29 julio, 2021

DE LOS TOROS… CON VERDAD. EXPECTACIÓN SÍ… ¡DECEPCIÓN TAMBIÉN..!

MADRID, ESPAÑA. LAS VENTAS. FERIA DE SAN ISIDRO. Martes 24 de Mayo.
Atiborrada la plaza hasta la bandera en un día espléndido para toros; aunque caluroso, azulado el cielo y sin el peligroso y molesto viento. Puesto estaba el escenario pero…
Pero con todo lo interesante del cartel, fincando la responsabilidad toda en la figura de Manzanares acompañado por Juan Mora y Cayetano a secas, fue rechazado el encierro original de Román Sorando siendo suplido por otro de El Torreón cuyo propietario es el figurón en retiro César Rincón quien seguramente, como toreros y afición, no habrá salido contento del coso. Así…

MADRID, ESPAÑA. LAS VENTAS. FERIA DE SAN ISIDRO. Martes 24 de Mayo.
Atiborrada la plaza hasta la bandera en un día espléndido para toros; aunque caluroso, azulado el cielo y sin el peligroso y molesto viento. Puesto estaba el escenario pero…
Pero con todo lo interesante del cartel, fincando la responsabilidad toda en la figura de Manzanares acompañado por Juan Mora y Cayetano a secas, fue rechazado el encierro original de Román Sorando siendo suplido por otro de El Torreón cuyo propietario es el figurón en retiro César Rincón quien seguramente, como toreros y afición, no habrá salido contento del coso. Así…
Así, se lidiaron cinco torreones disparejos de presentación, desrazados y faltos de brío manifestando blandura, astifinos y serios, destacando con mucho el tercero que resultó bondadoso, de suave y claro embestir muy desaprovechado por el hijo del siempre bien recordado Paquirri original. Los restantes de El Torreón se desenvolvieron punteando el que abrió, con un cuarto noble pero carente de fuelle; el quinto descarado, largo en la hechura, midiendo y mirón y el sexto revolviéndose en un palmo. Un segundo bis de Carmen Segovia, estrecho de sienes que se dejó pero sin lucimiento mayor.
El peso del cartel, repito, lo llevaba Manzanares, triunfador con puerta grande pero… Pero al que sacaron a saludar luego del paseíllo fue a Juan Mora recordando la tarde otoñal del pasado ferial. Ahí empezó a sentir éste torero excepcional de Alicante la hostilidad casi sistemática de los que no aceptan a las figuras y se contentan con toreros “macetas”, — así llamo a los que del corredor no pasan quedándose siempre fuera de la sala –, y bueno que así sea toda vez que desde ahora, lo aseguro, reconocen “hostilmente” su rango y categoría.
El alicantino ha estado con mucha voluntad, insistente, aguantando y con empeño, mucho empeño buscando, entre algún desarme, el toreo por ambos lados llevándose el toro allá, trayéndoselo para acá, brillando como el soberbio estoqueador que es, ahora mismo el mejor, perfilándose para volcarse por sobre del morrillo pasándose en el embroque, haciendo la cruz, consumando la suerte bien calificada como suprema.
Con el quinto, un castaño que vaya pitacos que lucía con una corpulencia larga que miraba, medía, incierto y parado, estando todo el tiempo con el torero, sin poder brillar a más, volvió a verse con su espada cañón cobrando entera un pelín ladeada de colocación pero de una ejecución estupenda.
Juan Mora sin nada con la capa, cuajó doblones muy sentidos y templados para realizar una faena a media altura ante un burel que terminó suelto de cabeza. Con el cuarto mandiles ceñidos con el percal para con la muleta andar con torería y ritmo en una labor breve, muy breve, brevísima aprovechando que es de los pocos que torea con la espada de verdad, en cuanto el moro cuadró metió la hoja despenando, y…
Y no, seguro no estoy habiendo visto una veintena de tardes a Cayetano Rivera Ordóñez, para definir de qué va; si su fondo es de un modelo que torea o… O un torero muy mediano que modela…
Desperdicio tuvo con el tercero que fue el que sirvió por su embestida suave, clara y con son. Descompasado, desconfiado, inseguro y sin exponer, se desdibujó. Si así estuvo con el que valía, con el que cerró plaza, complicado y peligrosón, por mucho que intentó venderse con desplante bravío al citar descarándose, manifestó una impotencia torera por su falta de recursos, no ya para lucir, sino para verse solvente ante una res tobillera que se revolvía en un palmo. A momentos da la impresión de estar muy a merced del toro.
No… No entra en Madrid por mucho que modele y salga en televisivos y revistillas de papel cuché. También se le quiere ver torear…
Correo electrónico: francisco@baruqui.com

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