25 julio, 2021

DE LOS TOROS… CON VERDAD… QUÉ CORRIDA SE LES FUE…SOLO EL PAYO DESTACÓ.

La mesa estaba servida con una tarde azulada y clara, con público de caballo, contrastante con el tradicional de corrida a pie, bullidor y charanguero con los números de rejoneadores, haciendo una entrada de tres cuartos. Empero…

La mesa estaba servida con una tarde azulada y clara, con público de caballo, contrastante con el tradicional de corrida a pie, bullidor y charanguero con los números de rejoneadores, haciendo una entrada de tres cuartos. Empero…
Empero para hablar de triunfador con merecimientos sobrados, debo dar crédito a la ganadería de Los Encinos, de Eduardo Martínez Urquidi, que vino con un encierro de campanillas, que de no haber sido matado casi el quinto en un puyazo de cárcel que lo dejó cayéndose, pero acusando voluntad de acometer, el sexteto resultó para una tarde de polendas dada la gran calidad en el embestir, claros, nobles, de gran fijeza y soberbio estilo; ejemplares con mucho temple que debieron de haberse ido al desolladero sin orejas los más.
Astados con crianza, armoniosos en hechuras, finos en tipo y varios con belleza de lámina, — los que lucieron mejor armados de defensas –, toda vez que los restantes fueron extremadamente cómodos de cuerna, cornicortos, pobres de cabezas pero sí astifinos, dando autenticidad y mérito por su indudable integridad, que cumplieron en varas llegando al último tercio con el brío justo para que se les hiciera fiesta, estando los más por encima de sus lidiadores. Una corrida muy completa con toros de gran clase que, insisto y repito, merecieron más, mucho más, muchísimo más de lo que al final se les hizo. ¡Mi enhorabuena ganadero…!
Después de una nefasta tarde en el embudo capitalino, reencontrándose en el mismo coso en el festejo del pasado lunes, Octavio García El Payo ha sido el único que tocó pelo… Siente en Guadalajara a su plaza. La gente le anima, y cuando logra entonarse, sus formas toreras impactan pues es un artista con clase y valor, — algo no muy frecuente de verse –, que sabe imprimir a su expresión hondura y profundidad dentro de un temple de privilegio que, poniéndose en el sitio, le permite ligar las series tanto con ayudados por abajo con la diestra, en la que fincó sus faenas, como al natural con la de cobrar.
Poco brilló de capote, pero con la zarga, planteó dos largos trasteos en los que intercaló pases por la espalda y cambiados de mano con los de la firma rematando con sendos de pecho que se le jalearon, cerrando con manoletinas clavadas las zapatillas en la arena. Muy reunido, embraguetado en verdad conectó con los tendidos ante dos toros de éxito grande que desafortunadamente no llegó, dado que al tercero lo pinchó en cuatro viajes despenando de estocada tres cuartos; y al que cerró plaza, un encino de vuelta al ruedo a sus restos, le alcanzó a cortar una oreja luego de cobrar entera desviada, cuando sonaba un aviso, que por su colocación defectuosa tuvo que rematar con un golpe con la de descabellar.
Hay torero, y grande que puede llegar a ser, si deja de torear para la galería con el recurso tan vulgar como efectista de abrazar los cuartos traseros del burel, — cuando no lo necesita dado que, repito, es artista de gran calidad –, y… Y coja el tranquillo para matar bien encelando con la muleta, que no estrellándola en el embroque para pasarse como se debe y consumar la estocada como mandan los cánones. Valor para ello lo tiene sobrado, cosa será pues, que corrija y mate como hay que matar los toros. Siempre a verle con esperanza y agrado…
Tuvo José Mauricio en el segundo, un auténtico bombón, el toro de ensueño para la faena ideal por las extraordinarias condiciones que lució. Para la faena soñada, vamos pero… Pero se le fue. Y yéndosele, ha dado techo de sus por demás claras limitaciones al carecer sus faenas de planteamiento y estructura, era todo pegar pases, pero sin fundamentos haciendo ver en el público la clase de toro que dejaba ir. Momentos aislados en una labor de más a menos iniciada con cambiados por la espalda en el centro del platillo y toreo por abajo sin conseguir acoplamiento mayor dados los enganchones y hasta un desarme que tuvo, pasando la negra con el acero en cuatro pinchazos y entera perdiendo el engaño, entrando a matar con el brazo encogido y recibiendo un aviso. Esto, a un toro de orejas… Con el quinto, el más hermoso de los seis, dejó que lo mataran casi en las puyas, saliendo del encuentro muy mermado de fuerza aunque mostrando su voluntad y calidad de embestida, terminando de estocada tres cuartos desprendida para silencio.
Válgame comentar que en esto del toro muchos son los llamados pero…. Pero pocos, muy pocos, poquísimos los escogidos. Creo que José Mauricio pertenece a los del primer grupo.
Y vino Pablo Hermoso de Mendoza luciendo como siempre lo excelente equitador que es; su magnífica monta y sus toreras cabalgaduras que torean haciendo las delicias de la concurrencia. Clavó de todo, rejones, banderillas a dos manos, cortos girando ante dos toros muy templados que le dieron todas las facilidades para triunfar pero… Pero como siempre también, clavando la hoja de peral de muerte con mucha ventaja e hiriendo siempre atrás y en los blandos lo que, como siempre también, incomodó al cónclave que no le premió y si despidió con gritos estentóreos de ¡Diego..! ¡Diego..!, por el borlotito que hay con el lusitano asevillanao Ventura que le anda haciendo competencia por estas tierras de Dios y, ¡faltaría más…! De María Santísima.
Correo electrónico: francisco@baruqui.com

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