábamos ni medio boleto, corridos y medio muertos de hambre.
PJ.- Pues ahora si te interrumpo Rubén, el espacio en el periódico es el que me obliga a dejar esto para mañana, para que nos sigas contando las peripecias de como regresaron, de cómo fue que te ponían trabas para hacerte matador de toros en tu propia tierra, de tu cercana amistad con Joaquín Bernadó y “Curro” Romero y de tus últimos días en Peñuelas. Por ahora síguele con el conquián y cuídate te cachen jalando y metiendo cartas cuando no corresponden, así lo intentabas conmigo. Continuaremos mañana si es que no estoy participando en el juego de baraja… Nos Vemos.

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