24 julio, 2021

DE LOS TOROS… CON VERDAD.

SE HA ENCONTRADO TALAVANTE…
Madrid, España. Martes 17 de Mayo.
Ver triunfar con rotundidad a un torero en Las Ventas matritense; apreciarlo con dos orejas en sus manos dando la vuelta al ruedo y admirarlo salir a hombros por la puerta grande del majestuoso coso es, a no dudar, lo que da la sensación de grandeza singular, particular y única de la más bella de todas las fiestas, la de toros y… Y con el toro como el imponente eje de la esencia y el fondo del toreo.

SE HA ENCONTRADO TALAVANTE…
Madrid, España. Martes 17 de Mayo.
Ver triunfar con rotundidad a un torero en Las Ventas matritense; apreciarlo con dos orejas en sus manos dando la vuelta al ruedo y admirarlo salir a hombros por la puerta grande del majestuoso coso es, a no dudar, lo que da la sensación de grandeza singular, particular y única de la más bella de todas las fiestas, la de toros y… Y con el toro como el imponente eje de la esencia y el fondo del toreo.
Otro lleno hasta la fila última de andanadas, con un público animoso y entusiasta en tarde nublada que abrió luz en una faena soberbia de un torero que, creo que ahora sí, se ha encontrado… Alejandro Talavante.
Corrida bien presentada, cuajada y con remate, variopinta con sardos incluidos de El Ventorrillo, con toros armados, muy astifinos, con lámina y estampa de imponencia y trapío, con un ejemplar de excepción, el tercero de franciscano acometer por su bondad, de estupendo son y recorrido, abriéndose franco a los engaños y obedeciendo los toques con un estilo magnífico y soberbia clase. Toro de triunfo grande al que se pidió la vuelta quedando en arrastre lento, yéndose sin orejas al desolladero.
Uno, el que abrió plaza, con alzada y elasticidad de cuello, codicioso y con brío, metiendo los riñones con enjundia haciendo ver a su matador, Manuel Jesús El Cid, desdibujado e impotente, sin cogerle la cadencia mirándose desconfiado y sin plan en claro final de naufragio con pinchazo, entera trasera y hasta una decena de golpes con la corta de descabellar escuchando sonorísima música de viento.
Con el cuarto, de intrascendente juego, el diestro anduvo francamente desvaído y falto de ánimo. Mala tarde del de Salteras…
Por cuanto a Miguel Ángel Perera puedo resumir su actuación en un tenor de continua y permanente voluntad con determinado empeño pero sin premiación al fin, ante ganado que poco le respondió, como el reservón segundo que terminó afligido y un quinto imponente castaño atigrado de temible percha al que intentó de todo pero sin respuesta mayor. Mejor suerte para la siguiente y lo grande…
Lo grande vendría en el tercero porque con éste estupendo ventorrillo debo decir que Talavante, al fin, se encontró…
Se le censuraba que teniendo valor no se definía en una expresión propia, aún realizando faenas importantes y triunfadoras. Hoy le he visto realizado con un desbordamiento de inspirada creatividad dentro de un temple rítmico y armonioso en su actitud de firmeza determinante, dándose todo, gustándose él y gustando a los tendidos, rebozándose como el extraordinario toro se rebozaba en una obra de pisar seguro echando para afuera el sentimiento torero del artista, su mensaje, en una secuencia de tiempo, sitio y distancias enmarcados en el más puro valor cabal.
Gaoneras ceñidas, embarrándose al burel en uno; chicuelinas y revolera arrancando los aplausos con la capa, para con la muleta… Con la muleta, habiendo apreciado desde su salida a la arena en un galopar tendido, como el primero de El Cid, distinto al trote cochinero tan común en el hoy, Alejandro lo entendió por nota cuajándole una faena con ayudados con la diestra en redondo y cambio de mano para el natural sentido y largo rematando con auténtico de pecho vaciando a la hombrera contraria de pedestal.
Obra de gran tono como entonado estaba el artista en las series al natural, muy reunido y acompañando embraguetado con la de cobrar, intercalando el imprevisible cambiado por la espalda y cerrando con manoletinas de frente sembradas las zapatillas en la arena y aguantando lo que hubiese que aguantar. Faenón medido que, cuando el moro le pidió la muerte, perfilándose en corto y muy por derecho, volcándose por sobre del morrillo, entregado, ejecutando la suerte suprema como mandan los cánones sin salirse un ápice del viaje, sepultar la espada en lo alto para ganarse a ley toda las dos orejas del magnífico ejemplar mereciéndose el triunfo rotundo y la puerta grande de Madrid.
Con el que cerró festejo, un torazo con más de seiscientos kilos poco pudo lucir toda vez que a lo largo del trasteo se le apagó.
Con cuánto gusto se le esperará para alternar el 20 con Manzanares y Castella, un cartel de campanillas…
Correo electrónico: francisco@baruqui.com

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