CASTELLA DESOREJA AL SEGUNDO, “ZOTOLUCO” Y JUAN PABLO LEVANTAN UN AURICULAR CADA UNO.

Teniendo prácticamente un lleno –hubo manchas albas insignificantes en el graderío-, se derramó la novena función de feria; para dar lugar a ello la ganadería de Bernaldo de Quirós vendió a la empresa un encierro terciado, con ejemplares de distinto tipo y cuajo, en vista global cómodo, de flaco trapío y manso sin remedio. En la suerte de varas cumplieron, siendo apenas rasurados en breves émulos del real puyazo. Por su amodorrado juego se despidieron entre silbidos sonoros los soltados en primero, quinto y sexto lugares.

Teniendo prácticamente un lleno –hubo manchas albas insignificantes en el graderío-, se derramó la novena función de feria; para dar lugar a ello la ganadería de Bernaldo de Quirós vendió a la empresa un encierro terciado, con ejemplares de distinto tipo y cuajo, en vista global cómodo, de flaco trapío y manso sin remedio. En la suerte de varas cumplieron, siendo apenas rasurados en breves émulos del real puyazo. Por su amodorrado juego se despidieron entre silbidos sonoros los soltados en primero, quinto y sexto lugares.
“El Zotoluco” con un detalle pasó el bloque capotero, prólogo que fue de uno muletero hueco y aburrió catalizado por la mansedumbre y nula vitalidad del ejemplar. Aquella agria sustancia enfadó a la asistencia y el diestro la terminó de media estocada en buen sitio más un par de descabellos para recibir pitos. Espoleado por las toreras muestras de sus alternantes se apersonó en el ruedo con mayor disposición y de modo entusiasta abrió la capa variadamente. En el espacio del último tercio solo hubo amagos de un trasteo que nunca detonó muy a pesar de la nobleza y clase del ungulado. Cuando lo estoqueó, no bien, más bien se le recriminó. Preocupado porque su paso por el serial no había sido exitoso, se decidió a obsequiar al tercer reserva, éste quemado con el hierro de Teófilo Gómez, un ejemplar que fue justo de presencia y que salió manseando claramente al nimbo. Luego de varas se dejó meter muleta sin dejar de exhibir el descastamiento.
La debilidad del segundo deslució las estéticas verónicas y la media con que el galo Castella abrió su actuación. Con nuevo aire se pegó tal junco en el centro del foro y deslumbró soberbio dando cuatro tafalleras muy especiales selladas con amplia revolera. Como es un sólido naipe de la baraja internacional, de oficio ejemplar hizo un trasteo parsimonioso, lleno de diáfanos muletazos; tranquilo y desenfadado, tendiendo a un animal manso, inofensivo y débil al que despachó muy bien, cortó las orejas. Aquí hubo quinto malo; un bicorne imposible que se soldó al piso pulverizándose los buenos deseos del francés, al tiempo que el público, a falta de interés en el escenario, se entretenía haciendo la “ola”. Batalló para cuajar la suerte suprema y se cubrió en silencio.
Ya cumplido con el capote Juan Pablo Sánchez, solo la suavidad y el temple de su muleta sostuvieron en pie al noble pero débil ejemplar al que desmembró formidable partido, sentado en pilares de tandas cortas pero muy intensas. Lamentablemente se le fue la mano en un bajonazo; usó el arma de cruceta certeramente y perdió una oreja cabal, en cambio salió al tercio a agradecer una ovación galana.
Ante la imposibilidad de lucir con la capa se desfogó entero al muletear al sexto; su alto sentido de la responsabilidad y el agudo entendimiento del temple que posee, resultaron los mejores recursos con los que hurtó un partido brillante a la res que amagó con romper pero que acabó encajada en la arena, rajada en el amparo de las maderas. El joven levantó a la concurrencia con sus pases emocionantes, llenos de temple y parado en tierras imposibles, no dejando casi espacio entre él y el astado; metido genuinamente entre los pitones. Dos pinchazos previos a la estocada, un palmo delantera, evitaron un premio mayor a la oreja que muchos rechazaron y que decentemente entregó a su cuadrilla, dando vuelta al ruedo bastante aplaudida.
Adame por Godoy.
Informó el matador de toros Luis Fernando Sánchez que será el novel Gerardo Adame quien tome el sitio que dejó vació Oliver Godoy en la corrida de hoy, décima del serial. El tapatío fue objeto de un percance en Tampico este sábado, resultando lastimado de una rodilla por un toro del Rosedal cuando sostenía un mano a mano con Joselito Adame. El cartel, entonces, queda así: Ocho toros de la divisa de Santa Fe del Campo para el sevillano Antonio Barrera y los aguascalentenses Fabián Barba, Mario Aguilar y Gerardo Adame.
Gerardo Adame estrenará el doctorado, título que recibió apenas el pasado viernes de parte del extremeño Miguel Ángel Perera ante el testimonio de Arturo Macías “El Cejas”, con el primer ejemplar de Teófilo Gómez.

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